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32 años de elecciones vascas: 29 años de dominio nacionalista y un breve paréntesis

  • El País Vasco celebra el 21-O sus décimos comicios autonómicos
  • El PNV, siempre la fuerza más votada, gobernó 8 legislaturas con distintos socios
  • Patxi López, con el apoyo del PP, ha sido el único lehendakari no nacionalista
  • Carlos Garaikoetxea, José Antonio Ardanza y Juan José Ibarretxe le precedieron

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De izquierda a derecha y de arriba a abajo, los cuatro lehendakaris que ha tenido Euskadi en la democracia: Carlos Garaikoetxea (1980-1985), José Antonio Ardanza (1985-1998), Juan José Ibarretxe (1998-2009) y Patxi López (2009-2012). RTVE.ES

El País Vasco celebra el 21-O sus décimos comicios autonómicos desde la democracia y será la primera comunidad autónoma en alcanzar esa cifra redonda -las próximas elecciones catalanas del 25-N también serán las décimas-.

Estos 32 años se han caracterizado por un dominio absoluto del Partido Nacionalista Vasco (PNV), que gobernó Ajuria Enea ininterrumpidamente durante ocho legislaturas, desde 1980 a 2009. Durante ese tiempo, los nacionalistas gobernaron en solitario solo las dos primeras legislaturas y luego tuvieron distintos socios de Gobierno: el Partido Socialista de Euskadi (PSE-EE), Eusko Alkartasuna (EA) o Ezker Batua (EB). Nunca han compartido gobierno con la izquierda abertzale, aunque sí han recibido apoyos puntuales.

Ese periodo nacionalista vio pasar solo a tres hombres distintos por la Lehendakaritza: Carlos Garaikoetxea (1980-1985), José Antonio Ardanza (1985-1998) y Juan José Ibarretxe (1998-2009). 

Ese monopolio se rompió por primera vez en la novena legislatura (2009-2012), que ahora concluye, cuando el candidato del PSE-EE, Patxi López, se convirtió en el primer lehendakari no nacionalista gracias al apoyo parlamentario del PP. Ese ha sido, hasta el momento, el único paréntesis de gobierno no nacionalista en Ajuria Enea.

1980-1984: El nacionalismo arrasa

Un año después de aprobarse el Estatuto de Gernika, el Estatuto de Autonomía vasco, se convocaron los primeros comicios autonómicos. Se celebraron el 9 de marzo de 1980, 11 días antes que las catalanas, con lo que la vasca fue la primera comunidad autónoma en celebrar elecciones.

Con 60 escaños para repartir y un 59,76% de participación, las formaciones de corte nacionalista, PNV y Herri Batasuna, arrasaron y sumaron 36 escaños. El PNV obtuvo 25 escaños, con el 38,1% de los votos, y HB 11 escaños y 151.636 votos, el 16,5%, convirtiéndose en la segunda fuerza más votada, algo que no ha repetido desde entonces

El PSE del histórico Ramón Rubial, fue la tercera fuerza, con 9 escaños; Euskadiko Ezkerra (EE) sumó 6 escaños, los mismos que UCD. La entonces Alianza Popular (AP) solo sumó dos escaños con el 4,77% de votos (43.751) y, el Partido Comunista de Euskadi (PCE-EPK), un diputado.

Carlos Garaikoetxea se convirtió en el primer lehendakari de la democracia y el PNV gobernó en solitario, aunque sin mayoría parlamentaria, pero con el apoyo pasivo de la izquierda abertzale.

1984-1986: Mayoría aplastante del PNV

Con la nueva ley electoral, el número de escaños del Parlamento de Vitoria pasa de 60 a 75 al establecerse que cada territorio histórico vasco designe 25 escaños. Este reparto sobrevalora el voto de Álava, la provincia menos poblada, y perjudica a Vizcaya, la que tiene más votantes, y es el que impera en la actualidad.

El 26 de febrero de 1984 se celebran las elecciones, con un 68,49% de participación -casi 10 puntos más que las anteriores- y con una victoria aplastante del PNV, que suma 32 escaños y el 42% de los votos. El PSE de Txiqui Benegas se convierte en la segunda fuerza más votada -posición que mantiene salvo en tres legislaturas en la historia electoral- con 19 escaños y el 23,07% de los votos, a gran distancia de HB, que repite sus 11 escaños, pero queda relegada a la tercera fuerza. La Coalición Popular (AP-PDP-UL), encabezada por Jaime Mayor Oreja, asume los votos de la desaparecida UCD y logra 100.581 votos (14,65%) y 7 escaños, mientras que EE repite con seis escaños. 

