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El consumo y la construcción mantuvieron en el 0,7% el ritmo de crecimiento del primer trimestre

  • Ambos factores compensaron el retroceso de la inversión empresarial
  • El PIB creció un 3% respecto al primer trimestre del año anterior
  • La creación de empleo se ralentizó, al bajar tres décimas su alza interanual
  • La industria registró un fuerte frenazo en su oferta

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Un operario trabaja dentro de un edificio en construcción en Madrid
La inversión en construcción repuntó un 2,4% entre enero y marzo de este año. REUTERS/Sergio Perez

El dinamismo del consumo y el repunte de la construcción compensaron la caída de la inversión empresarial para mantener en el 0,7% el crecimiento trimestral de la economía española entre enero y marzo. Ese avance intertrimestral es igual al del trimestre de cierre de 2017.

Según los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística, el producto interior bruto de España (PIB) creció un 3% en el primer trimestre respecto al mismo período del año anterior.

Este resultado es una décima mayor al preliminar publicado en abril por el INE, pero está una décima por debajo del dato interanual registrado en los tres trimestres precedentes debido a la contención en la inversión.

En cuanto al empleo, aumentó un 0,5% en tasa trimestral -el mismo ritmo que en el trimestre anterior-, pero en tasa interanual moderó tres décimas su crecimiento, hasta el 2,6%, lo que supone un incremento neto de aproximadamente 466.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo en un año.

La creación de empleo se ralentizó en agricultura, industria y servicios, mientras que en la construcción continuó su aceleración.

Frenazo en la inversión empresarial

Entre enero y marzo, la contribución de la demanda interna al crecimiento interanual del PIB fue menor que en el trimestre precedente (2,8 puntos frente a 3,2 puntos), mientras que aumentó la aportación de la demanda externa (0,2 puntos frente a -0,1 puntos del último trimestre de 2017).

La causa de la ralentización de la demanda interna fue la fuerte desaceleración de la inversión empresarial, sobre todo, en bienes de equipo, donde se pasó de crecer a un ritmo interanual del 7,9% en el cierre del año pasado a hacerlo al 2,3% en el comienzo de este ejercicio.

La construcción mantuvo casi sin cambios su avance interanual (4,7% entre enero y marzo frente al 4,8% del trimestre precedente).

En el comportamiento intertrimestral, la inversión en bienes de equipo cayó un 1,6%, mientras la construcción repuntaba un 2,4%.

En cuanto al consumo, el gasto de los hogares permitió mejorar en una décima el repunte interanual (2,6% frente al 2,5% anterior), compensando el frenazo en el de las Administraciones públicas (1,9% en el primer trimestre frente al 2,4% del precedente).

Baja el ritmo expansivo del comercio exterior

Respecto a la demanda externa, tanto las exportaciones como las importaciones disminuyeron su ritmo de crecimiento, aunque la desaceleración fue mayor en las importaciones (del 5,2% interanual de finales de 2017 pasaron al 2,8%), frenadas por la menor compra de bienes en el exterior (2,3% frente al 6,2% del último trimestre del año pasado).

En las exportaciones destaca la fuerte ralentización de la venta de bienes en el exterior (pasaron de crecer un 5,3% interanual a hacerlo al 1,9% entre enero y marzo).

Por contra, tanto en exportaciones como en importaciones, los intercambios de servicios no turísticos aceleraron su ritmo de avance.

Fuerte desaceleración de la industria

En los indicadores relativos a la oferta, destaca la mejora en los sectores primarios (agricultura, ganadería, silvicultura y pesca) y en la construcción, donde se ha acelerado el crecimiento interanual en comparación al cierre de 2017. En el primero se ha pasado de un avance del 2% a otro del 3,3%, mientras que el sector de la construcción creció un 6% respecto a un año antes (lo hacía al 5,4% en el último trimestre del año pasado).

Por contra, la industria desaceleró su aportación, al reducir su crecimiento interanual desde el 4,6% del trimestre anterior hasta el 2,8% registrado en el arranque de este año. El dato trimestral refleja ese frenazo, ya que entre enero y marzo, la oferta de la industria se hundió un 0,9%, en contraste con el crecimiento del 1,8% que tuvo entre octubre y diciembre pasados.

Por último, el sector servicios mantuvo sin cambios su crecimiento, aunque se aprecia una desaceleración en una de sus ramas principales, la que comprende comercio, transporte y hostelería, que redujo en trés decimas su avance interanual (del 2,9% pasó a 2,6%).

Los servicios de información y comunicaciones aceleraron su avance ocho décimas (con un 5,9% de crecimiento interanual) y los profesionales lo hicieron en seis décimas (al crecer al 6,5%). Aunque la mayor mejora la experimentaron los servicios financieros y de seguros, que mitigaron la caída del 2,2% interanual del cierre de 2017 y la redujeron hasta 0,6% al comienzo de este año.

En cuanto a la distribución primaria de rentas, la remuneración por asalariados aumentó una décima su crecimiento interanual (3,6% frente al 3,5% anterior), como combinación del aumento en el número de asalariados (de crecer un 3,2% se ha pasado a un 3,3%) y el repunte en la remuneración media por asalariado (que subió un 0,4% internanual, dos décimas más que el trimestre previo).

Respecto al excedente de explotación -es decir, los beneficios empresariales-, ralentizaron su crecimiento interanual en cuatro décimas, al crecer un 4,8% en comparación a un año antes.

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