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Henry Cavendish y la constante de la gravitación universal

  • Obtuvo por primera vez hidrógeno, al que llamó flogisto o 'aire inflamable'
  • Calculó la masa de la Tierra y el valor de la constante de gravitación universal
  • Estudió la electricidad y medía sus experimentos por el grado de dolor

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A hombros de gigantes

Programa de divulgación científica. Es un espacio pegado a la actualidad con los hallazgos más recientes, las últimas noticias publicadas en las principales revistas científicas, y las voces de sus protagonistas. Pero también es un tiempo de radio dedicado a nuestros centros de investigación, al trabajo que llevan a cabo y su repercusión en nuestra esperanza y calidad de vida. Los sábados de 01:00 a 02:00 horas

El físico y químico británico Henry Cavendish nació en Niza el 10 de octubre de 1731. Sus padres, pertenecientes a la rica nobleza inglesa, pasaban largas temporadas en la que ahora es la capital de la Costa Azul. De ahí que el pequeño Henry viniera al mundo en el sur de Francia.

A los 18 años se matriculó en la Universidad de Cambridge, donde fue un alumno aplicado, pero muy tímido y reservado. Sus profesores decían que estaba en la Luna, aunque en realidad su cerebro procesaba todo aquello por lo que sentía curiosidad. Hay quien piensa que su carácter retraído se debía a que padecía el Síndrome de Asperger.

Hasta los cuarenta años, vivió con una modesta pensión que le pasaba su familia. Por entonces, heredó de su padre y de su tío una gran cantidad de dinero que le convirtió en el más rico de todos los sabios. Pero su fortuna no supuso un cambio en su estilo de vida.

Durante toda su vida fue un hombre excéntrico a quién el contacto humano le causaba un profundo desasosiego. No le gustaban los halagos, que recibía de mala gana. Iba mal vestido, y detestaba a las mujeres, hasta el punto de comunicarse con su ama de llaves mediante notas escritas.

Devoto de la Royal Society

Con tales antecedentes, no resulta extraño que permaneciera soltero. Tampoco fue demasiado conversador. Uno de sus contemporáneos dijo que “probablemente ha pronunciado menos palabras que ningún hombre en el curso de su vida, sin exceptuar los frailes trapenses”.

Sin embargo no faltó casi nunca a la cena semanal que organizaba el club de la Royal Society, donde Cavendish se encontraba a gusto y superaba su timidez.

Cavendish dedicó su fortuna a la compra de material científico y libros. Con el tiempo, llegó a tener una gran biblioteca que puso a disposición de cualquier persona interesada, como si de una institución pública se tratase.

Convirtió su casa de Clapham en un gran laboratorio, donde pudo dedicarse en cuerpo y alma a la experimentación, sin ocuparse la mayoría de las veces de publicar los resultados de sus trabajos, pero al mismo tiempo, realizando mediciones extraordinariamente precisas.

El primero en obtener hidrógeno

En 1766, experimentando con ácidos fuertes y metales como el zinc, obtuvo por primera vez hidrógeno,  al que llamó flogisto o 'aire inflamable', y descubrió que es el más ligero de los gases.

En 1781 observó que al quemar hidrógeno en el interior de un recipiente sus paredes quedaban cubiertas de agua. Era la demostración de que el líquido elemento era un cuerpo compuesto, en contra de lo que se creía.

Sus datos sobre la composición atmosférica difieren muy poco de los modernos. Descubrió la presencia de anhídrido carbónico y se percató –incluso-- de que cerca del 1 por ciento de la atmósfera debía ser algún gas poco reactivo, anticipándose en casi un siglo al descubrimiento de los gases nobles.

La constante de la gravitación universal

Una de sus principales aportaciones a la Física fue el 'Experimento de Cavendish', que le permitió calcular la masa de la Tierra y el valor de la constante de gravitación universal.

También estudió la electricidad, aunque no publicó sus resultados, que fueron espectaculares. Revisando sus papeles a finales del siglo XIX, Maxwell encontró que, por ese secretismo, otros se llevaron el mérito de la mayor parte de sus descubrimientos.

Se anticipó a Coulomb en deducir que los cuerpos cargados de electricidad se atraen o se repelen con una fuerza inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa.

Se adelantó a Ohm al deducir que la tensión eléctrica aplicada a un conductor y la corriente que pasa por él son proporcionales; y a Faraday al comprobar que los dieléctricos colocados entre las armaduras de un condensador modifican la capacidad de éste.

Calculaba según el dolor

Como no contaba con los instrumentos adecuados para sus investigaciones, realizaba los experimentos sometiéndose a descargas graduadas de corriente eléctrica y calculaba su intensidad según los niveles crecientes de dolor hasta que ni podía sostener la pluma ni a veces conservar la conciencia.

En 1760 Cavendish fue nombrado miembro de la Royal Society. En 1773 fue propuesto y elegido miembro de la Sociedad de Anticuarios así como fideicomisario del Museo Británico, y en 1803 miembro del Instituto de Francia.

Murió en Londres el 24 de febrero de 1810, a los 79 años de edad. Dejó abundantes notas, cajas repletas de experimentos de todo tipo (muchos de ellos eléctricos) y una cuantiosa fortuna. El laboratorio Cavendish y la cátedra Cavendish de la Universidad de Cambridge, reciben su nombre en su honor.