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Don Juan Carlos abdica en su hijo después de casi cuarenta años de reinado

Juan Carlos I, el monarca que allanó el camino a la democracia en España

  • Don Juan Carlos de Borbón nació en Roma el 5 de enero de 1938

  • Llegó a España por primera vez a los diez años para completar su formación

  • Se convirtió en rey el 22 de noviembre de 1975, tras la muerte de Franco

  • Su papel en el 23-F resultó clave para el fracaso de la intentona golpista

  • Siempre ha mostrado su confianza en el papel del príncipe como sucesor

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Me gustaría ser recordado como el rey que ha unido a todos los españoles y con ellos ha conseguido recuperar la democracia y la monarquía”. Este deseo, expresado en la entrevista que don Juan Carlos de Borbón concedió a TVE con motivo de su 75 cumpleaños, bien puede resumir el largo reinado de este monarca, un período crucial de la España contemporánea en el que su figura fue esencial para lograr la transición de la dictadura franquista a la democracia.

Los casi 40 años de don Juan Carlos como Jefe de Estado han coincidido con una profunda transformación de España en lo político, económico, social y cultural, a la que ha contribuido de manera decisiva como garante de la legitimidad democrática.

Un rey que siempre ha intentado mostrar su cercanía al pueblo, poniendo al hombre por delante de la institución y tratando de ser consciente de los problemas de la calle. Por eso, en muchos de sus discursos ha hecho pública su preocupación por asuntos como el terrorismo, la crisis económica o el desempleo. “Todavía nos falta por conseguir una España más igualitaria y más justa”, aseguraba a TVE.

Ese lado afable, de hombre deportista y cercano a los españoles, se ha complementado con una feliz estampa familiar, casi siempre acompañado de la reina Sofía y de sus tres hijos. Esa imagen de familia unida, que fue habitual durante la niñez y adolescencia del príncipe y las infantas, tuvo su culminación en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 e hizo tanto por la consolidación de la monarquía en España como muchos de los actos públicos de Juan Carlos I como rey.

Precisamente cuando en los últimos años esta estampa familiar se ha visto enturbiada por asuntos como el caso Urdangarin o el confuso papel de la princesa alemana Corinna Sayn-Wittgenstein, han arreciado las críticas hacia la figura del monarca o hacia la propia Corona como institución.

Años de niñez en el exilio

Sin embargo, cuando don Juan Carlos vino al mundo, un 5 de enero de 1938, era difícil imaginar que fuera a jugar un papel tan crucial en la historia de España. Nacido en Roma, hijo de don Juan de Borbón y Battenberg, conde de Barcelona, y de doña María de las Mercerdes de Borbón y Orleans, princesa de las Dos Sicilias, recibió los nombres de Juan, Carlos, Alfonso, Víctor, María de Todos los Santos.

Aunque a los cuatro años se convirtió en heredero de la Casa Real española, después de que su abuelo, el rey Alfonso XIII, abdicara sus derechos en su padre, don Juan, tras la renuncia a los derechos dinásticos de sus hermanos mayores, la restauración monárquica en España parecía complicada en un momento en el que la dictadura franquista empezaba a consolidarse con el fin de la Guerra Civil española.

La incorporación de Italia al eje con la Alemania nazi llevó a don Juan Carlos y a su familia a Suiza primero y posteriormente a Portugal. En Estoril, a pocos kilómetros de Lisboa, don Juan fijó su residencia, con el deseo de que sus hijos se educaran en un ambiente similar al de España en cuanto a religión y costumbres.

Las graves penurias que atravesaba el régimen franquista, que sufría un importante aislamiento internacional, llevaron a Franco a mover ficha y buscar una solución al problema dinástico con el que, a medio plazo, debía enfrentarse. Así comenzaron las conversaciones entre el dictador y don Juan de Borbón, la primera de las cuales se produjo en aguas del Cantábrico a bordo del yate Azor, tras la cual se acordó que el conde Barcelona enviaría a España al heredero de la Corona para que fuera educado, a cambio de una campaña de prensa favorable a la Monarquía.

Así, el 9 de noviembre de 1948, con 10 años, don Juan Carlos pisó por primera vez suelo español. Lo hizo en la localidad madrileña de Fuenlabrada, donde se detuvo el Lusitania Express en el que viajaba para que futuro monarca pudiera rezar en el Cerro de Los Ángeles, centro geográfico del país.