Las discrepancias de Garaikoetxea con la dirección del PNV hacen que abandone el sillón de lehendakari un año después de ser elegido. Lo sustituye Juan Antonio Ardanza (1985-1986) y él funda Eusko Alkartasuna (EA). Pese al cisma, un acuerdo con el PSE permite al PNV mantener a Ardanza como lehendakari poco más de año y medio, hasta que este adelanta las elecciones. 

1986-1990: Gobierno bipartito de PNV y PSE

El 30 de noviembre de 1986 se celebran las terceras elecciones vascas, los primeros comicios adelantados -esto volvería a repetirse dos veces más, en 2001 y este 2012-, en los que vota el 69,62% del censo. La ley electoral le juega una mala pasada al PNV que, pese a ser la fuerza más votada (el 23,7% de los votos, con 271.208 papeletas), se queda con 17 escaños frente a los 19 del PSE (con sus 252.233 votos, un 22%) de Benegas. El descalabro del PNV tras el cisma es notable, con 15 escaños menos que dos años antes.

HB repite como tercera fuerza con 199.900 votos (17,4%) y logra 13 escaños, los mismos que la EA de Garaikoetxea logra arrebatar al PNV, con 181.175 votos (15,8%). EE consigue tres escaños más y suma 9, con 124.423 votos, y la Coalición Popular (AP-PL), encabezada por Julen Guimón, reparte votos y escaños con el CDS, con dos para cada uno.  

Los socialistas vascos intentaron formar un tripartito con EE y EA, aunque fue imposible, por lo que acabaron cediendo la Lehendekaritza a Ardanza y formaron un gobierno de coalición con el PNV. En esta legislatura, en 1988, el Gobierno vasco firmó el Pacto de Ajuria Enea con el resto de fuerzas vascas, excepto HB, que perseguía erradicar el terrorismo.

1990-1994: El PNV expulsa a EA

El 20 de octubre de 1990 se celebran los cuartos comicios vascos, en los que bajó casi diez puntos la participación (60,99%). Esta cita electoral supone el resurgir del PNV, que sigue siendo el partido más votado y recupera cinco escaños hasta sumar 22 (con 289.701 votos, el 28,49%), mientras que el pacto con los nacionalistas le pasa factura al PSE, que lidera Ramón Jáuregui, que pierde 50.000 votos (202.736 y el 19,94%) y tres escaños (16).

HB se mantiene como tercera fuerza, repite sus 13 escaños y mantiene más o menos igual su bolsa de votos (186.410), mientras que EA se deja cuatro escaños por el camino y suma nueve al perder unos 65.000 votos. El PP se presenta por primera vez con sus nuevas siglas y recupera, con Mayor Oreja otra vez, cuatro escaños más hasta sumar seis (83.179 votos); EE pierde tres escaños y se queda en seis e irrumpe en el Parlamento Vasco la Unidad Alavesa (UA), una escisión del PP, con tres diputados.  

El lehendakari vuelve a ser Ardanza, que empieza la legislatura con un tripartito de PNV-EA y EE, aunque no pasará ni un año antes de que expulse al partido de Garaikoetxea del Gobierno después de que la formación apoyara varias mociones por la independencia presentadas por HB en varios ayuntamientos. Ardanza negocia con el PSE y recupera la mayoría al incorporarlos a su Ejecutivo de PNV y EE -en 1993, EE se fundió con el PSE, que pasó a denominarse PSE-EE-.

1994-1998: El declive socialista

El 23 de octubre de 1994 se celebran los comicios autonómicos con la participación más baja de la historia, un 59,69%. El PNV vuelve a repetir en número de escaños 22 (con el 29,84% de los votos, un total de 304.346) y el PSE-EE sigue en declive hasta alcanzar su segundo peor resultado histórico, al perder cuatro escaños y quedarse con 12 (174.682 votos, un 17,1%). El desastre cobra una dimensión mayor si se tiene en cuenta que EE ya se ha fusionado con los socialistas, con lo que la pérdida total de diputados se elevaría a diez (EE logró 6 escaños en 1990).

