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Juicio 'procés'

Dos guardias que registraron Unipost declaran que los Mossos les sacaron por una "ratonera" pero que les ayudaron

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Un suboficial de la Guardia Civil relata su "sorpresa" al ver que los Mossos les metieron por una "ratonera"

Un suboficial y un cabo primero de la Guardia Civil que participaron en el registro de Unipost en Terrassa el 19 de septiembre de 2017 han criticado este jueves en su declaración como testigos que los Mossos d'Esquadra les sacaran por una calle en obras que era "una ratonera", con vallas que fueron colocadas delante de los vehículos por los manifestantes para impedirles el paso y con zanjas tapadas con planchas metálicas que se retiraron también por la personas concentradas con el objetivo -han sostenido- de que cayeran los vehículos. No obstante, ambos han destacado que la actitud de los agentes fue "colaboradora" y que se "emplearon a fondo" para retirar los obstáculos y pudieran salir.

Los guardias civiles que están declarando como testigos este jueves en el juicio del 'procés' por su participación en los registros que se llevaron a cabo en Cataluña en las semanas previas al referéndum del 1-O han vuelto a incidir -como ya hicieron en sesiones pasadas otros agentes- en las "caras de odio" que vieron en algunos de los concentrados, en que no habían visto "nada igual" en su vida, en los "insultos y amenazas" que recibieron -incluso de muerte-, en el "miedo" de los letrados de la administración de justicia, pero por primera vez han reconocido que los mossos "hicieron bien su trabajo" en algunos de estos registros.

Mientras las defensas se han afanado en demostrar que algunos de estos registros se realizaron sin autorización judicial, la mañana ha dejado otro titular. El del guardia civil que analizó la documentación intervenida al exsecretario de Hacienda catalán Lluís Salvador y que explicado que el Govern buscó financiación exterior y que llegó a pedir 11.000 millones de euros a China, según el texto de un correo electrónico "sin remitente" que encontraron en un pendrive.

"El reflejo del odio" en la cara de la gente

El suboficial que participó en el registro de Unipost ha calificado de "sorpresa" y de "inaudito" que los Mossos eligieran para sacarles de allí una calle estrecha y en obras llena de elementos que podían usarse para impedir el paso del convoy con los vehículos que llevaban el material incautado, pero ha señalado que "era evidente que los mossos se estaban empleando a fondo" bajándose de sus coches, que escoltaban al resto, para quitar las vallas y evitar que los coches cayeran a las zanjas.

Este mando de la Guardia Civil ha relatado también como los concentrados llamaron "traidor" al letrado que iba en su vehículo y le dijeron "no te tapes que te conocemos" y como la gente pegaba a los coches. "En la cara de la gente que estaba allí vi por primera vez de vida profesional el reflejo del odio", ha subrayado en respuesta a la Fiscalía. Una afirmación que ha hecho que después el abogado Jordi Pina le preguntara sobre si necesitó baja o asistencia psicológica y el testigo respondiera que no porque él está "habituado" a eso.

El cabo primero que participó también en este registro de Unipost ha señalado que el no había "visto nada igual" en su vida y que no cree que las concentración fuera espontánea. Ha relatado que "al menos dos o tres vehículos" metieron la rueda en las zanjas que habían sido destapadas y que llegaron a tener "cierto temor de perder" el material que habían intervenido en el registro.

Preguntado por la actitud de los Mossos, ha respondido que él considera que fue "colaboradora" y que llegaron a cargar contra los concentrados para que el convoy pudiera pasar.

Un agente lo compara con el "conflicto vasco"

Otro de los testigos que han declarado este jueves ha sido un guardia civil que participó en el registro de la nave de Can Barri donde se incautaron las papeletas del referéndum del 1-O. Este agente ha asegurado que recibieron "escupitajos" y amenazas como "os mataremos" aunque no ha sabido explicar, a preguntas de las defensas, por qué esta expresión no se recogió luego en el atestado.

El testigo ha señalado que "la gente estaba bastante exaltada" y que a él personalmente se le quedó grabada la "cara de odio de un señor mayor" hacia la Guardia Civil. Ha explicado también que el letrado les dijo que tenía "miedo" y que les pidió algo para taparse la cara y que ellos se quitaran los chalecos que les identificaban como agantes.

El guardia ha llegado a decir que él no había vivido el "conflicto vasco" pero que compañeros "veteranos" que sí habían vivido lo que pasaba en Euskadi en los años de ETA le han comentado que el "odio" era comparable, antes de que el presidente de la Sala, Manuel Marchena, cortara el comentario alejado de los hechos que se juzgan y de la experiencia directa del testigo para recondicir el interrogatorio.

Pero no todos los agentes tuvieron los mismos problemas. Un guardia que partició en los registros del 20S relacionados con el exresponsable de Patrimonio de la Generalitat Francesc Sutrías ha señalado que esos días estaban "nerviosos todos" pero que él no vio "insultos ni gente excitada como en otros sitios" en los puntos que a él le tocaron. El agente ha relatado que la letrada de su registro y él salieron del domicilio de Sutrías haciéndose pasar por una pareja vecina del inmueble y que los Mossos "hiciero buen trabajo" abriendo un pasillo para el resto de la comitiva.

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