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Fernando Guillén, una vida en el escenario

  • Inició su carrera profesional en 1953 en el teatro Infanta Beatriz de Madrid
  • Ganó un Goya a mejor actor (Don Juan en los infiernos) y tuvo otras dos nominaciones
  • En 2007 anunció su retirada de los escenarios teatrales

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El actor Fernando Guillén, junto a su hijo, Fernando GuillénCuervo, recoge esta noche el premio del festival "Maria Honorífica" por su trayectoria profesional en el Festival Internacional de Cine de Sitges.
El actor Fernando Guillén, junto a su hijo, Fernando GuillénCuervo, en una imagen de 2008 recogiendo el premio"Maria Honorífica" por su trayectoria profesional en el Festival Internacional de Cine de Sitges. EFE JAUME SELLART / EFE

El actor Fernando Guillén Gallego, que ha fallecido este jueves en Madrid, ha protagonizado una vida dedicada a la actuación reconocida con varios premios, como un Goya a la Mejor Interpretación Masculina por Don Juan en los infiernos, así como la Medalla de Oro de las Bellas Artes 1997 y la Medalla de Oro al Mérito al Trabajo 2007. Además, fue candidato al Goya en otras dos ocasiones, en 1990 por La noche oscura y en 2006 por Otros días vendrán.

Nacido en Barcelona en noviembre de 1932, Guillén estuvo casado con la también actriz Gemma Cuervo y era el padre los actores Fernando y Cayetana.

En Madrid curso sus estudios y tras abandonar la carrera de Derecho, fue alumno de declamación en el Real Conservatorio de Madrid y actuó en el Teatro Universitario de Derecho y de Filosofía y Letras, así como en el Teatro Nacional donde representó, entre otras obras, Tres sombreros de copa y Escuadrilla hacia la muerte.

En septiembre de 1953 inició su carrera profesional de actor en el teatro Infanta Beatriz de Madrid y desde entones trabajó en las compañías de Elvira Noriega, Fernando Fernán Gómez, Conchita Montes, Tina Gascó, Nuria Espert, en la Compañía Lope de Vega y en los teatros nacionales Español y María Guerrero.

Entre 1969 y 1970 formó compañía teatral con su entonces mujer, Gemma Cuervo, y juntos se estrenaron con la obra El malentendido de Albert Camus. Después siguieron con Todo en el jardín de Edward Albee y Los secuestradores de Altona de Sartre.

De su extenso repertorio destacan títulos como La mordaza, de Sartre; Las Meninas, de Buero Vallejo; El cardenal de España, de Montherlant y Los siete infantes de Lara, de Lope de Vega.

Carrera en cine y televisión

Además de teatro, Guillén trabajó en cine y televisión. Su primera película fue Un día perdido, de José María Forqué, en 1953. A ésta le siguieron una larga lista como Las de Caín(1959), de Antonio Momplet; Vida de familia, de José Luis Font; La decente (1971), de Sáenz de Heredia; Vente a Alemania, Pepe (1971) y La frontera del miedo, de Pedro Lazaga; La primera entrega, de Angelino Fons; y Un día es un día (1968), de Prósper.

De sus numerosas interpretaciones en series de televisión destacan El baúl de los disfraces, de Pedro Amalio López; Lilí, la primera realización de Pilar Miró y Un mundo sin luz.

Otras interpretaciones fueron La venganza de don Mendo y La saga de los Rius, una de las más ambiciosas series de televisión de finales de los setenta y serie con las que aumentó su popularidad.

De la década de los setenta y ochenta trabajó en películas como El Amor empieza a medianoche (1974) de Ozores;  El Torete (1980), de José Antonio de la Loma; Asalto al Banco Central (1983), de Pedro Costa; La Estanquera de Vallecas (1986) de Eloy de la Iglesia; La Rusa (1987) de Mario Camus; o Demasiado viejo para morir joven (1988) de Isabel Coixet.

En 1990 obtuvo el premio Nacional de Cinematografía y Vídeo de la Generalitat por su interpretación en La puñalada.

Reconocimientos por Don Juan en los infiernos

Al año siguiente interpretó uno de los personajes principales de Doblones de a ocho de Andrés Linares y rodó para TVE la serie Me alquilo para soñar, dirigida por el brasileño Ruy Guerra, con guión de Gabriel García Márquez, y en la que tuvo como compañera a Charo López, actriz con la que repitió en Don Juan en los infiernos, inspirada en el Don Juan de Moliere y dirigida por Gonzalo Suárez.

Por esta película consiguió multitud de reconocimientos: fue finalista al premio a la mejor interpretación masculina de la Asamblea de Directores Realizadores Cinematográficos y Audiovisuales Españoles, ADIRCAE (en 1992); fue premio Saint Jordi de Cinematografía al Mejor Actor y, en marzo de 1992, logró el Goya a la mejor Interpretación masculina.

Con el director Pedro Almodóvar trabajó también en títulos como La ley del deseo (1987), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), Átame (1989), Tacones lejanos (1992) o Todo sobre mi madre (1998).

Otras de sus interpretaciones cinematográficas de los noventa fueron ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? (1992) de Manuel Gómez Pereira; Acción mutante (1993) de Álex de la Iglesia; Tirano Banderas (1993) de José Luis García Sánchez, o El Abuelo (1998), de José Luis Garci.

En la pasada década trabajó en Año mariano (2000), de Karra Elejalde; El Florido pensil (2002), de Juan José Porto; El Tránsfuga (2003), de Jesús Font; y en Otros días vendrán (2005), de Eduard Cortés, con la que fue candidato al Goya.

En mayo de 2007 anunció su retirada de los escenarios teatrales, con la representación de la obra El vals del adiós de Louis Aragón, estrenada el día 31 del mismo mes en el teatro Español de Madrid.

Su último título cinematográfico fue el corto Luisa no está en casa, presentado en el pasado Festival de Venecia.

En su extensa carrera, además del Goya de 1992 y la Medalla de Oro a las Bellas Artes 1997, Fernando Guillén tenía el Premio Ondas, el Premio Especial de los Críticos 2008 de RNE y era Medalla de Honor 2009 del Círculos de Escritores.

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