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Los jóvenes y las desigualdades marcan las elecciones de Chile

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La conservadora Evelyn Matthei y la progresista Michelle Bachelet han acaparado todos los focos de la campaña electoral chilena. Pero hay otra mujer, Camila Vallejo, que es un poderoso ejemplo para explicar las claves que se dan citan en las urnas este domingo.

Vallejo tiene 25 años, milita en el Comité Central del Partido Comunista y fue presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. Conjuga los tres factores que decidirán la previsible victoria de Bachelet: el voto joven, el regreso de los comunistas a la Moneda y la respuesta del movimiento estudiantil.

El partido comunista, en primera línea

En la oposición desde hace 40 años, los comunistas han decidido por primera vez participar en el conglomerado de centroizquierda que apoya la candidatura de Bachelet. La Nueva Mayoría sustituye a la Concertación y agrupa en su seno fuerzas que van desde los democristianos hasta los comunistas –antaño fuerzas enfrentadas-.

“El probable regreso de los comunistas al Gobierno es instititucionalmente el factor más novedoso de estas elecciones. Bachelet ha logrado algo que no consiguieron ni Salvador Allende ni la dictadura: unir al centro con los comunistas”, señala a RTVE.es el chileno Juan Ignacio Radic, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Madrid.

Los más escépticos creen que esta amalgama de partidos perjudicará a la solidez de la alianza y que los comunistas obligarán a que Bachelet se escore hacia la izquierda haciendo saltar las costuras por el lado derecho de la Nueva Mayoría. Otros, sin embargo, creen que servirá para acercar a la expresidenta a la sensibilidad de los movimientos sociales. Y Camila Vallejo puede ser el ancla.

“Las nuevas generaciones han puesto en la agenda política temas transversales que no se han habían tocado en Chile en los últimos 30 años”, subraya Radic.” Y Bachelet ha sabido captarlos e incorporarlos a su discurso”, añade. Desde la reforma constitucional y educativa, hasta el sistema económico y tributario o la memoria de las víctimas de la dictadura.

De la universidad a la política

Camila Vallejo y otros jóvenes que lideraron las protestas estudiantiles en 2011 han decidido probar suerte en las legislativas, mientras sus sucesores –como la anarquista Melissa Sepúlveda- anuncian que volverán a la calle para exigir educación gratuita y de calidad, uno de los retos de la próxima presidenta.

“El salto de la universidad a la política de estos jóvenes va a servir para renovar el Parlamento con un perfil de diputado distinto y vamos a ver un verdadero debate”, apunta el profesor Radic.

Sebastián Piñera se despide del Gobierno con un 35 % de aceptación, pese a que deja un país que crece a un espectacular ritmo del 5,6% y que apenas tiene un paro estructural del 6%. Su sucesora, Matthei, se agarra a estas cifras para prometer estabilidad y consolidación económica.

“Porque queremos un país que continúe creciendo, porque queremos un país con más trabajos, porque queremos un país con mejores salarios (…) os pido a todos que vayáis a votar el domingo”, ha dicho la candidata derechista en su cierre de campaña, olvidándose de la promesa que más la distancia de su amiga de la infancia y rival presidencial.

Los excluidos del ‘progreso económico’

“Enfrentar la desigualdad ha estado en el corazón de esta campaña. Y para erradicarla queremos invitaros a votar en masa”, ha dicho Bachelet.

“Un informe de la Universidad de Chile sostiene que el 1% de los chilenos más ricos concentra el 32% de los ingresos totales del país. Las grandes cifras macroeconómicas tienen también una cara oculta: la de la desigualdad. Y es ahí, entre los excluidos del progreso, donde la izquierda chilena capta votos”, informa el enviado especial de TVE a Santiago, Luis Pérez.

Tres han sido los ejes de la campaña del centroizquierda: una nueva Constitución –algo que proponen ocho de los nuevos candidatos a las elecciones- el cambio del modelo educativo para hacerlo gratuito en la educación básica y una reforma tributaria para financiarlo. Hay otros: la creación de una administradora de pensiones publica, el matrimonio homosexual, la eliminación del sistema electoral binominal y la despenalización del aborto en determinados casos.

Voto voluntario

Una tarea ingente que, según todos los sondeos, ha seducido a los chilenos. Las encuestas indican que Bachelet no necesitará la segunda vuelta para gobernar de nuevo en Chile –triplica la intención de voto de su principal rival-.

“Dependiendo de cuántos jóvenes se levanten a votar”, el candidato independiente Franco Parisi estima que podría desbancar a Matthei y enfrentarse a una segunda vuelta el próximo 15 de diciembre la pediatra y exmandataria.

Y es que en este duelo de mujeres que encarnan las heridas abiertas de dos Chiles enfrentados solo hay un margen para la sorpresa que se explica por dos motivos: la incorporación de cinco millones de nuevos votantes (la mayoría indecisos) al censo de 8,5 millones de electores, y la no obligatoriedad de votar por primera vez en unas presidenciales.

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