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Garoña ¿sigue o no sigue funcionando más allá de 2013?

  • La empresa no pide la prórroga que le había autorizado el Gobierno
  • Alega indefinición por el marco legal y la seguridad vuelve al debate

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El futuro de la central de Garoña, cuya licencia concluye en 2013, ha dado un giro inesperado con el cambio de postura de la empresa que la explota, que no ha formalizado la solicitud de una nueva prórroga, como le había autorizado el Gobierno.

Se trataría de la segunda prórroga ya que el anterior Ejecutivo decidió ampliar la licencia de la central por encima de los 40 años inicialmente previstos (la denominada “vida de diseño”). Lo hizo en 2009, dos años antes de ese plazo, y hasta 2013, cuando cumplirá 42 años.

El Consejo de Seguridad Nuclear había aprobado incluso su prolongación hasta 2019, aunque con 15 condiciones para mejorar su seguridad, en una decisión muy criticada por los ecologistas, y en un momento en que ese tema no estaba tan presente en la agenda de las instituciones como ahora, tras el gravísimo accidente de la central de Fukushima (Japón).

Cuando cambió el Gobierno, se abrió una nueva oportunidad para los gestores de la central más antigua de España, que se mostraron partidarios de aceptar la prórroga máxima que había decidido el CSN y autorizaron en febrero a la central a hacer la petición.

Rechazo a un nuevo plazo

La solicitud con todas las medidas correctoras debía haberse formalizado antes del 6 de septiembre, pero Nuclenor no lo hizo así. En un comunicado, la empresa participada al 50% por Iberdrola y Endesa, dijo que no tenía información suficiente sobre el contenido de la reforma del sector eléctrico que ha anunciado el Gobierno ni sobre una nueva tasa anunciada por la Junta de Castilla y León.

Así, la empresa decía reservarse la posibilidad de formular la solicitud de prórroga si una vez aclarada la situación le convenía.

En un informe al que ha tenido acceso Efe, el CSN se muestra contrario, por razones técnicas, a que la empresa presente la documentación fuera de ese plazo ya que eso redundaría en menos tiempo para revisar el estado de la central de cara a dar el visto bueno definitivo a la ampliación de su licencia. Un argumento que compartió también Industria en un escrito también divulgado por esa agencia en el que descartó alargar ese plazo de solicitud.

Ahora la duda es si es irreversible la medida, es decir, si no habrá una nueva prórroga para la vida de Garoña y tendrá que cerrar en 2013. En principio parece que el Gobierno tendría que abrir un nuevo plazo, aunque fuentes jurídicas citadas por Efe dicen que la orden de Industria que rechazaba ampliar el plazo de solicitud, datada el pasado día 3, puede ser objeto de un recurso de reposición, lo que prolongaría automáticamente el plazo.

Corresponde a la empresa explicar por qué ha cambiado de opinión

Preguntada este viernes al respecto, la vicepresidenta Soraya Saenz de Santamaría ha dicho que el Gobierno no tiene nada qué decir, sino que “corresponde a la empresa explicar por qué ha cambiado de opinión”.

Entre medias, más allá de esos proyectos gubernamentales de gravar de uno u otro modo a las eléctricas, Garoña solo ha aparecido otra vez entre los titulares de la prensa y fue a colación de un informe de seguridad. En concreto, después de que Bélgica detectara un fallo en la vasija de una central gemela de la castellana, cuestión que está estudiando el CSN.

Los ecologistas creen que sin tener claro el estado de la central, la empresa no quiere arriesgarse a afrontar una fuerte inversión. También interpretan la decisión como un pulso al Gobierno, que cuenta con esa fuente energética para reducir la dependencia exterior.

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