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Las oficinas públicas reabren en Hong Kong a la espera de que estudiantes y Gobierno dialoguen

  • Hay menos manifestantes en las principales calles
  • Una publicación del PCCh advierte que la democracia occidental no es exportable

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Las oficinas públicas reabren en Hong Kong a la espera de que estudiantes y Gobierno dialoguen

Los 3.000 empleados públicos de Hong Kong han podido volver al trabajo este lunes después de que los manifestantes pro-democracia hayan levantado el cerco a las oficinas del Gobierno local.

Los activistas continúan su acampada después de nueve días, pero con menos presencia en las calles. Apenas un centenar han amanecido en el área de Admiralty, epicentro de la protesta, según Efe. También continúan las acampadas, aunque menos numerosas, en Causeway Bay y Mong Kong.

Las escuelas de secundaria del distrito del centro de la ciudad afectadas por las protestas han vuelto a abrir sus puertas, pese a que el transporte escolar en muchas de ellas no se ha restablecido por los cortes de algunas carreteras que mantienen aún los manifestantes.

El Gobierno local y las asociaciones estudiantiles han de acordar los términos del diálogo político sobre la reforma electoral al que se comprometieron la semana pasada.

Los manifestantes exigen la elección por sufragio universal de candidatos libres a la jefatura del Gobierno local en 2017, mientras que la ley electoral amparada por Pekín establece que solo habrá tres candidatos que hayan pasado la criba del Comité Electoral.

Críticas al modelo democrático

Mientras la protesta continúa, desde China continúan llegando las advertencias. La revista Qiushi, publicación del Partido Comunista Chino, advierte en su editorial del pasado fin de semana que no es posible copiar sin más el modelo de democracia occidental.

"Occidente siempre alardea de que su propia democracia es un 'valor universal' y niega que haya ninguna otra forma de democracia", asegura Qiushi en la versión recogida por Reuters.

La publicación no menciona a Hong Kong pero cita los ejemplos de violencia e inestabilidad en países como Afganistán, Egipto, Irak o Libia, que, según asegura, han intentado adoptar el mismo modelo.

"La democracia occidental tiene errores internos innatos, y ciertamente no es un 'valor universal'. Su copia ciega solo puede conducir al desastre", añade.

Las autoridades de Pekín, que han dejado por el momento a las autoridades locales la gestión de la protesta, han advertido contra cualquier injerencia extranjera en los asuntos chinos.