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'Brexit'

Los Veintisiete acuerdan con May una prórroga flexible del 'Brexit' hasta el 31 de octubre

  • El aplazamiento, que evita un Brexit duro el viernes, permite que Reino Unido abandone la UE si ratifica el acuerdo de retirada
  • Si no han salido antes, los británicos deberán participar en las elecciones europeas o marcharse sin acuerdo el 1 de junio

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Los Veintisiete acuerdan con May una prórroga flexible del 'Brexit' hasta el 31 de octubre

Los líderes europeos han acordado con la primera ministra británica, Theresa May, una prórroga flexible del Brexit que aplaza la salida de Reino Unido de la Unión Europea hasta el 31 de octubre, lo que excluye a Londres de la negociación sobre la composición de la próxima Comisión Europea, aunque los británicos podrán abandonar en cualquier momento el bloque comunitario si consiguen ratificar el acuerdo de retirada. La nueva fecha establece, además, que deberán participar en las elecciones europeas de mayo, a menos que la salida se sustancie antes, o bien marcharse sin ningún acuerdo el 1 de junio.

La nueva fecha, que evita un Brexit duro este viernes, ha sido acordada en Bruselas tras varias horas de tensas negociaciones y ha debido conciliar diversas posturas, sin acabar de contentar del todo a ninguna de las partes. Para empezar, a Theresa May, que había pedido una extensión más corta, hasta el 30 de junio, y se ha visto obligada transigir, aunque ha defendido las bondades del pacto: "Si podemos aprobar un acuerdo en las tres primeras semanas de mayo, no tendríamos que participar en las elecciones europeas y abandonaríamos la Unión Europea el 1 de junio", ha recalcado tras la cumbre.

Tampoco los Veintisiete salen indemnes de la prueba, ya que, por primera vez desde que se iniciaron las negociaciones con el Gobierno británico para el Brexit, se ha quebrado la unidad de los socios europeos: una mayoría, liderada por Alemania, prefería dar aún más tiempo, hasta un año, para que Reino Unido recondujese su estrategia de salida, mientras que Francia abogaba por acortar al máximo los plazos. Al final, se ha optado por una solución intermedia, esto es, una prórroga de seis meses que reduce el impacto sobre la toma de decisiones en Bruselas.

"Es verdad que la mayoría estaba a favor de una prórroga muy larga. Pero no era lógico, desde mi punto de vista y, sobre todo, no era bueno ni para nosotros ni para Reino Unido", ha justificado el presidente francés, Emmanuel Macron. Por su parte, el presidente español, Pedro Sánchez, ha tildado la prórroga de "razonable" y ha recordado que "la pelota" sigue estando "en el tejado de la política británica".

En cualquier caso, el propio presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha admitido la brecha entre los socios europeos, aunque ha restado importancia a las diferencias: "Hemos estado lo suficientemente unidos como para presentar posiciones comunes; eso no implica que los Veintisiete estén de acuerdo en todo hasta la última coma".

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Evitar un bloqueo político desde Londres

La cuña que ha abierto esa brecha entre los socios europeos ha sido el temor a que Reino Unido, si, como parece, se ve obligado a participar en las elecciones europeas, pueda interferir en el proceso de toma de decisiones de la Unión Europea -que, tras los comicios de mayo, debe renovar la Comisión Europea y la presidencia del Consejo- e incluso que utilizase esa posición como arma de negociación.

De hecho, el acuerdo de este jueves, que descarta reabrir la negociación del acuerdo de retirada y contempla revisar cómo avanza su ratificación en la cumbre ordinaria de líderes de junio, explicita que, mientras dure la prórroga, "Reino Unido seguirá siendo un Estado miembro con plenos derechos y obligaciones", lo que implica, por ejemplo, que puede revocar en cualquier momento el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que regula salida de un país, y seguir siendo parte del bloque comunitario.

Sin embargo, también recoge que los Veintisiete "toman nota del compromiso de Reino Unido de actuar de manera constructiva y responsable durante la prórroga de acuerdo con el deber de cooperación sincera" y que "deberá abstenerse de cualquier medida que pudiera poner en peligro alcanzar los objetivos de la Unión, en particular cuando participe en el proceso de toma de decisiones".

Asimismo, se establece que Londres no participará en las reuniones que tengan que ver con políticas que se desarrollaran tras su salida, una circunstancia que el presidente del Comisión Europea, Jean Claude Juncker, ha comparado con su exclusión, junto al resto de países que no utilizan el euro, de las reuniones del Eurogrupo.

Tanto él como Tusk han recalcado que no dudan de que Reino Unido será un socio "leal", aunque Juncker ha querido, a mayores, relativizar la capacidad de bloqueo de Londres: "Hay que desdramatizar, porque las grandes decisiones pueden aprobarse por mayoría cualificada, incluso los tratados comerciales. Las posibilidades reales de que Reino Unido bloquee decisiones son muy restringidas", ha asegurado.

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Seis meses más de plazo

Pese a todo, la fecha elegida para el final de la prórroga revela cierta preocupación al respecto, ya que coincide con el final del mandato de la actual Comisión Europea que preside el propio Juncker, quien se ha permitido ironizar al respecto cuando le han preguntado por una posible nueva prórroga: "Me gusta la fecha porque yo me voy de mi cargo el 1 de noviembre, y espero que no se alargue esa sesión. A medianoche, yo me voy", ha bromeado.

Tusk, por su parte, ha reconocido que él hubiera preferido una prórroga más amplia, aunque da por bueno el acuerdo: "Siempre es mejor tener una parte de algo que nada. No estoy feliz, pero sí satisfecho", ha indicado, antes de trasladar a los políticos británicos la urgencia de la situación: "Por favor, no pierdan el tiempo".

Ambos han colocado la responsabilidad en manos de la clase política británica y, en concreto, del Parlamento de Westminster, en cuyas manos está ratificar el acuerdo de retirada: "Son más de seis meses y podría ser suficiente para encontrar una buena solución si hay buena voluntad", ha recalcado Tusk, quien, en todo caso, no ha descartado una nueva prórroga en octubre: "Todo es posible", ha deslizado.

Juncker, de hecho, ha dejado ver que no espera un acuerdo rápido en Londres, donde el Gobierno de May y la oposición laborista negocian, de momento con escasos avances, un pacto para sacar adelante el acuerdo de salida: "Habrá probablemente elecciones europeas en Reino Unido también, lo cual quizás parezca una excentricidad, pero hay que respetar el derecho europeo", ha comentado.

En última instancia, la amplitud de la prórroga -el doble de lo que había pedido May- parece reflejar que no hay mucha confianza entre los Veintisiete en la capacidad de la primera ministra británica para enrolar a los laboristas en su plan para el Brexit o convencer a un número suficiente de entre los euroescépticos de su partido como para reflotar el acuerdo de retirada. Pero, por el momento, todo parece asumible para evitar el abismo del Brexit duro.

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