Años de formación académica y militar

Comenzaron de este modo sus años de formación académica, entre Madrid y San Sebastián, que culminaron en 1954, cuando aprobó con sobresaliente el examen de reválida de Bachillerato. A continuación, siempre con la connivencia de su padre y del general Franco, don Juan Carlos inició su formación castrense en la Academia Militar de Zaragoza, donde juró bandera el 15 de diciembre de 1954.

Tras pasar por la Escuela Militar de Marín y la Academia General del Aire, en San Javier, en diciembre de 1959 recibió los despachos de Teniente de Infantería, Alférez de Fragata y Teniente de Aviación.

Don Juan Carlos completó su formación con un programa intensivo de estudios monográficos de Derecho, Economía, Política y Filosofía, simultaneados entre la Universidad de Madrid y la Universidad ‘María Cristina’ de San Lorenzo del Escorial.

Esposo y padre

A mediados de 1961, el futuro rey conoció a una joven princesa griega con la que inició un fugaz romance que acabaría en boda: Sofía de Grecia, hija de los reyes Pablo I y Federica, con quien se casó en Atenas el 12 de mayo de 1962 mediante los ritos católico romano y ortodoxo.

La pareja se trasladó a vivir al Palacio de la Zarzuela, que la Jefatura de Estado había puesto a disposición del príncipe, habilitado con muebles y enseres del Patrimonio Nacional. En los años sucesivos se produjo el nacimiento de los tres hijos del matrimonio. La primogénita, la infanta doña Elena, nació el 20 de diciembre de 1963; el 13 de junio de 1965, la infanta doña Cristina; y el 30 de enero de 1968, el primer hijo varón y heredero, el infante don Felipe.

El futuro político de don Juan Carlos empezó a tomar forma en 1969, cuando el general Franco le propuso ante las Cortes Españolas como sucesor en la Jefatura de Estado a título de rey. El 23 de junio de ese año, tras la aprobación de la propuesta, juró ante las Cortes y recibió el título de príncipe de España.

Dos días después fue ascendido por decreto a General de Brigada de los Ejércitos de Tierra y Aire, y Contraalmirante de la Armada, atribuyéndosele los honores de Capitán General. Desde ese momento, don Juan Carlos pasó a ocupar un puesto inmediatamente inferior al del general Franco.

Este nombramiento dio paso a una intensa actividad pública, que llevó a los príncipes a visitar diferentes localidades españolas y hasta 36 países de cuatro continentes.

Proclamación real e inicio de la transición

La salud del dictador era ya extremadamente frágil en estos primeros años 70 y el nombramiento de don Juan Carlos como sucesor hacía concebir esperanzas en una transición democrática que, finalmente, se produjo con la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975.

Dos días después del fallecimiento, el 22 de noviembre de 1975, don Juan Carlos fue proclamado oficialmente rey de España. Cinco días después, en una ceremonia religiosa que tuvo lugar en la iglesia de San Jerónimo de Madrid, se produjo la ‘exaltación’ al trono de España, con el nombre de Juan Carlos I.

Comenzó en este instante uno de los períodos más convulsos y apasionantes de la historia española reciente. En sus primeras acciones como Jefe de Estado, don Juan Carlos dio pasos firmes para la democratización de España.

Los más significativos fueron el cese de Carlos Arias Navarro como presidente del Gobierno y su relevo por Alfonso Suárez y la Ley de Reforma Política de 1976 que fue sometida a referéndum y que propició la instauración de la democracia en España.

Un proceso que culminó en las primeras elecciones democráticas de junio de 1977, que encumbraron a la UCD de Adolfo Suárez como fuerza mayoritaria y, sobre todo, en la aprobación de la Constitución de 1978, que reconocía la figura del rey como Jefe de Estado y reconocía los derechos y libertades del pueblo español.

El liderazo monárquico de don Juan Carlos se vio refrendado el 14 de mayo de 1977 cuando su padre, don Juan de Borbón y Battenberg, jefe de la Casa Real Española y heredero legítimo de la misma, renunció a favor de su hijo a todos sus derechos dinásticos. Don Juan moriría en 1994, un momento que nos permitió ver el lado más humano del monarca, que no pudo contener las lágrimas en el sepelio de su padre.

El 23-F, momento clave

Si hay una fecha crucial en el reinado de don Juan Carlos esa es el 23 de febrero de 1981. El rey tuvo una intervención decisiva para abortar la intentona golpista que había propiciado la ocupación del Congreso de los Diputados por fuerzas de la Guardia Civil y el secuestro de los parlamentarios que en ese momento votaban la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como relevo de Suárez al frente del Gobierno.

