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Se decreta la alerta roja para aviación en Hawái por una enorme nube de cenizas del volcán Kilauea

  • La nueva nube volcánica supera los tres kilómetros de altura
  • Los científicos avisan de que hay una alta probabilidad de una gran erupción

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Alerta roja para aviación en Hawái por una enorme nube de cenizas del volcán Kilauea

Las explosiones se han intensificado en el volcán hawaiano de Kilauea y una enorme nube de cenizas volcánicas ha obligado a las autoridades del archipiélago a declarar la alerta roja para la aviación debido al riesgo de que la ceniza se esparza por las rutas aéreas. Los científicos advierten de que existe una alta probabilidad de que se produzca una gran erupción como la registrada en 1924.

"En cualquier momento, la actividad puede empezar a ser más explosiva, aumentando la intensidad de producción de ceniza y generando proyectiles volcánicos", advierte el Observatorio de Volcanes de Hawai en un comunicado.

La nueva nube volcánica ha aparecido poco después de que se abriera otra fisura en la Gran Isla de Hawai, donde se encuentra el cráter del Kilauea, con lo que ya son 20 las fallas por las que sale lava, causadas por la erupción del pasado día 3.

Los científicos vigilan el lago de lava creado por la erupción del volcán -uno de los cinco activos en el archipiélago estadounidense- y avisan de que el nivel de lava ha bajado, lo que puede provocar un nuevo estallido del Kilauea.

Gases tóxicos que aumentan los problemas respiratorios

Por la nueva grieta abierta salen gases tóxicos, lo que ha llevado a declarar "peligrosa" la calidad del aire en el entorno de los Jardines Lanipuna y las granjas cercanas. Ese nivel de alerta "significa peligro inmediato para la salud, por lo que se deben de tomar medidas para limitar cualquier exposición", ha declarado la Agencia de Protección Civil en un comunicado.

"Es una situación grave que afecta a toda la población expuesta", ha añadido esa misma fuente, que explica que los problemas que pueden aparecer son la asfixia y la incapacidad de respirar debido a que la calidad del aire ha empeorado por la nube volcánica, que alcanza una altura de entre tres kilómetros y tres kilómetros y medio.

Por el momento, 40 edificios han sido destruidos por esa lava, pero no se han comunicado daños personales.