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"Cuando eres mujer maltratada vives en el miedo y toda protección te parece insuficiente"

  • Asociaciones de mujeres denuncian la "desprotección" de las víctimas
  • Abogan por los "perros escolta" como método eficaz para su seguridad
  • Nada más denunciar, la policía establece el nivel de riesgo y actúa
  • El "riesgo objetivo" y los "indicios racionales" dirán si hay orden de protección
  • Teléfono de atención gratuita para víctimas de maltrato: 016

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16.418 mujeres maltratadas están en situación de riesgo.

Fue maltratada durante 14 años. Decidió denunciar las agresiones físicas, psicológicas y sexuales cuando el maltrato también lo empezó a sufrir la hija que tuvo con su maltratador. No contó con el apoyo de su familia y se vio "sola en el mundo". Pasó por varias casas de acogida pero él siempre daba con ella y seguían las amenazas.

"Pensé en quitarme la vida. La muerte era mi única salida", cuenta Isabel (nombre falso), de 39 años, quien ha estado media vida huyendo de su verdugo, que le llegó a romper de una paliza todas las costillas. Fue condenado y lo último que sabe de él, hace tres años, es que estuvo en la cárcel por este y otros delitos y que estaba en busca y captura.

Ningún método de protección como las pulseras telemáticas o la teleasistencia le dio total seguridad. "Cuando eres mujer maltratada toda protección te parece poca", cuenta. Hasta hace poco vivía instalada en el miedo de salir a la calle y toparse con él, pero los últimos dos años ha contado con un apoyo que le ha cambiado la vida. Lua dio un giro radical a su vida.

Informe Semanal - Voces contra el miedo

Perros escolta para mujeres maltratadas

Lua es una perra escolta adiestrada para la protección y prevención de la violencia y no va a ninguna parte sin ella. "Me aporta una seguridad y tranquilidad que nunca tuve", asegura Isabel.

La Escuela de Adiestramiento Canino Solcan le regaló este "arma viva, capaz de disuadir al más feroz de los agresores", asegura Fernando Soleto, director del proyecto Solcan. Isabel acudió a ellos al enterarse de este método de protección que no está financiado por las administraciones y supone un gasto de unos 1.500-2.000 euros.

Durante meses se entrena al perro, normalmente pastor alemán, pastor belga o boxer, y luego se trabaja en su vínculo emocional con la mujer maltratada.

"Me atrevo a salir a la calle hasta por la noche y en casa a veces hasta olvido cerrar con llave", afirma Isabel.

Un día paseaban tranquilas y llegó la prueba de fuego. Un compañero de prisión de su expareja trató de atacarla y la perra le inmovilizó. Estos perros escolta no atacan, solo paralizan. Ella tuvo tiempo de llamar a la policía y salió ilesa del intento de agresión.

Se queja de que este no sea un método de protección generalizado y las asociaciones de mujeres maltratadas apuestan por él como herramienta eficaz de protección, acompañamiento y superación para ellas.

Denuncian que las medidas actuales no son tan eficaces como debieran y lamentan que de las 45 mujeres que han muerto este año a manos de sus parejas, nueve ya hubieran presentado una denuncia. La última víctima, fallecida en Torrelaguna (Madrid), había denunciado 12 veces a su agresor, que tenía incluso una orden de alejamiento.

La propia ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, planteó una reflexión sobre por qué las mujeres que denuncian "tienen problemas".

"La víctima tiene protección nada más salir de comisaría"

Cuando una mujer da el paso, más que importante, de denunciar el maltrato, se inicia inmediatamente el protocolo de seguridad y prevención.

"Nada más interponer la denuncia, se establece una valoración policial del riesgo y la víctima sale de la comisaría ya con protección, si es necesario", aseguran a RTVE.es fuentes de la Unidad Central de Prevención, Asistencia y Protección de la Policía Nacional (UPAP), que lleva los casos de violencia de género.

Son cinco los niveles de riesgo policial- no apreciado, bajo, medio, alto y extremo- y en función de cada uno se ponen en marcha unos protocolos de actuación.

Además del proceso que inicia la policía, se celebra un juicio rápido y en un plazo de 72 horas el juez debe resolver el caso y dictar, si lo considera, la orden de protección, que incluye medidas penales y civiles.

"Debe haber indicios racionales de maltrato o amenaza y una situación objetiva de riesgo para que el juez ordene esta protección. Si no se dan estas dos condiciones no se dicta la orden", explican fuentes de un juzgado de violencia de género en Madrid, al que han llegado en el último trimestre 23 peticiones de orden de protección, de las que ocho se han denegado.

