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Mis 100 días sin fumar (o no)

  • Han sido muchos los que se han planteado dejarlo con la ley antitabaco
  • Los que lo han logrado creen que les ha ayudado los nuevos espacios sin humo
  • "No sé como me gustaba tanto, con lo mal que me sentaba", asegura Cristina
  • Otros en cambio han vuelto a caer, como Cefe, que además es hostelero

Ver también:  Especial nueva  ley antitabaco

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Informe Semanal - Humo de ley

"No sé como me gustaba tanto con lo mal que me sentaba". Cristina tiene 55 años y llevaba fumando desde los 17 años cuando lo dejó el pasado 15 de diciembre "pensando" ya en la nueva ley antitabaco, que este lunes cumple sus 100 primeros días.

La nueva normativa, que prohibió fumar en bares y restaurantes desde el pasado 2 de enero, está favoreciendo que muchos exfumadores lo lleven mejor. "Evidentemente me está ayudando. Antes mirabas y la ansiedad te empujaba porque todos los sitios eran factibles para poder fumar", comenta esta paciente de la Unidad de Prevención y Tratamiento del Tabaquismo del Hospital Carlos III, de Madrid.

Su responsable, el doctor José Carreras, explica a RTVE.es que esa sensación se la están contando todas las personas a las que tratan ya que el factor del entorno es clave para evitar recaídas. "Eso es lo que nos están transmitiendo, la suerte que han tenido, lo bien que están hayan dejado o no de fumar, lo fácil que es", señala este especialista que advierte del riesgo de las terrazas con el buen tiempo.

Cristina, que es instrumentista de quirófano, fumaba un paquete y hasta 10 cigarrillos de un segundo a diario, y los sábados y domingos dos paquetes cada día. "Te tienes que obligar tú. O lo quieres dejar o no, no hay vuelta de hoja".

Los pacientes nos transmiten que con la nueva ley les resulta más fácil dejar de fumar

Ella lo intentó dos veces antes. La primera vez estuvo nueve meses sin fumar. La segunda vez, año y nueve meses. Pero esta vez será la definitiva: "Puedes caer siempre porque siempre te apetece fumar, pero lo que está claro es que estoy convencida de que no quiero volver".

Lo primero para dejar de fumar es querer dejar de fumar, aunque pueda parecer una obviedad como señalan los especialistas. Sin voluntad, todo lo demás no funciona.

"Tenía una calidad de vida nefasta"

"Me surge dejarlo porque tenía una calidad de vida nefasta, me cansaba muchísimo, no podía subir ni tres escalones seguidos, tenía el carácter agrio y con el estrés, mal carácter. Tenía todo en contra y nada a favor", explica Cristina a RTVE.es. En su caso también pesó la muerte de su hermano con 40 años por un cáncer de pulmón.

Ha estado tres meses con medicación y ya lleva mes y medio sin tomar nada. Las visitas semanales a la Unidad de Tabaquismo serán mensuales a partir de este mes hasta que cumpla seis meses sin fumar, cuando recibirá el alta.

Me cansaba muchísimo, no podía subir ni tres escalones seguidos, tenía el carácter agrio, mal carácter

Al principio se quitó las cañas y el café de después de comer porque los tenía asociados con el tabaco. Ahora, confiesa, ha vuelto a las cañitas pero sin tabaco, todo le sabe "tres veces más rico" y aunque asegura que ha engordado eso le ha servido para ir al gimnasio y sentirse ahora muchísimo mejor.

"Es absolutamente recomendable dejar de fumar por encima de todo. Es penoso el tabaco", subraya y aprovecha para reclamar a las autoridades sanitarias que subvencionen los tratamientos farmacológicos para dejar de fumar porque, aunque no sean igual de caros que el tabaco (unos 120 euros al mes durante tres meses en su caso) serviría para que más gente lo intentara.

Más demanda para dejar de fumar con la nueva ley

El responsable de la Unidad de Prevención y Tratamiento del Tabaquismo del Hospital Carlos III, el doctor José Carreras, constata que la demanda para dejar de fumar ha aumentado con la nueva ley antitabaco que cumple sus 100 primeros días este lunes, incluso meses antes de que entrara en vigor.

Lo primero que hacen con los fumadores es hacer una valoración para saber si lo han intentado más veces, qué condicionantes pueden tener a su alrededor que dificulten su deshabituación.

