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Virus del ébola

Trajes inadecuados, improvisación y exceso de confianza: los errores de EE.UU. ante el ébola

  • Los enfermeros dicen que aprendieron a frenar el virus sobre la marcha
  • "Durante días" utilizaron trajes de protección que no les cubrían el cuello
  • Los protocolos fueron cambiando a medida que el paciente empeoraba

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SEGUNDO CASO DE CONTAGIO OCURRIDO EN ESTADOS UNIDOS
Vista de una cinta policial que impide el paso a una vivienda tras detectar un segundo caso de ébola en Dallas, Texas. EFE EFE/Ralph Lauer

“He oído alto y claro de trabajadores sanitarios de todo el país que no se sienten preparados para tratar a pacientes con ébola”.

Esta afirmación, del director de los Centros de Control de Prevención y Enfermedades (CDC) de Estados Unidos,Thomas Frieden, es el reconocimiento público de que el Gobierno norteamericano ha cometido errores en la gestión de la crisis de esta enfermedad letal. Es tiempo de hacer análisis.

Hasta ahora, EE.UU. ha tratado a seis pacientes con ébola. Cinco repatriados y un caso de diagnóstico dentro del país, el de Thomas E. Duncan, un liberiano que empezó a sentir síntomas del virus cuando ya se encontraba en Dallas. Durante el tratamiento a este paciente, el único fallecido en EE.UU., ha sido cuando al menos dos sanitarias se han contagiado. 

Equipos de protección deficientes

El director de los CDC y otros expertos han insistido en que los hospitales estadounidenses tienen el entrenamiento y equipamiento adecuados para atender a este tipo de pacientes. “El ébola representa muy poco riesgo para la población estadounidense en general”, ha dicho Frieden. Cualquier hospital avanzado en este país tiene la capacidad para aislar a un paciente, añadió.

Pero las fuentes consultadas por los medios estadounidenses, entre ellos The Washington Post, revelan lo contrario.

Varios empleados del hospital presbiteriano de Texas, donde fue ingresado Duncan, han denunciado que trabajaron "durante días" sin los equipos de protección adecuados y que los protocolos del centro para tratar con enfermos de ébola no estaban claros, según la organización National Nurse United, el principal sindicato de enfermeros del país. La crítica es muy similar a la que hicieron los sindicatos españoles tras conocerse el caso de la auxiliar contagiada en el hospital Carlos III.

La diferencia es que el hospital madrileño debía estar debidamente preparado para recibir a los repatriados infectados y el de Dallas se encontró con un caso sobrevenido. Sólo cuatro centros en EE.UU. están diseñados para tratar a enfermos de ébola. 

"Nadie sabía cuáles eran los protocolos, no pudieron verificar qué tipo de equipo de protección personal debían llevar y no hubo entrenamiento", ha detallado el sindicato en un comunicado.

Protocolos cambiantes

Dos enfermeras han contado, por ejemplo, que dos días después de la llegada de Duncan al hospital recibieron unos trajes de protección que dejaban sus cuellos al descubierto.

El epidemiólogo Pierre Rollin, de los CDC, reconoce que el personal tuvo que aprender sobre la marcha cómo controlar el virus mortal y que los protocolos fueron cambiando a medida que la salud de Duncan se deterioraba en una batalla que se ha demostrado perdida de antemano. Critica, por ejemplo, que los sanitarios tuvieron que ir añadiendo nuevas capas de protección por sentido común cuando vieron que el paciente empeoraba y que no trabajaban en tándem, uno de las indicaciones que aparecen en el protocolo de la actuación de la Organización Mundial de la Salud.

Los CDC enviaron detectives a Dallas para rastrear a las personas que habían estado potencialmente expuestas al virus, pero la agencia dejó fundamentalmente al hospital que controlara la infección.

Seguimiento de los contactos inadecuado

Hay 76 trabajadores en observación por haber estado en contacto con Duncan. Todos ellos deben controlarse la temperatura dos veces al día, pero siguen haciendo vida normal, una de las principales críticas al protocolo. Y, de hecho, la segunda enfermera contagiada en Dallas voló en avión un día antes de empezar a sentir los síntomas, cuando ya se sabía que una compañera suya había resultado infectada. 

Se da la paradoja de que EE.UU. ha implantado controles térmicos en cinco aeropuertos para los pasajeros que vuelan desde África Occidental, donde ha estallado el brote de ébola, pero, en cambio, deja que el personal que trata a pacientes contagiados puedan moverse en el país con total libertad.

Las autoridades de Estados Unidos han reconocido que hay que mejorar el protocolo de actuación y han anunciado la creación de equipos de élite que en solo unas horas se presentarán en cualquier hospital del país donde se confirme un caso de ébola para tomar las riendas de la situación.".

"Ojalá hubiéramos enviado un equipo de expertos a Dallas el día que el primer caso fue diagnosticado", ha lamentado Frieden en alusión al liberiano Thomas E. D. Ahora no se puede dar marcha atrás pero sí evitar que los sanitarios que se juegan la vida por salvar a pacientes infectados trabajen en plenas condiciones de seguridad.

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