La negativa del monarca a apoyar la intentona golpista condujo a su fracaso y, a la postre, a la consolidación del sistema democrático en un país que, un año después, en octubre de 1982, votaba de manera mayoritariamente al Partido Socialista de Felipe González, un punto en el que muchos historiadores sitúan el final de la transición política.

La normalización de la vida política española permitió al rey asumir con mayor intensidad su papel como embajador del país, apoyando proyectos como el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea o el impulso a las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno, que han contado con su presencia de modo habitual, encabezando la delegación española.

Muy activa fue la presencia de la familia real en todos los actos relativos al llamado ‘Año de España’, cuando en 1992 se celebraron la Exposición Internacional de Sevilla, los Juegos Olímpicos de Barcelona y la II Cumbre Iberoamericana de Madrid.

Don Juan Carlos se convirtió en abuelo el 17 de julio de 1998, con el nacimiento de Felipe Juan Froilán, primogénito de los duques de Lugo. El rey tiene otros siete nietos más, entre ellos la infanta Leonor, nacida en 2005 fruto del enlace entre don Felipe de Borbón y doña Letizia Ortiz, y que ocupa el segundo lugar en la línea sucesoria al trono, tras el príncipe de Asturias.

La pasión por el deporte y los problemas de salud

Don Juan Carlos ha mostrado desde su juventud una intensa pasión por el deporte, sobre todo el esquí y la vela, afición que ha sabido inculcar en sus hijos.

Sin embargo, la práctica deportiva le ha ocasionado algunas lesiones de diversa consideración que le han obligado incluso a pasar por el quirófano.

Precisamente la salud del rey se ha convertido en los últimos años en uno de sus caballos de batalla. El monarca ha sido intervenido en varias ocasiones, la mayoría de las veces operaciones de carácter traumatológico, a causa de caídas o desgastes óseos.

También le fue extirpado en 2010 un nódulo pulmonar que resultó de carácter benigno. Todos estos contratiempos han motivado que el rey, en los últimos meses, haya tenido suspender en diversas ocasiones su actividad pública y dejar en manos del príncipe Felipe su agenda oficial.

La polémica de Botsuana y el caso Nóos

Otra de sus aficiones, la caza, ha propiciado más de un dolor de cabeza al monarca. Así sucedió en abril de 2012, cuando el rey fue operado de cadera tras una caída durante un viaje privado a Botsuana durante una cacería de elefantes. El hecho de que el monarca estuviera ausente de España en un momento en el que se producía un grave acoso de los mercados provocó una fuerte polémica y las críticas de algunos sectores sociales.

En un gesto sin precedentes, don Juan Carlos, al recibir el alta hospitalaria, pidió disculpas públicamente. “Lo siento, me he equivocado y no volverá a ocurrir”, aseguró en declaraciones a TVE.

El caso Nóos también le han dado importantes quebraderos de cabeza al rey con la imputación de Iñaki Urdangarin, investigado por presunto desvío de seis millones de euros públicos, y de su hija la infanta Cristina, investigada por el juez por posible fraude fiscal. 

A pesar de que Urdangarin ha desvinculado en todo momento a la infanta y a la Casa del Rey de sus negocios privados, el socio de este, Diego Torres, ha asegurado ante el juez del caso que el monarca conocía la actividades del duque de Palma y que algunas reuniones de Nóos se celebraron en el Palacio de la Zarzuela.

El rey no se ha pronunciado públicamente sobre la situación de su yerno, pero sí se mostró contundente en el mensaje de Navidad de 2011 cuando, pocos días después de que el caso Nóos empezara a tomar cuerpo, aseguró que “cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley”.

Confianza en un príncipe “muy preparado”

A pesar de las adversidades a las que ha tenido que hacer frente, don Juan Carlos siempre ha mostrado confianza en la Corona como institución y, de manera especial, en el papel del príncipe Felipe como sucesor. “Como hijo, es una bendición del cielo. Está preparado, muy preparado”, le decía a Jesús Hermida en la última entrevista que concedió.

En los últimos años, don Felipe de Borbón y Grecia ha asumido en diversas ocasiones el papel de su padre en actos públicos y lo ha hecho con solvencia, demostrando su capacidad para que la institución monárquica tenga continuidad en España.

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