El perfil del paciente de la unidad es "un fumador que ha fracasado en anteriores ocasiones con ayuda o sin ella, en una alta proporción tienen otros problemas de salud añadidos, a veces con problemas psicológicos y con alta dependencia a la nicotina", explica el doctor Carreras.

La unidad ofrece consultas individuales, terapias de grupo y un teléfono de ayuda, el 901 120 239. Si lo necesita se le receta un tratamiento farmacológico, una ayuda que no todos requieren.

"El paciente no viene sometido y dispuesto a obedecer. Lo que ofrecemos es una ayuda, pero las pautas las marca él", destaca Carreras. Sin ayuda dejan de fumar entre un 2% y un 3% de los que se lo proponen. Con ayuda y programas específicos el éxito sube hasta el 30 y el 40%. Los fracasos, añade, vienen condicionados por la motivación del paciente.

Además de las unidades de tabaquismo de los hospitales, también se puede dejar de fumar con ayuda profesional en la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) que imparte cursos de deshabituación tabáquica gratuitos.

"Te ayudan pero no son la Virgen de Lourdes"

David, un abogado de 30 años, está terminando uno de ellos. Lleva sin fumar desde el 17 de febrero aprovechando "una época de cambios" en su vida. En su caso "la ley no fue el motor" y sí en cambio la subida de las cajetillas. Su novia vive en Perú y pensó que lo que se ahorrara podría emplearlo en aviones para ir a verla. Fumaba al día unos 15 cigarrillos.

Como Cristina subraya que lo importante es la voluntad. "No son la Virgen de Lourdes. Te ayudan, pero el primero que lo tiene que querer dejar eres tú", señala David, que confiesa que en las tres primeras sesiones se mantuvo bastante "escéptico" aunque luego cambió de opinión.

"Pensaba que era una chorrada pero luego te vas envalentonando y tiras para adelante", explica a RTVE.es este exfumador. En su caso también toma medicación para eliminar la ansiedad ya que el tabaquismo es "un vicio tanto físico como de hábitos".

Ahora, cuando voy con la moto y paro en un paso de cebra y pasa una chica puedo oler su perfume

En la AECC hacen terapias de grupo. "Es un poco en plan alcohólicos anónimos. Hola soy David, soy fumador...", reproduce. Precisamente este aspecto, el ver a otras personas con el mismo problema que tú sirve de refuerzo para dejar el tabaco, para compartir debilidades pero también éxitos.

Y ahora son toda ventajas: ha engordado 5 kilos (estaba muy delgado y quería coger peso), va en la moto y cuando se para en un paso de cebra y pasa una chica es "capaz de oler su perfume", tiene más "apetito sexual", "te ahogas menos" y la vida deja de girar entorno a la nicotina porque "el fumador", señala, "pierde mucho tiempo fumando y mide su tiempo en cigarrillos".

Él asegura que desde la entrada en vigor de la nueva ley antitabaco no ha vuelto a los bares, ni cuando fumaba ni ahora, porque asegura que ahora no huelen bien, pero reconoce que "para el que decide dejar de fumar la ley es una ayuda" aunque demanda más respaldo de las autoridades sanitarias a cursos como los de la AECC.

"Ahora no siento la necesidad de fumar en los bares"

Isabelo, tiene 52 años, trabaja en el sector de las artes gráficas y también va a los cursos de a la asociación. Dejó sus entre 20 y 30 cigarrillos al día a principios de febrero por motivos, fundamentalmente, de salud, pero también por la nueva ley.

Lo había intentado hace dos años con parches, pero sin éxito. Entonces le faltó el apoyo psicológico que ahora está recibiendo. "No tenía métodos sobre cómo actuar en momentos de ansiedad".

Isabelo también cree que la nueva ley ayuda a la gente como él que está dejando de fumar. Lo comprobó el primer día que salió a comer y no se dio cuenta hasta que llegó a casa de que no tuvo en ningún momento la necesidad de encender un cigarrillo.

"Decidí que no quería que un vicio controlara mi vida"

Ainoa, auditora de 36 años y con dos décadas de fumadora a sus espaldas, acudió a su médico de Atención Primaria para que le diera las pautas a seguir. Estuvo el primer mes con parches y ahora ya no usa nada.