Aunque los socialistas se mantienen como la segunda fuerza más votada, HB se queda a poco más de 8.000 votos de distancia (166.147), aunque los abertzales también han perdido votos y escaños, quedándose con 11. El PP, otra vez con Mayor Oreja, empata por primera vez en número de escaños con los abertzales (146.960 votos). EA se queda con 8 escaños y Ezker Batua-Izquierda Unida se hace con el electorado de izquierda de EE y consigue volver al hemiciclo de Vitoria con un resultado histórico de seis diputados con Javier Madrazo al frente (93.291 votos). UA, por su parte, suma dos escaños más hasta hacerse con cinco asientos.

En la que será la última legislatura como lehendakari de Ardanza antes de retirarse, vuelve a repetirse un tripartito, ahora de PNV, PSE-EE y EA, no exento de graves tensiones. La cuerda se rompe finalmente poco antes de las elecciones autonómicas del 98, cuando los socialistas, con Nicolás Redondo ya como secretario general, abandonan el tripartito después de que los nacionalistas firmaran el Pacto de Estella con HB para negociar con ETA el fin del terrorismo. 

1998-2001: Primera legislatura de Ibarretxe, corta y convulsa

El 25 de octubre de 1998 se celebran los sextos comicios vascos, que darían lugar a la legislatura vasca más corta desde la llegada de la democracia. La participación alcanzó el 69,99%, su cota más alta hasta entonces y el PNV, ya con Juan José Ibarrexte como candidato, mantiene su hegemonía como principal fuerza vasca, aunque pierde un escaño y se queda en 21 (350.322 votos, el 28,01%). El PP de Carlos Iturgaiz logra su mejor resultado hasta entonces, al convertirse en la segunda fuerza vasca, con 16 escaños y 251.743 votos, gracias al impulso del 'espíritu de Ermua' -tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco- y a la llegada de los populares al poder en Madrid. 

Con ETA en tregua desde un mes antes, también la izquierda abertzale consigue su, hasta ahora, mejor resultado electoral en unos comicios vascos al lograr 14 escaños y 224.001 votos, adelantando a los socialistas por primera vez en muchos años, y de la mano de Arnaldo Otegi, candidato de Euskal Herritarrok (EH), la nueva coalición abertzale impulsada por una Herri Batasuna que ya empezaba a estar atosigada por la Justicia.

Aunque relegado a la cuarta fuerza política, el PSE-EE de Nicolás Redondo consigue sumar dos escaños más que en las anteriores elecciones (14 escaños y 220.052 votos). Las otras tres fuerzas presentes en el Parlamento de Vitoria pierden fuerza: EA (6 escaños), Ezker Batua-IU (2 diputados) y UA (dos diputados).  

Ibarretxe arrancó la legislatura gobernando junto a EA y firmando con EH un acuerdo de legislatura que le garantizaba su apoyo parlamentario. La ruptura de la tregua por parte de ETA en noviembre de 1999 y el asesinato por la banda terrorista del diputado socialista vasco Fernando Buesa el 22 de febrero de 2000, llevó a Ibarretxe a romper el pacto con los abertzales. En septiembre de 2000, EH abandona la Cámara de Vitoria y el gobierno de PNV-EA queda en una minoría parlamentaria que se hará insostenible hasta el punto de que Ibarretxe adelanta las elecciones por segunda vez en la historia democrática.

2001-2005: El choque de los bloques nacionalista y constitucionalista

Las elecciones autonómicas del 13 de mayo de 2001 supusieron en un enfrentamiento claro entre dos bloques: el nacionalista, liderado por el PNV por primera vez en coalición con EA, y el no nacionalista o constitucionalista que representaban el PP del exministro del Interior Jaime Mayor Oreja, apoyado por el PSE de Nicolás Redondo. La movilización del electorado por ambos bloques se tradujo en la cifra de participación más alta de la historia, el 78,97%.

Los nacionalistas de PNV-EA consiguieron un resultado histórico de 33 escaños, a cinco de la mayoría absoluta, y 604.222 votos (el 42,7%). Por el otro bloque, el PP también arrasó y repitió como segunda fuerza política con su mejor resultado electoral de la historia: 19 escaños y 326.933 votos -también cosechó los votos de UA, que decidió no presentarse para no dividir el voto e integró a su candidata en la lista popular-; y el PSE suma 13 escaños (uno menos, aunque con más votos, un total de 253.195); entre los dos partidos alcanzan 32 escaños, insuficientes para forzar un cambio en Ajuria Enea.   

