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Los "otros" clásicos del cine musical

  • Alfonso Bueno López publica Más allá del arcoíris, en el que recoge grandes películas del género
  • “He querido rescatar títulos que a menudo son olvidados o menospreciados”, asegura

Por
'El fantasma del paraíso'

Todos conocemos las famosas listas que circulan por Internet sobre las 100 mejores películas de terror, las cien mejores comedias… Alfonso Bueno López ha querido ir un poco más allá y buscar aquellos musicales que quizá no figuren en la lista de los 100 mejores, pero merecerían estar; y las ha reunido en el libro Más allá del arcoíris. Clásicos perdidos y nuevas joyas del cine musical (Diábolo ediciones).

“Es un libro sobre cine musical que pretende ir más allá de las películas conocidas del género -asegura Alfonso-. Por eso elegí el título de Más Allá del Arcoíris (en referencia a El Mago de Oz). Se ha escrito mucho sobre los clásicos, por lo que rescaté esas grandes películas que a menudo son olvidadas. Lo especial de este libro es la diversidad de filmes recogidos. Diversidad en cuanto a nacionalidades, géneros musicales y formatos. Es un libro muy visual, como es habitual en las obras de Diábolo Ediciones”.

Un libro en el que encontramos auténticas joyas. “El libro comienza con una breve historia del cine musical, que da un contexto del desarrollo del género –asegura Alfonso-. Tras esta introducción analizo 55 películas musicales en orden cronológico, desde los orígenes del cine hablado hasta las más recientes producciones del estilo”.

Portada y página de 'Más allá del Arcoíris'

El musical fue clave para popularizar el cine

Pero el libro no es una mera lista de películas y trata muchos temas como la importancia del musical para el desarrollo del cine a nivel temático y tecnológico. “Supuso la posibilidad de presentar un espectáculo total que aunaba música, baile, comedia y drama, imposible de mostrar en pantallas hasta la llegada del cine hablado –asegura Alfonso-. El género dio cabida a los mejores compositores de la época, cuyas canciones se hicieron inmortales en celuloide.

“La popularidad del musical –añade- propició la espectacularidad de las producciones y mantuvo a flote a los estudios cinematográficos en épocas tan duras como la Gran Depresión o la Segunda Guerra Mundial”.

“En cuanto a los avances tecnológicos –afirma Alfonso-, cabe destacar los primeros experimentos de sonido sincronizado o los esfuerzos de pioneros como Busby Berkeley para ofrecer en el cine un espectáculo musical que se diferenciase del teatral, que impulsaron la imaginería cinematográfica. Además, el género musical aprovechó como ningún otro las posibilidades del technicolor, la paleta de color más hermosa que nos ha dado el cine”.

Días de cine: Homenaje a Busby Berkeley

Las grandes etapas del musical

El libro también repasa brevemente las etapas más importantes del musical. “En los orígenes del cine hablado, cuando todavía no había un molde sobre cómo hacer cine musical, se experimentaba mucho –asegura Alfonso-. Fue una época de enorme creatividad”.

“Uno de los primeros modelos que surgió –continúa- fue el backstage musical o musical entre bastidores: películas que trataban sobre la creación de un espectáculo y cuyo ejemplo más conocido es La Calle 42 (1933). Era la época de la Gran Depresión y triunfaban los musicales de Warner Brothers y las comedias de Fred Astaire y Ginger Rogers para RKO, que ofrecían un escapismo frente a las miserias cotidianas”.

“El cine musical no volvería a vivir un éxito semejante hasta la Segunda Guerra Mundial –añade-, época en que el estudio Metro Goldwyn Mayer crea un nuevo estilo de musical, donde los números musicales estaban integrados en el argumento, con un estilo visualmente deslumbrante basado en el uso del technicolor. Fue la época de las grandes producciones de Arthur Freed, como Un Día en Nueva York (1949), Un Americano en París (1951) o Cantando Bajo la Lluvia (1952)”.

