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Japón intenta enfriar con camiones cisterna dos reactores para evitar una "gran fuga radiactiva"

  • La situación de las piscinas de desechos de los reactores 3 y 4 preocupa mucho
  • El reactor 4, sin agua y con 'niveles de radiación que podrían ser letales'
  • El número de trabajadores en la planta sube a 180 tras la salida de esta mañana
  • Los expertos ven las últimas medidas tomadas como de último recurso

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Preocupación en Japón al confirmarse que hay tres reactores dañados en Fukushima

La televisión nacional japonesa ha anunciado que la temperatura en los reactores 3 y 4 está aumentando y que se va intentar refrigerar los núcleos con camiones cisterna de la policía.

Si con esta acción no se consiguieran refrigerar los núcleos, el combustible quedaría expuesto y se produciría una inminente fuga de "grandes cantidades de radioactividad", informa la NHK.

Pese a los daños en los núcleos de tres reactores, lo que más preocupa ahora a las autoridades japonesas ahora son las piscinas de desechos nucleares de los reactores 3 y 4.

Viaje de urgencia a Japón del director general del OIEA

El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, viajará de urgencia a Japón para conocer sobre el terreno la situación de "muy seria" desatada en el país por la crisis nuclear en la central de Fukushima, donde ha confirmado que están dañados los núcleos de los reactores 1, 2 y 3.

"La situación ha evolucionado y es muy seria", ha reconocido en Viena Amano, quien ha asegurado que "el operador de la planta está haciendo lo máximo para restaurar la seguridad de los reactores y ha subrayado que por el momento no se puede decir que la situación esté fuera de control.

Amano espera encontrarse con altos cargos japoneses en su viaje pero aún no ha decidido si visitará la central de Fukushima durante su viaje de un día.

"Es diferente recibir hechos por correo electrónico desde Tokio que sentarnos con ellos e intercambiar puntos de vista", ha asegurado Amano.

Reactor 4, sin agua

En concreto, la piscina del reactor 4 ya no contiene agua, no ha conseguido refrigerarse y presenta niveles "extremadamente altos" de radiaciones, según la autoridad estadounidense de regulación nuclear.

"Creemos que la muralla secundaria de confinamiento ha sido destruida en el reactor 4, en el que no hay más agua en las piscinas y que los niveles de radiación son extremadamente elevados", ha advertido este miércoles el director de la Comisión Regulatoria Nuclear estadounidense (NRC), Gregory Jaczko.

En su opinión, que ha manifestado ante el Congreso de EE.UU., tales niveles de radiación no harán sino dificultar las tareas de control en toda la planta nuclear: "Sería muy difícil para los trabajadores de emergencia acercarse a los reactores. Las dosis de radiación podrían ser letales".

El problema del reactor 3

Sin embargo, horas antes Japón ha informado que aunque la situación en el reactor 4 no es "muy buena" el prioritario en los esfuerzos de enfriamiento es el 3, que es el único que contiene plutonio, donde ha tratado sin éxito de lanzar agua con un helicóptero que ha tenido que retirarse por el alto nivel de radiación.

El plutonio es mucho más peligroso para la salud que el uranio, que es el que se usa en los otros cinco reactores de la central.

Con todo, el vicedirector del OIEA para asuntos de seguridad, Denis Flory, ha recalcado que aún no hay ninguna medida de emisionesde plutonio y que no es una preocupación en este momento.

Las piscinas de desechos han pasado relativamente indiferentes hasta ahora ante los problemas en el núcleo de los reactores, pero las sucesivas explosiones de hidrógeno en los reactores 3 y 4 las han dejado a la intermperie al desplomarse la cubierta, lo que ha hecho que se sequen, en un claro riesgo de que el combustible se sobrecaliente y prenda fuego.

Ese fuego podría dispersar materiales radiactivos en peligrosas nubes que en el caso del reactor 3 contiene plutonio, una de las sustancias más tóxicas para el ser humano y cuyos efectos nocivos pueden tardar años en manifestarse en el organismo y su radiactividad tardar decenas de miles de años en disiparse.