La fecha marcada en rojo en su calendario para dejar de fumar fue el 21 de enero. Desde entonces no ha vuelto a encender un mechero y lo lleva "bien, muchísimo mejor de lo que esperaba", algo que le ha sorprendido.

Fumaba un paquete diario y hasta ahora nunca se lo había planteado. Es de hecho la primera vez que intenta dejar de fumar. Pensó que si ella controlaba su vida en todos los demás aspectos, no podía ser que un vicio la controlara.

El peor momento es cuando llega a casa porque es donde ella estaba acostumbrada a fumar antes. Ahora ha sustituido el cigarrillo por la comida.

La otra cara de la moneda: los que han recaído

Pero hay quien lo ha intentado y no lo ha conseguido. Es el caso de Cefe, hostelero de 45 años en Talavera de la Reina (Toledo) y fumador desde hace tres décadas con un consumo, hoy por hoy, de dos cajetillas diarias.

Aprovechando la entrada en vigor de la nueva ley antitabaco se planteó dejar el cigarrillo y consiguió estar cerca de cuatro semanas sin fumar, pero recayó.

"Ya no me encontraba todo lo bien que yo entendía, con tos por las mañanas, y al tener un negocio y entrar en vigor la ley me planteé dejarlo por salud y porque me iba a ser complicado seguir fumando trabajando", afirma Cefe para explicar cuál fue su motivación.

Lo intentó tomando bupropión, uno de los tres tratamientos farmacológicos con eficacia probada científicamente para dejar de fumar, pero le pudo la tensión de estar sin fumar y "algún problemilla" que le hizo volver a coger el mechero para encender un cigarrillo.

Me planteé dejarlo por salud y porque con la ley en el trabajo ya no iba a poder fumar

Es consciente de que quizá sea solo una "excusa", una forma de "justificación" para volver a fumar, pero Cefe cree que el cigarro le ayuda a relajarse en momentos de tensión y ansiedad como los que estaba viviendo cuando recayó. "Entiendo que me alivia".

"Es una adicción complicada de dejar", asegura, pero lo volverá a intentar. Eso sí en unos 15 o 20 días cuando el nuevo proyecto que se trae entre manos esté encarrilado. Para entonces cree que "estará más tranquilo" para plantarle de nuevo cara a la nicotina.

Sobre la nueva ley antitabaco reconoce tener "intereses cruzados". Como empresario cree que hace "daño" por la fecha que se ha elegido para su entrada en vigor, pero desde el punto de vista sanitario prohibir fumar en bares y restaurantes es una medida buena.

De seis a dos cigarrillos al día

Jose, periodista madrileño de 45 años, tampoco ha conseguido dejar de fumar aunque sí que ha reducido su consumo de los seis cigarrillos diarios de antes a un par de ellos ahora.

Comenzó a fumar a los 20 años en la universidad, aunque recuerda que sus primeras caladas se las dio a tres ducados a los 10 años con unos amigos en unas cabañas que habían construido en el descampado que había frente a su casa.

En su caso la nueva ley no fue su motivo principal, pero le ayudó a tomar la decisión porque se lo había prometido a su novia y quería probar su fuerza de voluntad.

El hecho de que no se pudiera fumar en los bares le vino bien y consiguió no fumar nada en mes y medio, pero a mediados de febrero volvió a encenderse un cigarrillo. Fue un día que se pasó por el trabajo de su suegra, fumadora, y salieron fuera para que ella fumara y "charlando..." cayó.

Jose reconoce que se lo ha tomado "como un tema menor aunque no lo sea" y explica que si fumar un par de ellos le va a "quitar cierta ansiedad" le ayuda por un lado aunque por el lado de la salud no lo haga.

Begoña, que trabaja en una productora audiovisual, no superó la semana sin fumar. Empezó justo después de Reyes. Después de siete días sin fumar, cayó de nuevo con el tabaco de liar pensando en que así consumiría menos, pero volvió al tabaco de cajetilla porque el otro no le "saciaba igual".

Lo intentó por salud, lo primero, pero también por el gasto que le suponía la cajetilla y media que consumía al día.

Esta joven de 26 años, que lleva fumando desde los 17, todavía lleva en el bolso el cigarrillo electrónico que se compró a principios de año y de vez en cuando lo saca en el trabajo para intentar fumar menos. ¿Volverlo a intentar? De momento, lo tiene "aparcado".

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