Cartel de 'El pirata'

“En los años cincuenta y sesenta –reconoce Alfonso- el género perdió popularidad y los grandes estudios fueron a lo seguro, adaptando espectáculos de Broadway que ya habían tenido éxito, como El Rey y Yo (1956) o West Side Story (1961). Paralelamente, y tratando de llegar al público más joven, Hollywood produjo numerosos musicales con banda sonora de rock'n'roll, cuyo ejemplo más claro son las películas de Elvis Presley”.

“En las siguientes décadas el género sobrevivió aupado por las modas, como la música rock y disco en los setenta o las películas de baile en los ochenta –afirma Alfonso-. Los años noventa fueron un desierto para el cine musical, salvo algunos logros aislados, como el renacimiento de Disney o los biopics musicales, que siguen siendo uno de los bastiones principales del género”.

“El siglo XXI propició un tímido resurgir del musical, gracias a bombazos como Chicago (2002) o Moulin Rouge! (2001), y en la actualidad se mantiene gracias a éxitos ocasionales como La La Land (2016) y remakes de éxitos de décadas pasadas” –concluye Alfonso-.

'La ciudad de las estrellas (La La Land)'

Cuando los negros eran blancos pintados

La primera película que recoge el libro es El cantor de Jazz (1927) que pasó a la historia por ser la primera cinta sonora de la historia. En ella el protagonista, Al Jolson, utilizaba el ‘blackface‘, que consistía en un intérprete blanco con la cara pintada de negro y los labios pintados en blanco o sin pintar, que interpretaban música de raíces negras para público blanco”.

Precisamente el racismo en Hollywood es un tema que está muy presente en el libro. “Es uno de los aspectos que he querido destacar –asegura Alfonso-. Resulta llamativo que en la época en que reinaba el jazz hubiera tan pocos artistas negros en el cine, o que estuvieran condenados al ostracismo o el encasillamiento, como es el caso de Paul Robeson o Lena Horne. Hay muchos ejemplos que dan testimonio del racismo de Hollywood en aquellas décadas, empezando por los lamentables números minstrel, donde artistas blancos se pintaban la cara con betún para imitar a los negros”.

Los Nicholas Brothers -continúa Alfonso- se vieron forzados a exiliarse de EEUU tras el escándalo que supuso que aparecieran bailando junto a Gene Kellly en El Pirata (1948). Otro ejemplo es el del reparto del musical negro Una Cabaña en el Cielo (1943), a quienes no se permitía comer en el mismo lugar que los trabajadores blancos, por las leyes de segregación Jim Crow, que estuvieron vigentes hasta la llegada del movimiento por los derechos civiles en los años sesenta”.

Días de cine - 'El músical americano' (2)

Fred Astaire y Gene Kelly

Aunque no sean las películas musicales típicas no podían faltar en este libro títulos de Fred Astaire y Gene Kelly. “Astaire y Kelly fueron los bailarines más importantes del género –asegura Alfonso-. Ambos revolucionaron el musical con sus aportaciones”.

“Fred Astaire –continúa- llegó a Hollywood en un momento en que el cine hablado estaba en pañales y se convirtió en el adalid de la elegancia y la clase. Sus números nunca estuvieron exentos de humor, como demuestran sus creaciones para Bodas Reales (1951) o Melodías de Broadway 1955 (1953)”.

“Gene Kelly fue el relevo de Astaire –añade Alfonso-, aunque durante una época compartieron reinado. Kelly era un torbellino. Tenía pose de estrella: era atlético, apuesto y simpático, pero además era tremendamente inquieto a nivel creativo. Fue bailarín, cantante, actor, coreógrafo y director, un artista total que participó en algunas de las obras maestras del género. Mi devoción hacia Astaire y Kelly es obvia, pues de ellos he seleccionado más películas que de ningún otro artista”.