Por ahora, el Gobierno ha asegurado que no se ha producido un gran daño en ese reactor mientras el número de trabajadores en el complejo ha subido de 50 a 180 después de que todos tuviesen que ser evacuados a comienzos del día por un aumento de la radiación.

Con todo, el número sigue siendo muy inferior a los 800 que había anteriormente y que se retiraron el martes en una señal recibida como que las autoridades estaban bajando los brazos.

Problemas en otros reactores

Además, también se ha conocido que las barras de combustible atómico de los reactores número 1 y 2 están dañadas en un 70 y un 30 % respectivamente tras quedar expuestas al aire por la bajada del nivel del agua que las mantiene estables y refrigeradas.

Finalmente, continúa bajando el nivel del agua en el reactor 5. Por tanto, el único que parece estable es el reactor 6, aunque también aquí se está inyectando agua.

Expertos nucleares consultados por Reuters consideran que las soluciones propuestas para acabar con las filtraciones son de último recurso en lo que puede ser recordado como uno de los grandes desastres industriales de la historia.

"Es una pesadilla a cámara lenta", ha asegurado Thomas Neff, físico y analista de la industria de uranio en el prestigio Instituto de Tecnología de Massachusets (MIT, en inglés).

Para ver los extraordinario de la situación solo hay que tener en cuenta que el emperador japonés Akihito ha hecho una muy inusual comparecencia televisiva en la que se ha dirigido por primera vez a la población para decir: "Rezo por la seguridad de un gran número de personas".

Cólera entre los refugiados

Mientras, los cientos de miles de japoneses que han sido evacuados de sus casas o tienen orden de permanecer en sus domicilios para evitar las radiaciones se sumen en la "inquietud y la cólera".

"La inquietud y la cólera en el pueblo de Fukushima está en su punto álgido", ha asegurado el gobernador de la provincia, Yuhei Sato, que ha pedido al conjunto de Japón que muestra su solidaridad con los evacuados.

"Hay 500 refugios en los que está instaladas 100.000 personas. Definitivamente necesitamos combustible para mantener el calor, pero la comida, los productos básicos y el combustible no llegan", ha añadido.

El ejecutivo se esfuerza en tranquilizar a la población asegurando que los niveles de radiación en los alrededores de la planta son estables aunque, en una señal de estar sobrepasado por los hechos, ha pedido a compañías privadas que le ayuden a hacer llegar las cientos de toneladas de ayuda a los evacuados por la alerta nuclear.

No hay peligro de radiación

"La gente no debería sufrir un peligro inmediato si sale a la calle con estos niveles, quiero que lo entiendan", ha declarado el jefe de gabinete del Gobierno, Yukio Edano, en una rueda de prensa televisada, en referencia a los que viven fuera de la zona de exclusión de 30 kilómetros.

Los que viven entre los 20 y los 30 kilómetros de la zona -unas 140.000 personas- tienen orden de quedarse en casa.

Los trabajos de rescate de los afectados del terremoto, cuyas víctimas confirmadas ya suben de los 4.000, han quedado afectadas por las nevadas en el norte del país mientras sigue el éxodo hacia el sur desde Tokio a pesar de que la Cruz Roja y la Organización Mundial de la Salud han asegurado que los actuales niveles de radiación no suponen un peligro para el ser humano.

Mientras, en el exterior crece la frustración y la preocupación por la información que llega desde Japón. El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, que el pasado martes se atrevió a hablar de "apocalipsis", ha asegurado que en las próximas horas se podría producir otra catástrofe en Fukushima.

Algunos países, como Francia, han pedido a sus nacionales que salgan del país al apreciar que las autoridades japonesas han perdido el control de la situación, una petición a la que posteriormente se han sumado Suiza y Alemania.

Además, cientos de vuelos han sido desviados y los barcos empiezan a desviar sus rutas para evitar al país asiático pese a que los vientos siguen desviando al océano los gases radiactivos emitidos por la central.

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