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Cumbre del Clima

Las negociaciones de la Cumbre del Clima se retrasan por las discrepancias entre las partes

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El cierre de la Cumbre del Clima se retrasa por las discrepancias entre las partes

Los casi 200 países que participan en la Cumbre del Clima han reanudado este sábado las conversaciones para cerrar el acuerdo con el que se allane el camino a la entrada en vigor el Acuerdo de París en el 2020. Sin embargo, las discrepancias entre los países en temas como los mercados de carbono, cuestiones de género o derechos indígenas han obligado a que la lectura de las conclusiones se hayan retrasado más de cuatro ocasiones a lo largo de la jornada.

Dichas controversias se han hecho patentes por la mañana cuando la presidenta de la conferencia, la chilena Carolina Schmidt, ha presentado un borrador del acuerdo que no ha contentado a todas las partes. Mientras un grupo de países, entre los que se encontraba la Unión Europea, pedía más ambición; otros como la India, China, Brasil o Arabia Saudí mostraban disidencias con algunas de las medidas recogidas.

Esto ha hecho que las delegaciones de los países se retiraran nuevamente a negociar por la tarde, esta vez también con encuentros bilaterales, para acordar un nuevo borrador. No se descarta, sin embargo, que pueda producirse una nueva prórroga para seguir negociando el domingo. 

"Las puertas están abiertas para seguir escuchando cualquier contribución que mejore el texto final de la cumbre", ha dicho a este respecto el coordinador chileno Andrés Landerretche que ha añadido que no se prevé "suspensión alguna" de las negociaciones.

La Unión Europea reclama más ambición en los mercados de carbono

La Unión Europea y países como Suiza, Buthan, Colombia, Granada, Bangladesh, entre otros, han reclamado un acuerdo más ambicioso y han lamentado que el borrador supusiera “un paso atrás” frente a textos anteriores. "Es imposible salir de aquí sin un mensaje más fuerte de ambición", han expresado desde la Unión Europea.

Precisamente, uno de los puntos en los que se ha pedido más compromiso y que ha supuesto más dificultades en las negociaciones ha sido en el ya conocido artículo 6 del Acuerdo de París, referente a la regulación del mercado de emisiones de carbono a la atmósfera.

El mercado de emisiones de carbono busca que se repercutan los costes de la contaminación sobre los que más emisiones generan, para que, a medida que se aumente el gasto, se desincentive su producción. Sin embargo, definirlo a nivel técnico es complejo ya que se debe decidir quién tiene derecho a emitir gases contaminantes y en qué cantidad, algo que ya produjo falta de consenso en la anterior Cumbre del Clima de Katowice (Polonia) y que tenía todas sus esperanzas en la de Chile-Madrid.

En este sentido al menos 28 países, entre ellos España, han reclamado la inclusión en el acuerdo de los 'Principios de San José', once condicionantes que incluyen evitar la doble contabilidad en los mercados de carbono -que dos países se apunten la reducción al venderlo y al comprarlo-, garantizar recursos financieros a los países en desarrollo o evitar el traspaso de créditos anteriores a 2020 al nuevo sistema.

En este último ámbito discrepan países como India, China, India o Brasil  que poseen  derechos de emisión acumulados desde hace años y quieren poder hacer uso de ellos cuando entre en vigor el Acuerdo de París y se sustituya el Protocolo de Kioto.

Discrepancias de Brasil, Rusia y Arabia Saudí

En algunos casos como el de México, Argentina y Uruguay, el mensaje de ambición no solo ha ido dirigido al clima y los mercados de carbono, sino también a cuestiones de género y a una mayor claridad en los derechos humanos, especialmente, de los indígenas. "No se puede abandonar Madrid sin un reconocimiento de la ambición ni un mayor compromiso con las contribuciones nacionales", ha señalado el portavoz mexicano.

La ministra en funciones para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, por su parte, ha deseado que "esta cumbre y los resultados obtenidos sea un compromiso que todos ratifiquemos". "Necesitamos ofrecer las respuestas adecuadas que nos demandan la ciencia, la sociedad y los gobiernos", ha añadido.

En otra línea se han situado países como Brasil o Rusia que han expresado que no están dispuestos a aprobar un texto que tenga en cuenta los océanos, pero no la capacidad de absorción de CO2 de los suelos. Mientras que Arabia Saudí ha dicho que no aprobarían el cambio a la inversa.

Las organizaciones ecologistas califican el texto de poco ambicioso

Donde si se ha producido un consenso ha sido en la valoración de las organizaciones ecologistas del borrador al rechazarlo por falta de "ambición". 

"Es un paso atrás por que los textos que ayer veíamos sí que algo de ambición y de compromiso de ampliar la redución de emisiones se veía, pero hoy no estamos viendo que esos compromisos han desaparecido", ha dicho a TVE la coordinadora de cambio climático de Greenpeace, Raquel Montón.

Esta posición ha sido compartida por la responsable de Clima y Energía de WWF, Mar Asunción, que ha afirmado que en la organización se sienten "decepcionados". "Esto se ha llamado la cumbre de la ambición y no hay ninguna llamada clara a que se tenga que aumentar esta ambición", ha lamentado. 

Ante los retrasos en las negociaciones, el sindicato CC.OO. ha reclamado a "la comunidad internacional y a nuestros poderes públicos menos declaraciones y más acciones". "El tiempo se agota, pongámonos a ello", han declarado a Efe a la espera de que se acepte finalmente un nuevo borrador.

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