Días de cine: Centenario de Gene Kelly

La revolución: Bob Fosse

Bob Fosse también está presente en el libro y es que, a pesar de su escasa producción, sus musicales siguen influyendo en del género en la actualidad. “Bob Fosse solo llegó a dirigir cinco películas, de las cuales tres son musicales –asegura Alfonso-. Era un magnífico bailarín y coreógrafo, con una laudeada carrera en Broadway. Aunque no hubiera realizado ninguna película su influencia habría llegado a Hollywood”.

“Pero las hizo, ¡y qué películas! –añade- Sus musicales: Sweet Charity (1969), Cabaret (1972) y All That Jazz (1979) aportaron un estilo nuevo, tanto de forma, con coreografías innovadoras y provocativas, como de fondo, al atreverse a tratar temas tan controvertidos como la prostitución, el fascismo o la muerte. Por utilizar un símil musical, Fosse es el Jimi Hendrix del género. Hendrix solo publicó tres discos en vida, pero tras ellos el rock nunca volvió a ser el mismo. Lo mismo se puede decir de la aportación de Bob Fosse al musical”.

Por el libro desfilan algunas de las estrellas más importantes del género a las que enumera Alfonso: “Judy Garland, Rita Hayworth, Frank Sinatra, Cyd Charisse o Ann-Margret. También otras que solo hicieron musicales ocasionalmente, como es el caso de Marlon Brando, Shirley MacLaine, Lee Marvin o Kurt Russell. Los mejores realizadores están presentes, como Vincente Minnelli, Stanley Donen, Jacques Demy o Alan Parker, aunque también he incluido a otros maestros del cine como G. W. Pabst, Anthony Mann, Joseph L. Mankiewicz, Jean Renoir o Satyajit Ray, que sin especializarse en el género aportaron obras musicales importantes”.

Días de cine: Recordando a Bob Fosse

Los cinco mejores musicales del libro

Pedimos a Alfonso que destaque las cinco películas musicales del libro que considere más interesantes:

-“Por su importancia histórica destacaría La Comedia de la Vida (1931), una de las primeras obras maestras del cine hablado. Es un filme adelantado a su tiempo basada en La Ópera de los Tres Centavos, el musical de Bertolt Brecht y Kurt Weill”.

-Loquilandia (1941), por su parte, es una comedia surrealista totalmente loca, al estilo de los hermanos Marx, que contiene uno de los mejores números musicales de todos los tiempos, el lindy hop bailado por los Harlem Congaroos”.

-“La ya mencionada El Pirata (1948) fue un fracaso en su día, pese a estar dirigida por Minnelli, interpretada por Garland y Kelly y contar con las canciones de Cole Porter. Hoy se considera uno de los clásicos de la Metro”.

-“El Fantasma del Paraíso (1974) es una maravilla de Brian de Palma que aúna terror, comedia y musical con una estética impecable y una estupenda banda sonora de Paul Williams”.

“-London Road (2015), por último, es el ejemplo de que se pueden seguir haciendo musicales originales en el s. XXI. Adopta el teatro verbatim, que toma sus diálogos de testimonios reales, al cine musical. Toda una experiencia cinematográfica”.

Cartel de 'El fantasma del paraíso' y Alfonso Bueno López



En cuanto a sus proyectos, Alfonso Bueno López nos avanza que: “Estoy escribiendo una novela gráfica de terror. La publicará la editorial Grafito el año que viene. En cuanto a cine estoy preparando un libro de estructura similar a Más Allá del Arcoíris. Es un poco pronto para desvelar el género que trataré, pero puedo adelantar que supondrá un gran contraste respecto a este libro”.

No podemos despedirnos sin recomendaros la página especial sobre el musical americano que tiene Días de cine y en donde encontraréis los grandes clásicos y casi todas las películas que menciona Alfonso en este interesante libro. Y de donde hemos sacado los videos que acompañan esta noticia.

Historia del musical (1)

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