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Aleksandar Vucic, de ultranacionalista serbio a fervoroso europeísta

  • Vucic inició su carrera en el ultranacionalista Partido Radical Serbio (SRS)
  • En 1998 fue ministro del Gobierno de Slobodan Milosevic
  • En 2008 rompió con los "radicales" y formó el SNS, de discurso moderado
  • Reconoció que su anterior etapa fue un "error", ahora su lucha es la corrrupción

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El primer ministro electo de Serbia, Aleksandar Vucic, durante la rueda de prensa en la sede de su partido tras conocerse los primeros resultados de las elecciones legislativas que le otorgan una amplia mayoría.
El primer ministro electo de Serbia, Aleksandar Vucic, durante la rueda de prensa en la sede de su partido tras conocerse los primeros resultados de las elecciones legislativas que le otorgan una amplia mayoría. AFP AFP PHOTO / ANDREJ ISAKOVIC

El viceprimer ministro serbio, Aleksandar Vucic, al que las primeras estimaciones dan una amplia victoria en las elecciones celebradas este domingo en Serbia al frente del Partido Progresista (SNS) ha pasado de defender el ideario del ultranacionalismo serbio a convertirse en un ferviente europeísta.

Vucic, de 43 años de edad, se graduó en la Facultad de Derecho en Belgrado y en 1993 entró en el ultranacionalista Partido Radical Serbio (SRS).

En esa etapa defendió los postulados más virulentos del SRS, y en 1995, durante una intervención como parlamentario en una sesión en la que se trataba sobre la amenaza de una intervención internacional para frenar la guerra en Bosnia, llegó a declarar: "por cada serbio que maten, nosotros mataremos a cien musulmanes".

En 1998 fue ministro de Información del Gobierno que los ultras formaron con el entonces presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic.

En aquel puesto firmó una ley que imponía multas astronómicas a los medios críticos con el régimen, lo que le valió que le incluyeran en una lista de personalidades del régimen a las que se le vetaba viajar a la Unión Europea (UE).

Hasta 2008 defendió abiertamente a los líderes serbobosnios acusados de genocidio y crímenes de guerra Ratko Mladic y Radovan Karadzic, actualmente juzgados en el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), en La Haya.

Durante un tiempo, llegó a llevar en las sesiones parlamentarias una camiseta con la imagen del líder ultra Vojislav Seselj, su antiguo mentor político, también procesado en el TPIY por crímenes de guerra.

Ruptura con los "radicales"

Vucic ha roto con su pasado y ha reiterado que esa etapa fue un error y se arrepiente de ella. El cambio comenzó en 2008, cuando junto con el actual presidente serbio, Tomislav Nikolic, rompió con los "radicales" y formó el SNS, una formación que moderó su discurso y orientó su mirada hacia Bruselas.

En 2010 declaró que sentía "vergüenza" sobre lo que los serbios hicieron en Srebrenica -donde masacraron a 8.000 musulmanes bosnios en julio de 1995- y destacó que se trató de "un crimen horrible".

Se hizo cargo del partido en 2012 y ese año, tras ser su partido el más votado en las elecciones, formó Gobierno con Dacic, al que cedió el cargo de primer ministro, reservando para él el de viceprimer ministro.

Campaña contra la corrupción

En apenas dos años se ha convertido en la figura dominante de la política serbia, logrando gran popularidad con su campaña contra la corrupción en las altas esferas económicas y políticas, y con su lema de modernizar Serbia.

El acento que ha puesto en luchar contra el crimen organizado y la corrupción, con la detención de importantes magnates, le ha valido el apodo en la prensa de "Elliot Ness", el célebre agente estadounidense conocido como el "incorruptible".

Su imagen de político modesto y dedicado al futuro del país ha sido crucial para cosechar alrededor del 50 % de los votos, 35 puntos por encima de la segunda formación con más apoyos, según las primeras proyecciones de voto.

Y eso, pese a que no ha dudado en anunciar, aunque sin concretar nada, que aplicará reformas "difíciles y dolorosas" para sanear la maltrecha economía con un 24 % de paro y meter al país en la UE en 2020.

Sus críticos le acusan de autoritarismo y de pretender hacerse con el poder absoluto en el país aprovechándose de su popularidad.

Vucic todavía tendrá que ratificar su espíritu reformista, y ante todo mostrar si su partido, escindido de los "ultras", ideología que según algunos analistas persiste en algunos estratos, ha sido capaz de seguir el cambio político de su líder, aunque gracias a su popularidad y la atracción de nuevos militantes tendrá cada vez menos compromisos con la vieja guardia.

Vucic está casado en segundas nupcias, y tiene dos hijos de su primer matrimonio

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