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Nace un nuevo cráter en el volcán Etna durante la actividad explosiva de julio

  • El nuevo cráter del sudeste ha nacido por la actividad del cráter nordeste
  • Es un pequeño relieve con forma más o menos cónica
  • Continúa en erupción y la lava que ha expulsado se ha extendido a dos kilómetros

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Humo saliendo del cráter nordeste del Etna el pasado 23 de julio.
Humo saliendo del cráter nordeste del Etna el pasado 23 de julio.

El Etna, uno de los volcanes más activos del mundo ubicado en la mediterránea isla de Sicilia, ya va por su tercera erupción este año. En la que comenzó el pasado 5 de julio y que ha continuado activa hasta agosto, el Etna ha visto nacer el Nuevo Cráter del Sudeste.

El fenómeno se ha producido a causa de la acumulación de fragmentos de material volcánico expulsados durante la erupción de uno de sus hasta ahora cuatro cráteres, el nordeste.

Ha estado teniendo actividad volcánica explosiva durante más de un mes, en la que varias chimeneas han estado activas -tres de ellas especialmente- y una fractura en la base facilitó el surgimiento del nuevo cráter.

Se trata de un pequeño relieve con forma más o menos cónica, como el resto de cráteres eruptivos del Etna, según ha explicado a RTVE.es el director del Observatorio Etneo del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia (INGV), Eugenio Privitera.

La erupción del nuevo cráter sudeste

Privitera ha indicado que no se había producido una erupción de una fractura lateral desde el año 2008. Sin embargo, la última erupción del Etna ocurrió durante los primeros días de abril de este año y en la segunda, activa hasta hace unos días, surgió el nuevo cráter sudeste.

El nuevo relieve continúa lanzando explosiones que se conocen como 'estrombolianas' desde la civilización griega -por el vecino volcán de Stromboli- y que se pueden notar en la región circundante, con un ruido parecido al de las detonaciones en una cantera.

Este tipo de erupción consiste en pequeñas explosiones, separadas unas de otras por pocos segundos o decenas de segundos, en las que el volcán lanza fragmentos de lava incandescente y diferentes cantidades de ceniza, cerca o lejos de la boca.

En el caso de la erupción del Etna, la lava ha cubierto poco más de dos kilómetros en la desértica zona del Valle del Bove -es decir, una zona despoblada-, cuenta Privitera.

Mapa térmico de la actividad del nuevo cráter sudeste del Etna el 12 de agosto de 2014. Foto: INGV

"No esperamos que ocurra mucho más, dado que el flujo de lava se asocia con una actividad explosiva estromboliana. Podría evolucionar en una fuente de lava, así como se ha observado decenas de veces en los últimos tres años y medio", ha apuntado Privitera.

Otra de las consecuencias de esta erupción es la expulsión de ceniza negra, la cual sí llega a las poblaciones cercanas. "Es producto de la actividad explosiva que se produce en el cráter y por lo tanto se trata de lava pulverizada", aclara el director del Observatorio Etneo.

El Etna, un volcán muy activo

El Etna es el volcán más grande de Europa y uno de los volcanes más activos del mundo, de más de 3.300 metros de altura. Es un volcán joven, ya que su actividad comenzó hace aproximadamente medio millón de años.

Hasta hace poco, el volcán Etna estaba considerado un volcán predominantemente efusivo, actividad que se caracteriza por la emisión de flujos de lava. Sin embargo, estudios recientes han revelado que este volcán también es capaz de dar lugar a una actividad altamente explosiva.

Sus erupciones ocurren en la parte superior, donde actualmente hay cinco cráteres -con el nuevo cráter sudeste-, a ambos lados, hasta alturas de unos pocos cientos de metros sobre el nivel del mar. Pueden durar desde unas pocas horas hasta sobrepasar el año, como ocurrió entre 1991 y 1993 o en 2008 y 2009, cuando duraron 472 y 419 días respectivamente.

La actividad cumbre se ha producido de forma casi inintempurrida con unos intervalos que pueden durar desde unos meses hasta 20 años. En los últimos 40 años, el promedio entre las erupciones de las fracturas laterales ha sido de dos años.

Asimismo, el Etna es uno de los volcanes más vigilados del mundo. Hay diez cámaras y cerca de 160 estaciones vigilando continuamente el volcán.