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Emma Suárez: "Defiendo el presente, el día a día"

  • Este viernes se estrena Deseo, el último montaje de Miguel del Arco
  • La actriz comparte cartel con Luis Merlo, Gonzalo de Castro y Belén López
  • En esta entrevista con RTVE.es reconoce que vive "un momento afortunado"

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'Deseo', la última obra de Miguel de Arco con Gonzalo de Castro y Emma Suárez

El 17 de enero de 2013 quedará en la memoria de muchos como un día triste, sobre todo para el mundo de la interpretación. Escasos minutos después de que saltara a los medios la noticia de la muerte de Fernando Guillén, entrevistamos a Emma Suárez, que se sube este viernes a las tablas para interpretar a Ana en la última obra de Miguel del Arco, Deseo.

- Conocías a Fernando Guillén, me imagino…

Sí, trabajé con él. La última vez que lo vi fue en diciembre de 2011, porque vino a ver La avería. Fue muy emotivo. Vino a saludarnos. Estaba orgulloso y emocionado por lo que había visto. Constaté gracias a él la pasión que provoca esto que hacemos. Esa pasión que no muere nunca.

- En Deseo te pones en la piel de Ana. ¿Cómo es ella?

Ana es una mujer estable y con las ideas muy claras. Tiene carácter y es rotunda, en el sentido de que defiende su ideología y su manera de ver la vida. Además, está convencida de que su forma de vivir merece la pena, pero, como sucede en la vida, no lo tiene todo fácil. Las personas estamos expuestas siempre a los cambios, a los conflictos y a que la vida se agriete. Y de eso habla esta obra: de las relaciones de pareja, de la condición humana, de las mujeres. Los cuatro personajes somos casi tan diferentes como lo somos nosotros fuera del escenario.

Fernando Guillén vino a vernos al teatro, y fue muy emotivo

- ¿Qué tiene de especial este montaje?

Pues precisamente esto que te digo. Creo que uno de los atractivos es haber fusionado cuatro formas de trabajo dispares gracias al trabajo de Miguel del Arco.

- ¿Tan diferentes sois Luis Merlo, Gonzalo de Castro, Belén López y tú?

Sí, trabajamos de distinta manera y tenemos personalidades también muy diferentes, y eso se manifiesta en el montaje. Pero a la vez es muy interesante, porque el espectador se va a encontrar identificado en cualquier momento con cada uno de ellos, y puede ir rotando, como hace la escenografía.

"La obra es como un estado de enajenación mental"

- ¿Qué efecto esperáis en el espectador?

Pues la obra es como un estado de enajenación mental. Es como si entraras en una espiral, en un remolino mental.

- En el que te dejas llevar…

¡Sí, pero porque no lo puedes evitar!

Estaba deseando trabajar con Miguel del Arco

- ¿Tenías ganas de trabajar con Miguel del Arco?

Sí, lo estaba deseando. Me imaginaba que iba a existir mucha complicidad. Además, le admiro mucho, y yo no puedo trabajar con alguien a quien no admire como profesional. Y, por otro lado, trabajar con Belén López, que es magnífica, y con Luis Merlo y Gonzalo de Castro es un lujo, porque son maestros de la comedia y aprendo mucho de ellos.

"El teatro se lleva bien sólo si tienes vocación"

- ¿En qué genero se enmarca la obra?

Es una comedia que provoca la reacción. El espectador no se va a quedar impasible después de ver la obra. Y la verdad es que disfruto muchísimo. El teatro me apasiona, a pesar de que es muy duro: requiere mucha fortaleza física y psíquica. Estar aquí cada día y defender un montaje que no es sencillo requiere un gran esfuerzo. Esto sólo se lleva bien si tienes vocación.

- Y a ti no se te ha ido, por lo que veo.

No. Ojalá no se me vaya nunca.

- Haces cine y teatro. ¿No te “tira” más uno que otro?

No, mientras se pueda… Lo que me ocurre con el teatro es que, desde que empecé a hacerlo, no he podido dejarlo. Para mí el teatro es vital. Me permite desentrañar un texto a fondo y ensayar, que es lo que más me gusta de este trabajo.

- ¿Los ensayos son lo que más te gusta?

Sí, porque forman ese proceso de búsqueda. Es ese momento en el que uno se encuentra desnudo, vulnerable y sensible. Y receptivo, para que el director pueda trabajar contigo y moldearte.

- ¿Y Miguel del Arco lo hace bien?

Sí, Miguel del Arco es un director brillante. Y una persona estupenda: nunca ha tenido un momento de mal gesto, siempre está sonriendo… Contagia el buen humor, tiene una fortaleza impresionante. Es insaciable. Así que es una pena, como te decía, que esto se acabe.

"Yo también he tenido mi propia crisis"

- Pero, mujer, si no habéis empezado…

(Se ríe) ¡Ya, pero me refiero a los ensayos! Ahora viene el contacto con el público, que también es muy interesante. Y, sí, cada día van a surgir nuevas emociones.

Es terrible lo que está pasando en España

- ¿Cómo llevas esto de la crisis?

Pues la comparto porque estoy rodeada de gente que lo pasa mal. Vivo un momento afortunado y no estoy haciendo nada que vaya contra mis deseos. Pero es terrible lo que está pasando. De todos modos, la crisis la reconozco desde hace muchos años. Yo también he tenido la mía.

- Llevas 30 años sobre los escenarios. ¿Te faltan muchas cosas por hacer?

Yo no soy una persona ambiciosa. Y me siento bastante afortunada. No tengo sueños de futuro, aunque tampoco soy conformista. Defiendo el presente, el día a día.

- ¿Y te va bien?

Sí.