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El ministro británico de Finanzas no quiere participar en un nuevo rescate para Grecia

  • Osborne dice que Londres participa en el rescate a Portugal "a regañadientes"
  • El presidente del instituto alemán Ifo, favorable a que Grecia abandone el euro

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Los bancos centrales analizarán los bruscos movimientos en el valor del euro

El ministro británico de Finanzas, George Osborne, ha declarado que su Gobierno no quiere participar en un "segundo rescate" de Grecia.

En una entrevista con la emisora BBC, el político tory afirmó que si Londres participa en el rescate de Portugal acordado por la UE y el Fondo Monetario Internacional es "a regañadientes".

"Yo no firmé eso. Lo firmó mi predecesor", explicó Osborne para explicar las resistencias de su Gobierno. Fue su antecesor, el laborista Alistair Darling, quien dio su acuerdo a las medidas de rescate para Portugal en días siguientes a las elecciones generales del año pasado en el Reino Unido.

"No nos veo firmando un cheque directamente del contribuyente británico al griego o el portugués. Irlanda fue un caso especial", ha comentado Osborne.

"Los mercados ven con escepticismo lo que ocurre y sospecho que voy a tener que dedicar buena parte de mi tiempo durante las dos próximas semanas a reuniones con otros ministros de Finanzas europeos para ver cómo podemos ayudar a los griegos", explicó el político británico. 

El retorno al dracma

El presidente del instituto alemán de estudios económicos Ifo, Hans-Werner Sinn, se ha mostrado favorable a que Grecia abandone la eurozona y recupera su antigua moneda, el dracma, para superar su crisis financiera y presupuestaria.

Ese paso "sería el mal menor" en las actuales circunstancias, afirma Sinn en declaraciones al dominical Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung, en las que subraya que la recuperación de la dracma permitiría a Grecia devaluar su moneda y, a largo plazo, conseguir que su economía vuelva a ser mas competitiva.

A su juicio, la economía griega se encuentra en situación tan precaria porque no consigue vender sus pocos productos de exportación en la fuerte divisa que es el euro.

El retorno al dracma haría que los productos griegos se abaratasen, se vendiesen mejor y permitiesen al estado griego la posibilidad de ingresar mas impuestos y saldar sus deudas.

Sinn reconoce que, pese a ese posible paso, Grecia continuaría teniendo graves problemas financieros, ya que su endeudamiento se cifra en euros y el dracma le permitiría reducir su carga muy lentamente.

Condonar la deuda exterior de Grecia

Por ello considera indispensable que "se condone en parte la deuda exterior de Grecia" y se muestra convencido de que el retorno al dracma ayudaría a las empresas griegas a recuperarse y volver a flote.

Igualmente subraya que si se trata de resolver el problema de la crisis griega únicamente por la vía del ahorro, las empresas griegas lo tendrán sumamente complicado para subsistir, ya que todos los precios en ese país bajan debido a lo que se llama "devaluación interna".

En el mismo rotativo, Clemens Fuest, director del Consejo Asesor del ministerio federal alemán de Finanzas, subraya que la salida de Grecia de la eurozona y su retorno al dracma "es realizable", aunque considera que este no es el momento adecuado.

En un segundo paso se puede reflexionar acerca de si Grecia desea permanecer en la eurozona", reflexiona Fuest.

El diputado y experto en Finanzas del gubernamental Partido Liberal alemán, Frank Schäffler, comparte los planteamientos de Fuest, que califica de "plan B"."Necesitamos ahora un plan para reestructurar la deuda de Grecia, pero a la vez necesitamos un escenario para posibilitar que Grecia abandone el euro", señala Schäffler.

El político liberal subraya que deben ser los propios griegos quienes decidan si desean que su país abandone el euro, pero el resto de los países de la eurozona deberían "acompañar con benevolencia" ese proceso. 

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