Con ETA otra vez asesinando y con el voto nacionalista concentrado, EH pierde la mitad de sus escaños y se queda con siete (con 143.139 votos) -Aralar ya se había constituido como partido aberztale independiente, contrario a ETA y alejado alejado de los postulados de Batasuna, aunque no se presentó a los comicios-. Por su parte, Ezker Batua suma tres escaños que le dan el pasaporte para entrar en el gobierno tripartito de Ibarretxe (PNV, EA y EB). No obstante, el no tener la mayoría absoluta en el Parlamento vasco, dificultó una legislatura en la que se promovió el Plan Ibarretxe.

En estas elecciones y con el máximo de participación, los dos bloques llegaron a sus techos electorales hasta la fecha: el sector nacionalista o soberanista, si se incluye a la izquierda abertzale, llegó a los 743.361 votos; mientras que el constitucionalista, alcanzó los 580.128 votos, 658.990 contando a IU.

2005-2009: El avance socialista y la bofetada a Ibarretxe

El 17 de abril de 2005, los vascos vuelven a las urnas en lo que se presentaba como un plebiscito respecto al plan soberanista de Ibarretxe -que había rechazado el Congreso de los Diputados y aprobado la mayoría del Parlamento vasco-. La participación bajó once puntos (68%)

La coalición PNV-EA recibe un tirón de orejas del electorado y pierde cuatro escaños y se queda en 29, con 136.000 votos menos (468.117 en total, el 38,6%); mientras que el PSE-EE resurge y recupera once años después su puesto de segunda fuerza política vasca, con Patxi López ya como candidato, que logra 18 escaños (cinco más) y 274.546 votos, aprovechándose también del tirón nacional con José Luis Rodríguez Zapatero en el poder. El PP de María San Gil sufre un importante batacazo y se deja cuatro escaños y más de 116.000 votos con un resultado de 15 diputados y 210.614 papeletas.

La izquierda abertzale, con sus siglas tradicionales ya ilegalizadas, consigue colarse como el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV-EHAK) -que más tarde sería también ilegalizado-, y suma nueve escaños, mientras que Aralar logra un representante. Ezker Batua repite con tres escaños.

Aunque Ibarretxe repite su tripartito de PNV, EA y EB, solo suma 32 escaños frente a los 33 de PSE y PP, lo que le obliga a recurrir a apoyos puntuales de Aralar y a la abstención del PCTV para poder gobernar. La legislatura vino marcada por la tregua de ETA y la negociación con el Gobierno de Zapatero, mientras que Ibarretxe llegó a reunirse con la ilegalizada Batasuna, además de por el desafío del lehendakari al Gobierno central con su Ley vasca de consulta, que fue declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional.

2009-2012: El paréntesis no nacionalista

El 1 de marzo de 2009 el País Vasco celebró sus novenos comicios autonómicos, en los que participó el 64,68% de los electores, sin la presencia de la izquierda abertzale, y que dieron por primera vez la mayoría a las fuerzas no nacionalistas en el Parlamento de Vitoria y el sillón de Ajuria Enea a un socialista, Patxi López.

El PNV se volvió a convertir en la fuerza más votada por novena vez, con 399.600 votos (el 38,5%) y 30 escaños, mientras que su socio de gobierno de los últimos años, EA, volvía a concurrir en solitario y ganaba un solo escaño (38.198 votos, la quinta fuerza más votada). Mientras, el PSE pulveriza todos los resultados históricos y consigue 25 escaños (318.112 votos, el 30,7%) que, sumados a los 13 escaños del PP con Antonio Basagoiti (dos escaños menos y 146.148 votos), daban la mayoría en el arco parlamentario a las fuerzas constitucionalistas.

La ausencia de la ilegalizada izquierda abertzale propició la suma de escaños suficientes por parte de las fuerzas no nacionalistas, mientras que Aralar lo aprovecha y se convierte en la cuarta fuerza más votada con cuatro escaños (62.514 votos) -Aralar y EA concurren este 21-O con la Izquierda Abertzale y Alternatiba bajo las siglas de EH Bildu-. Ezker Batua pierde dos escaños y se queda en uno y otro lo ocupa UPyD, que se estrena en el Parlamento vasco.

López se convirtió en lehendakari con los votos de PP y UPyD. El PSE-EE ha gobernado en solitario con el apoyo parlamentario del PP en una legislatura en la que ETA declaró el cese definitivo de la violencia. Tres años después, el pasado mayo, el PP vasco daba por finalizado el pacto y consideraba que el Gobierno de López estaba "agotado", mientras que la dirección nacional popular achacaba la ruptura a que se había convertido "en correa de transmisión" de la oposición de Rubalcaba a Rajoy.

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