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El Gobierno francés se salta el Parlamento para aprobar la ley liberalizadora del ministro Macron

  • La norma peligra si se presenta una moción de censura en 24 horas
  • El partido conservador UMP ya ha presentado la moción contra el Gobierno
  • La ley permite abrir los comercios hasta 12 domingos al año en zonas turísticas

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El ministro de Economía francés, Emmanuel Macron, responde en la Asamblea Nacional
El ministro de Economía francés, Emmanuel Macron, responde en la Asamblea Nacional. Reuters REUTERS/Charles Platiau

El Gobierno francés ha aprobado con un atajo constitucional (el artículo 49.3) el proyecto de ley de liberalización económica, ante su dificultad para alcanzar una mayoría de votos en la Asamblea Nacional.

El texto, conocido como la ley Macron -por el nombre del ministro de Economía, Emmanuel Macron- se considerará aprobado, sin someterlo a escutrinio parlamentario, salvo si se presenta una moción de censura dentro de las 24 horas siguientes y se vota en las 48 horas posteriores. La oposición conservadora ya la ha presentado y se votará este jueves.

El proyecto de ley, aprobado por un procedimiento similar a una moción de confianza ante la fragilidad parlamentaria del Ejecutivo, contempla iniciativas para ampliar -de cinco a doce- los domingos en los que los comercios pueden abrir en las zonas turísticas, la desregularización de ciertas profesiones como los notarios o la liberalización de sectores como el transporte público en autobús.

La última vez que un Gobierno francés recurrió a este atajo constitucional fue en 2006, cuando el entonces primer ministro Dominique de Villepin lo usó para sacar adelante su proyecto de ley de igualdad de oportunidades y su polémico contrato laboral para los jóvenes.

Por "interés general", según Valls

"Nada nos hará renunciar, nada nos hará dar marcha atrás", declaró el primer ministro francés, Manuel Valls, al anunciar que se acogía a esa herramienta constitucional "por el interés general".

Antes, en un discurso enérgico, el ministro de Economía había defendido la llamada Ley para el crecimiento, la actividad y la igualdad de oportunidades entre abucheos de sus detractores y aplausos de sus correligionarios.

En líneas generales, desde la izquierda se critica el texto por ser demasiado liberal, mientras que la derecha juzga que el proyecto de ley no aportará un crecimiento significativo a la maltrecha economía francesa.

Los diputados de izquierda, los ecologistas y algunos "rebeldes" socialistas habían anunciado su voto en contra. Lo mismo que el primer partido de la oposición, la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP), cuyo portavoz, Christian Jacob, calificó de "importante fracaso personal" para Valls el ser "incapaz" de lograr un voto favorable a la "pequeña ley Macron" en una Asamblea Nacional con mayoría de izquierdas.

"Si utiliza usted el 49.3, la UMP interpondrá una moción de censura. Creemos que los franceses tienen derecho a votar", sostuvo Jacob minutos antes de saberse si el Ejecutivo eludiría el escrutinio parlamentario, tras 190 horas de debate parlamentario durante las últimas tres semanas.

El texto aprobado, salvo que se presente la moción de censura, es uno de los pilares de las reformas económicas del Gobierno socialista para el presente curso político.

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