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'Fausto': el infierno según Pandur

  • La búsqueda de la eterna felicidad del romanticismo alemán se moderniza
  • El director esloveno Tomaž Pandur adapta el clásico de Goethe en el CDN
  • Una versión libre que pone en escena el eterno deseo de lo que no poseemos

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El director esloveno Tomaž Pandur adapta en el Centro Dramático Nacional de Madrid, Fausto de J. W, Goethe.
El director esloveno Tomaž Pandur adapta en el Centro Dramático Nacional de Madrid, Fausto de J. W. Goethe. CDN

En la historia intelectual de la humanidad el hombre nunca ha estado satisfecho. Nunca ha tenido suficiente y siempre ha vivido en una lucha eterna por poseer aquello que no tiene: la familia, el amor, la juventud o la belleza.

En medio de esta gesta se encuentra el Fausto de Pandur, una adaptación de la leyenda romántica alemana al clima intelectual y emocional de nuestro tiempo que puede verse hasta el 11 de enero en la sala Valle-Inclán del Centro Dramático Nacional (CDN) en Madrid.

Con un elenco de lujo encabezado por Víctor Clavijo (Prim, el asesinato de la Calle del Turco) y Roberto Enríquez (La Señora), Fausto narra la historia de un erudito alemán insatisfecho con su vida que se vuelve hacia la magia y hace un pacto con el diablo en el que ofrece su alma a cambio de todo conocimiento y placer con la condición de ser liberado solo si logra que algo le proporcione tanto placer y dicha como para querer permanecer en ese momento eternamente.

Poner Fausto sobre las tablas es todo un reto. No en vano el texto de Johann Wolfgang von Goethe es considerado una de las obras cumbres de la literatura alemana, europea y universal a la altura de nuestro Quijote. Un desafío que el aclamado director de escena esloveno Tomaž Pandur resuelve con gran maestría.

Adaptación en dos actos

La obra, escrita entre 1808 y 1832, no fue tanto concebida para ser interpretada como para ser leída. Serían necesarias casi 24 horas para realizar una puesta en escena completa del libreto, así como varias localizaciones.

En este sentido, al tratarse de una adaptación, resulta de gran utilidad conocer el texto original, ya que, como si de un cuento de Navidad se tratara, Pandur otorga al demonio y a su familia (Pablo Rivero, Marina Salas y Ana Wagner) un papel similar al del coro de una tragedia griega que apela directamente al público para hacer de hilo conductor de la obra.

Plagada de monólogos retóricos y filosóficos, la función no es para nada simple. Al contrario, requiere un continuo ejercicio intelectual por parte del espectador que debe adoptar un papel activo durante la representación para llegar a las conclusiones que plantean los personajes.

Romanticismo alemán actualizado

La obra presenta fuertes referencias al romanticismo alemán del que Goethe fue precursor, tanto en lo visual como en lo musical, y la escenografía, a cargo de Sven Jonke (Numen/For Use), es simple pero efectista.

Una gran pared domina la escena y sirve para dividir y crear los espacios así como para proyectar en ella gráficos, paisajes y hasta fragmentos de una película de Murnau. Una frontera entre el bien y el mal, entre el dios y el hombre, que sirve para poner lo emocional y subjetivo por delante de lo racional en un discurso alucinante y alucinógeno que evoca la tragedia humana en un intento de encontrar la verdad.

Especial mención merece también la representación del mal como una familia unida, con una estética entre la vanguardia y el militarismo, que forma curiosas estampas alegóricas en las que no faltan los cráneos de cabra, los huevos cocidos o las caretas de cerdo.

La búsqueda que nunca termina

Mucho se ha escrito sobre la leyenda de Fausto: estudios, tratados filosóficos, análisis de la obra… Pero nunca logrará explicarse por completo. Esa es la esencia del texto.

Fausto dibuja una parte de la condición del ser humano: la búsqueda de un momento perpetuo de alegría y realización. Al entrar en el campo de lo mágico, a Fausto se le permite experimentar ese todo, aunque dura solo un instante. Una vez logrado ese objetivo surge otro, igual de idealizado, igual de inalcanzable. Su búsqueda es nuestra búsqueda. Una búsqueda que nunca termina.

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