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Merkel, la corredora de fondo

  • Se convirtió en la primera mujer canciller de Alemania en 2005
  • Kohl, el canciller de la reunificación, es una figura clave en su vida

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Merkel, única superviviente de la crisis entre los jefes de Gobierno europeos

Tenaz, reservada (que no tímida), pragmática y analítica, como buena matemática, y muy reflexiva, sus críticos le achacan que demasiado. Son algunos adjetivos que utilizan los amigos, compañeros de escuela o de partido que conocen a Angela Merkel.

Cuando en el año 2005 se convirtió en la primera mujer canciller de Alemania y, además, en la más joven en acceder al cargo, muchos fuera del país se preguntaron cómo era posible que un partido como la CDU, de ideología conservadora y dominado por hombres -muchos católicos- catapultara a una mujer, del Este, luterana y divorciada. Pero su trayectoria hasta entonces ya había demostrado a los alemanes que era una mujer capaz de superar obstáculos.

En su infancia nada hacía presagiar que Angela Dorotea Kasner entrara un día en política. Kasi, como la llamaban de pequeña, nació en Hamburgo en 1.954 pero cuando sólo tenía unos meses, su padre, pastor luterano, fue destinado a la RDA y se instalaron en Templin, a unos 80 kilómetros de Berlín. Allí vivió 15 años con sus padres y sus hermanos Marcus e Irene.

Como alumna, destacó en ruso y matemáticas. Estudia Física en Leipzig y en 1977 se casa con Ulrich Merkel. Aunque se divorcian en 1982 decide conservar el apellido. Se doctora en química cuántica con una tesis que dirige Joachim Sauer, que años después se convertiría en su segundo esposo.

Kohl, una figura clave en su vida

Probablemente su vida se habría quedado entre los muros académicos de no ser por la caída del muro en 1989. Es entonces cuando entra en el nuevo partido "Demokratischer Aufbruch" y se convierte en viceportavoz del primer gobierno democrático de la RDA bajo la dirección de Lothar de Maizière. Pero no duró mucho.

En 1990 se une a las filas de la conservadora Unión cristiano-demócrata y ese mismo año conoce a alguien que sería clave en su vida y que cambiaría su futuro, Helmut Kohl, el canciller de la reunificación. Considerada por todos su pupila, Kohl no duda en llamarla públicamente “Das Mädchen” (la muchacha), un apelativo que no gustaba a muchos y que dejaba claro que el jefe era él.

El canciller vió en la joven la gran oportunidad de atraer el voto del Este y de las mujeres y la nombró Ministra de Juventud y Familia y, después, de Medio Ambiente y Naturaleza.

La retirada de Kohl la aupa en 1998 a la secretaría general de la CDU. Ese mismo año las protestas del cardenal Meissner sobre el hecho de que la dirigente cristianodemócrata “viva en pecado” y las presiones del partido hacen que Merkel se case con Sauer.

El punto de inflexión para Merkel

En 1.999 estalla el escándalo de las “cajas negras” de la CDU, que destapa donaciones ilegales al partido, incluyendo la de un traficante de armas y que apunta directamente al entonces presidente de la formación, Wolfgang Schäuble y al presidente honorífico, Helmut Kohl. Es el punto de inflexión para Merkel. En un movimiento que muchos tachan de traición a su mentor y otros de firmeza, pide responsabilidades y aires de renovación para la CDU que pasan por la marcha de Kohl y arrastra a Schäuble.

Merkel se convierte en el año 2000 en presidenta del partido pero la CDU no la ve como líder y nombra a Edmund Stoiber, jefe del partido hermano en la católica Baviera, la Unión Cristiano Social CSU, como candidato a las elecciones de 2002 frente al socialdemócrata Gerhard Schröder.

La derrota de Stoiber puso a Merkel en el camino de la cancillería, que ocupó tres años después, en 2005, aunque al frente de la llamada “gran coalición”, con los socialdemócratas. En 2009 vuelve a ganar pero sigue necesitando formar coalición y esta vez elige a los liberales, más próximos a su ideología conservadora.

Guardiana de su vida privada

Kasie, Angela, Angie, como la conocen sus votantes o “Mutti” (mamá), como la llaman cariñosamente en su país, odia que la coloquen el apelativo de “Dama de Hierro” porque dice que Margaret Thatcher era euroescéptica y ella no. Pero le gustan las mujeres con carácter como Catalina la Grande, de la que tiene un retrato en su despacho.

Su carácter reservado ha hecho que guarde celosamente su vida privada hasta el punto de que a su marido se le ha llamado “El fantasma de la ópera” porque sólo aparecen juntos en público cuando van a escuchar alguna obra. Y son escasísimas las fotos en las que se ve a los dos hijos de Sauer.

Angela Merkel ha renovado recientemente su página web y, para sorpresa de los alemanes, ha incluído detalles privados como que le encanta cocinar cuando su trabajo se lo permite y cuidar el jardín en la casita que tienen en el campo, porque todo el mundo sabe que sigue viviendo en el apartamento donde ya residían antes de ser canciller. Y algo que en Alemania ya intuían, es una forofa del fútbol, aunque no ha querido desvelar cuál es su equipo favorito.

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