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La diseñadora Guo Pei lleva a París la cultura y la artesanía chinas. AFP
Semana de la Alta Costura

La suntuosa aguja de Guo Pei desentona en París

  • La diseñadora adora el exceso y la intensidad en los vestidos

  • Loris Azzaro juega a los contrastes para redefinir la feminidad

  • Jean Paul Gaultier da una lección de talento y costura

  • Viktor&Rolf hacen que las obras de Picasso cobren vida

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Guo Pei es famosa por el majestuoso vestido-capa que Rihanna llevó a la gala del MET de 2015. Ese acto tuvo tanta repercusión que puso el nombre de la diseñadora en el mapa de la moda y ahora se estrena en la Alta Costura de París.

Su colección para la primavera de 2016 es un derroche de bordados, brocados y aplicaciones. Una propuesta de mucha intensidad, tanto por la ornamentación de los vestidos como por la gama de colores escogida o el exceso de complementos.

 Desfile de Guo Pei. AFP/EFE

Pei aprovechó para mostrar en París el estilo de la cultura tradicional china, la riqueza de la artesanía y la suntuosidad de los tejidos, todos de rica factura. Pero pecó en exceso. La colección está muy alejada del gusto europeo, de lo que se consume y viste en las sociedades occidentales.

Quizá no pretende vender en París y no busca clientas a este lado del planeta. Quizá solo quiso mostrar su trabajo que, sin duda, es digno de admiración. Por eso sus vestidos no desentonan en los museos.

 Desfile de Loris Azzaro. AFP

Pei baja el telón del calendario oficial pero París sigue en activo con las presentaciones de alta joyería y desfiles como el de la casa Loris Azzaro, que tiene como directores creativos a Álvaro Castejñon y Arnaud Maillard, que a la vez hacen las colecciones de Alvarno, colecciones que presentan en Madrid Fashion Week. 

En la ultima edición de la pasarela madrileña se llevaron el premio con una propuesta marcada por los guiños a Star Wars. El contacto con el tema espacial se ha impregnado en su adn y en esta colección vemos una bandera de tejidos metalizados, aplicaciones que forman estrellas y una paleta de color de azules cielo. 

 Detalles del desfile de Loris Azzaro. AFP

Destacan los escotes, muy trabajados y muy osados. La mayoría tienen un corte geométrico que encaja muy bien con el trazo arquitectónico que recorre la colección. Para restar intensidad, se intercalan flores. Un motivo que vemos silueteado en tonos suaves, desestructurado o estampado con tonos intensos. 

Los cortes de los vestidos son atrevidos y dejan, a veces como si fueran ventanas, que la piel se luzca o que forme parte del diseño. Se recurre al arnés bordado para enfatizar la sensación de fortaleza que contrasta con la dulzura de las transparencias. Una mezcla potente que define la nueva feminidad.

y todo con un estilo joven y renovador. Un trabajo refrescante para esta pasarela que abusa de lo recargado, tanto en el tejido como en el patrón.  

 Desfile de Zuahir Murad. AFP

Zuhair Murad viaja al pasado para recrear el estilo de la corte francesa y recupera los polisones para crear volúmenes casi arquitectónicos en sus vestidos. No faltan los corsés, ceñidísimos, que marcan mucho la cintura y una gama de colores palaciegos.

Los tonos pastel, el blanco y todos los colores que ofrece el mar tiñen su colección, dibujada y confeccionada para las alfombras rojas. Destacan las flores como motivo decorativo, tanto en estampado como aplicadas sobre encajes para lograr un efecto tridimensional.

 Carrusel de la casa Valentino. AFP

La casa Valentino nos tiene mal acostumbrados. Todos sus desfiles son magníficos y resulta difícil ahora sorprender. Además, cada una de sus colecciones es muy completa, con distintos estilos y patrones, lo que hace que sea casi imposible hacer algo nuevo temporada tras temporada.

Ahora vemos una colección muy ligada a las culturas del Mediterráneo, con vestidos de escotes en forma de V, de Valentino, y colores diversos, desde los blancos impolutos hasta los negros intensos, pasando por los verdes y, por supuesto, el siempre esperado rojo.

Destaca un vestido con pliegues en terciopelo de seda de color amarillo y todo el uso que se hace de las texturas doradas. Unas veces en vestidos de maya, trenzados, y otras en abrigos opacos que cubren diseños de sutiles transparencias, elegantes y muy sensuales.

 Desfile de Viktor&Rolf. AFP

Viktor&Roll siguen vinculando la moda al arte. Si antes vimos a las modelos con vestidos que salen, literalmente, de un cuadro (con marco incluido) ahora asistimos a un homenaje a Picasso.

Las modelos llevaban diseños que recrean el universo del pintor malagueño, jugando con patrones deconstruidos y formas geométricas, utilizando casi siempre piqué de algodón. El desfile se hizo en el Palais de Tokio, testigo de cómo la obra de Picasso parecía cobrar vida.

 Desfile de Jean Paul Gaultier. AFP

Jean Paul Gaultier es uno de los grandes y ha logrado desprenderse, por fin, de la etiqueta de l´enfant terrible que tantos años le ha acompañado. El diseñador, centrado únicamente en la Alta Costura, hizo de su desfile un emotivo adiós a la que fuera una de sus musas en los ochenta.

Se trata de Edwige Belmore, la cantante que tanto inspiró al francés, y que falleció hace unos meses. “Era el ángel platino más bello jamás conocido”, decía a la prensa con la emoción marcada en el rostro.

Gaultier adorada el look andrógino, el cabello rubio platino y la estética punk de Belmore, un estilo que las modelos recrearon en la pasarela. Destacaron los vestidos de estampado tatuaje y los de cabezas de animales salvajes.

 Variaciones de un esmoquin en Jean Paul Gaultier

Vimos ‘chupas’ vaqueras con tachuelas de lujo y versiones de la biker que se llevan sobre vestidos de noche. Junto a vestidos de colores y motivos muy llamativos contrastaban los vestidos en negro, elegantemente sencillos.

Son muchos los diseñadores que intentan revisar y reinterpretar décadas pasadas o diseños clásicos pero se limitan a copiar. Gaultier derrocha creatividad y en esta colección se ha esmerado reinterpretando el esmoquin.

Lo vemos convertido en minivestido, en vestido largo cruzado, en un abrigo de pelo largo y en una chaqueta batín, entre otros diseños. Esto es reinterpretar. Esto es talento.

 Carrusel de Jean Paul Gaultier. AFP

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