"Si hay una amenaza a través de correo electrónico de una expareja desde Canarias y la mujer vive en Madrid en un domicilio desconocido para él y la policía ha determinado un nivel de riesgo no apreciado, no se dictará un orden de protección", señala esta fuente judicial, quien cree que "hay que separar los casos de riesgo de los que no lo son".

Las medidas más comúnes cuando se dicta la orden de protección son la salida del agresor del domicilio, la orden de alejamiento y la prohibición de comunicación.

En casos de gravedad o de quebrantamiento de la orden de alejamiento se dicta la colocación de la pulsera GPS al matratador y en los de extrema gravedad se practica la detención e incluso puede haber prisión preventiva.

"Un nivel de riesgo extremo supone un servicio de escolta"

Con un nivel de riesgo bajo la policía contacta esporádicamente con la víctima y se comunica al agresor que ella dispone de protección por parte de la policía.

El riesgo medio conlleva vigilancia policial ocasional en el domicilio y lugar de trabajo de la víctima, así como en la entrada y salida de los centros escolares de los hijos. También se facilita a la víctima un terminal móvil (servicio de teleasistencia) y se comprueba si el agresor cumple con las medidas judiciales de protección.

Con un riesgo alto la vigilancia se convierte en frecuente y se insiste a la víctima para que se traslade en un centro de acogida u otro domicilio. A este nivel, la policía recomienda que se facilite dispositivos electronicos para tener controlado al maltratador.

"El riesgo extremo supone un servicio prácticamente de escolta", aseguran a RTVE.es fuentes policiales, quienes añaden que en este supuesto la vigilancia a la víctima es "permanente" y el control de los movimientos del agresor se convierte en "intensivo".

Normalmente este riesgo extremo se marca en el momento de la denuncia y hasta que el agresor es detenido.

La policía realiza valoraciones periódicas para comprobar si se mantiene o ha aumentado el nivel de riesgo. Así, si el riesgo inicial es extremo, se revisa cada 72 horas; si es alto, cada siete días; si es medio, cada 30 días; y si es bajo, cada 60 días.

Asociaciones denuncian "desprotección" de las víctimas

Diferentes asociaciones de víctimas de violencia de género consideran que no se protege de forma adecuada a las víctimas y denuncian la falta de medios para afrontar este problema.

La asociación de Mujeres Unidas contra el Maltrato asegura que los jueces no dictan todas las ordenes de protección "que debieran", que no hay policías suficientes para proteger a todas las víctimas y que los niveles de valoración de riesgo a veces no coinciden con la realidad.

"Algunas mujeres van a denunciar y el juez las manda a casa con su agresor y eso no puede ser", explica a RTVE.es la secretaria de Relaciones Institucionales de esta asociación, Raquel Rodríguez, que pone como ejemplo de "ineficacia policial" el último caso de muerte por violencia de género en Torrelaguna (Madrid). "Queda claro que aunque denuncies, estás desprotegida", asevera.

Tanto esta asociación como la asociación Pro Derecho de la Mujer Maltratada y la asociación Ve-la luz denuncian también el mal funcionamiento de los dispositivos electrónicos para las maltratadas. "Las pulseras que alertan de que el maltratador con orden de alejamiento se acerca empiezan a sonar en cualquier parte por otras frecuencias y los móviles que les dan no siempre funcionan por falta de cobertura", asegura la presidenta de Ve-la luz, Gloria Vázquez.

En cuanto a las pulseras GPS para maltratadores, denuncian que de las 3.000 que adquirió el Gobierno para su puesta en marcha, "muchas están en un almacén". El último boletín estadístico mensual que elabora el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad pone de manifiesto que hasta el 31 de octubre se contabilizaron 733 dispositivos activos.

Desde la asociación Ve-la luz ponen como ejemplo la situación policial en A Coruña para atender a las maltratadas: "Hay seis policías por cada 70 casos. Si varias mujeres llaman en un caso de urgencia ¿a quién atienden?". "Los policías están desbordados", añade.

"Muchas veces la autoprotección es la única salida. Son ellas las que tienen que desaparecer del entorno e ingresar en casas de acogida", lamenta Raquel Rodríguez. Todas coinciden en la necesidad de formar a los profesionales que las atienden y a la sociedad en general como la única forma de erradicar este problema desde la raíz que no es otra que la educación en igualdad.

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