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Día Mundial de la Salud Mental

Doscientas personas se intentan suicidar cada día en España

  • José Luis Herrera, superviviente de suicidio: "Resurgí como el ave Fénix"
  • Cada año se suicidan en España casi 4.000 personas y el 90 % de ellas sufren principalmente depresión

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El presidente de la Confederación Salud Mental España, Nel González Zapico, durante el debate sobre el suicidio este lunes en Madrid
El presidente de la Confederación Salud Mental España, Nel González Zapico, durante el debate sobre el suicidio este lunes en Madrid EFE

En España se suicidan diez personas al día, una cifra de sobra conocida pero que oculta la del número de personas que cada día intenta quitarse la vida sin conseguirlo: doscientas.

El colapso y los escasos recursos con los que cuentan los servicios de Salud Mental, la falta de un plan de prevención del suicidio que impulse la labor de los profesionales de Atención Primaria, la falta de visibilidad de este problema y el estigma social que lo rodea son los principales obstáculos que existen para poder prevenir el alto número de suicidios.

Cada año se suicidan en España casi 4.000 personas y el 90 % de ellas sufren una enfermedad mental, principalmente depresión. Por cada suicidio que se consuma, hay veinte tentativas.

Los muertos por suicidio duplican a los de accidentes de tráfico, superan en once veces a los homicidios y en ochenta a los de violencia de género.

Sin embargo, José Luis Herrera ha sobrevivido a cuatro intentos de suicidio, el último el año pasado, una situación a la que llegó después de no ver ninguna salida a su vida. Hoy se siente más reforzado como persona y ha asegurado a Efe que "es como si hubiese resurgido cual ave Fénix".

Este canario de 49 años fue víctima de abusos sexuales en la infancia, lo que le provocó un trauma infantil que desembocó en fracaso escolar. Y tiene a sus espaldas "un importante currículum" de depresión, aunque quiere dejar claro que eso no le define como persona.
 

La salud mental, una prioridad

Ante la magnitud de estas cifras la Confederación Salud Mental España ha decidido sumarse a la propuesta de la Federación Mundial de Salud Mental (WFMH) para conmemorar el Día Mundial de la Salud Mental, el 23 de septiembre, centrándolo en el suicidio.

"Sabiendo que el suicidio se puede prevenir, la salud mental debe ser una prioridad en la agenda política", "una cuestión de Estado", ha dicho este lunes el presidente de la Confederación de Salud Mental, Nel González, quien ha expuesto tres razones para que sea así: "porque es una cuestión de derechos humanos, porque genera mucho sufrimiento y porque supone 8 % del gasto del PIB".

"Está demostrado que hablar de suicidio previene", ha insistido el presidente de la Confederación, que forma parte del comité redactor de la Estrategia Nacional de Salud Mental que última el Ministerio de Sanidad y cuya titular, María Luisa Carcedo, se comprometió a presentar a las comunidades autónomas antes de fin de año.

Una Estrategia que se basa en varias líneas de actuación de las que González ha destacado la prevención. Y para ello, para prevenir, han propuesto que el sistema educativo español incluya la "educación emocional".

"Se debería hablar de esto en la escuela, una asignatura de habilidades emocionales para que los niños y las niñas sepan que la vida no es color de rosa, que hay enfermedades, que hay accidentes, cosas tristes... y que no estamos obligados a ser felices como nos mandan", ha dicho.

Una sociedad que obliga a ser feliz

El éxito político o económico no lo justifica todo, ha considerado González, quien ha opinado que "somos responsables de una sociedad tan competitiva que nos obliga a ser felices pero que no nos da medios para solventar los problemas de una forma adecuada".

Las personas "tenemos una medida mucho más sencilla, más humana y debemos caminar hacia esa medida", más allá de dicho éxito.

Otra de las medidas que incluye la estrategia es la puesta en marcha de un teléfono de tres cifras, similar al 016 para víctimas de la violencia machista, gratuito y fácil de recordar.

Es necesario darle medios a la gente, contar con un teléfono que, al igual que el 112 tenga capacidad para movilizar los recursos adecuados de ayuda: policía municipal, protección civil, bomberos...

Un teléfono que sea pionero en España y que se pueda exportar a otros países de Europa porque, ha dicho González, los estudios científicos demuestran que funcionan, al igual que los ejemplos de países como Canadá.

Una vez más los expertos piden ayuda a los medios de comunicación para dar visibilidad a este problema e informar de ello, con límites, sin morbo, sin detalles, pero informar.

En España, ha concluido González, "el 4 % de la población tiene ideaciones suicidas y eso es una cosa que hay que replantearse. Lo que está claro es que una persona feliz no está pensando en suicidarse".

Sin ayuda de un profesional

José Luis Herrera tení 19 años cuando intentó quitarse la vida por primera vez y a pesar de que se encontraba mal, no había pedido ayuda profesional. A este intento siguieron tres más.

"Empecé a escuchar voces tóxicas que me decían que no era útil en la sociedad, que era una basura, que no servía para nada, que me quitase la vida".

Antes de cada intento mandó señales de alerta a su entorno más cercano (compañeros y amigos) aunque no a su familia. "Al contrario de lo que se dice, siempre se suele avisar porque no queremos irnos, lo que queremos es dejar de sufrir".

Pone el acento en que "el sufrimiento no tiene baremos. Se sabe lo que duele partirse un pie o una cadera, pero ¿qué es lo que pasa por la cabeza?, el dolor no es tangible pero se sufre mucho, mucho, mucho..".

José Luis avisó. ¿qué falló entonces? ?¿por qué nadie se hizo eco de su llamada de desesperación?. Herrera dice no tener respuesta: "No lo sé porque yo sí lo verbalicé en mi entorno".

No obstante, es una pregunta que no se ha planteado, "pero sí he visto lo que pasó después, porque ellos mismos fueron los que me sacaron de esa situación", asegura.

Fue a partir de empezar a recibir ayuda cuando se sintió "más acompañado, más respaldado" aunque  lo que sí tiene claro es que "siempre hay esperanza".


 

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