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Para perder peso rápidamente muchas personas recurren a las peligrosas "dietas milagros". Getty Images/Brand X noticias

Las "dietas milagro", un riesgo para la salud con las que no se pierden kilos

  • A la larga, con estos regímenes se recupera más peso del perdido

  • Acarrean problemas de hipertensión, diabetes o fallo renal

  • Lo mejor para perder peso es la alimentación variada y el ejercicio

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Las dietas milagrosas no existen. Si está pensando en perder kilos, olvídese de los regímenes que le prometen perder mucho peso en pocas semanas, porque toda la comunidad científica coincide al señalar que las dietas mágicas son un engaño.

"Lo que se pierde rápido, se recupera rápido" señala el doctor Javier Salvador, especialista en Edocrinología y Nutrición y miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO)."Además se pueden volver en nuestra contra por el efecto rebote y por los riesgos para la salud", como apunta Julio Basulto, miembro de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN) y co-autor del libro 'No más dieta'.

El 30% de la población española tiene sobrepeso u obesidad. "Es una epidemia que no se sabe cómo controlar y en constante aumento", dice Basulto.

Además, un estudio reciente señala que el 44% de los españoles se plantea hacer dieta cuando conocen su auténtica talla. Esto, junto con los escasos conocimientos en nutrición de la población, la falta de tiempo y las promesas de comer sano y sabroso hace que caigamos en estas dietas fraudulentas.

De hecho, desde la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) señalan que el 31% de los españoles con sobrepeso han seguido alguna vez una dieta milagro.

¿Cómo reconocer las dietas milagro?

Para evitar caer en alguno de estos regímenes mágicos, sólo hay que fijarse un poco porque son fácilmente reconocibles.

Todos prometen una pérdida de peso rápida, aseguran que se pueden llevar sin esfuerzo y que son completamente seguros para la salud. "Todas la dietas mágicas tratan de ganar adeptos promocionándose con estas tres características" asegura el doctor Salvador.

Además, hay otras pistas para detectar cuando una dieta es fraudulenta, según comenta el dietista Julio Basulto:

-Prohiben el consumo de un grupo de alimentos.

-Contienen listados de productos buenos o malos.

-Venden preparados alimenticios carísimos y exclusivos de esas dietas.

-Aportan relatos de supuestos médicos o famosos para darle credibilidad.

-Contienen afirmaciones que contradicen a la comunidad científica como "la fruta es mala" o "el pan engorda".

Tipos de dietas mágicas

Aunque algunos expertos señalan que nombrar este tipo de dietas "es darle más publicidad", otros opinan que conviene hablar de ellas "para que la población conozca las dietas de las que debe huir". Estas supuestas dietas mágicas se pueden clasificar en tres grandes grupos.

1-Dietas hipocalóricas desequilibradas: se basan en la escasa ingesta de calorías. Suelen ser monótonas y deficitarias en nutrientes. Además, no contribuyen a la perdida de grasa sino de masa muscular.

Por lo tanto, al abandonar esta dieta el cuerpo termina teniendo un rápido aumento de peso, que es en su mayoría grasa corporal. Algunos regímenes que se incluyen en esta categoría son: la dieta de la Clínica Mayo, la Dieta Cero o la Dieta Groumet.

2-Dietas disociativas: se fundamentan en que los alimentos contribuyen al aumento de peso en función de determinadas combinaciones. Por ello no restringen su ingesta sino que limitan la toma de alimentos por grupos.

Es decir, en una comida sólo se pueden tomar proteínas o sólo hidratos de carbono. "Esta teoría carce de fundamento científico ya que no existen los alimentos que sólo contengan proteínas, hidratos o lípidos", comenta el doctor Salvador. La dieta Montignac, la dieta Hay o Disociada y la dieta Hollywood son algunas de la que se enmmarcan en esta categoría

3-Dietas excluyentes: Podría decirse que son las más peligrosas puesto que se basan en eliminar de la dieta algún nutriente, lo cual termina provocando alteraciones metabólicas.

"Por ejemplo si quitamos todos los hidratos de carbono y sólo se ingiere proteínas, al final terminaremos destruyendo el tejido muscular porque se pierde mucha agua", señala el doctor Salvador. Otras modalidades son las que son ricas en hidratos y sin lípidos ni proteínas o las ricas en grasa. La dieta Atkins, la dieta de los Astronautas, la dieta del Dr.Hass o la dieta de la Proteína Líquida son algunas de estas dietas excluyentes que debemos evitar.

La dieta del Grupo Sanguíneo o el test de Alcat también podría enmarcarse aquí. Mediante un análisis de sangre se detectan los alimentos con mayor índice de alérgenos y éstos son suprimidos de la dieta de esa persona. "Es absurdo eliminar un nutriente basándose en este estudio", asegura el doctor Salvador. "Todas las sociedades científicas dicen que estos test sanguíneos son una patraña, un timo. Punto y final", afirma rotundamente Basulto.

Riesgos para la salud

A simple vista, el primer riesgo de este tipo de tratamientos es la recuperación o aumento del peso perdido una vez que se abandonan, pudiendo degenerar incluso en problemas de sobrepeso.

La explicación es que al ingerir menos energía de la necesaria, nuestro organismo se ralentiza para gastar menos reservas. Sin embargo, cuando se abandona la dieta, el organismo sigue gastando menos pero nosotros comemos más. Por tanto se recupera más peso y en forma de grasa corporal. La leptina y la grelina, son las hormonas responsables de esta recuperación de peso, según acaban de descubrir un grupo de científicos españoles.

Pero los riesgos más importantes para la salud son: un aumento de la mortalidad total (sobre todo en las dietas ricas en proteínas y nulas en hidratos de carbono), mayor riesgo de enfermedad cardivascular, hipertensión, diabetes, estreñimiento, osteoporosis o fallo renal, entre otros.

"Además de estos riesgos, yo prefiero hablar de otros que parecen preocupar más a las personas que piensan en su aspecto físico, por eso otros efectos a tener en cuenta son la halitosis, pérdida de cabello o sequedad en la piel", apunta Basulto.

Asimismo, estas diestas también contribuyen a la adquisición de malos hábitos alimenticios con la repercusión que ello tiene a largo plazo.

Pierde peso sin perder salud

1.-Antes de plantearse bajar de peso, hay que conocer si realmente existe esa necesidad. Para ello habría que calcular el Índice de Masa Corporal (IMC).

Este parámetro se obtiene al dividir el peso de la persona entre su altura al cuadrado. Por ejemplo, una persona que pesa 68 kg y mide 1'70 cm, tiene un IMC de 23'5. Es decir, tendría un peso adecuado, ya que el normopeso va de 18'5 hasta 25. Por debajo de 18'5, la persona tendría un peso insuficiente y por encima de 25, sobrepeso.

2.-Otros expertos como el doctor Salvador consideran necesario un estudio de composición corporal. "Pueden darse casos de personas que tienen un IMC normal, sin embargo el estudio de composición corporal podría detectar que tiene un porcentaje de grasa más alto del normal. Entonces, tal vez, necesitaría una dieta", comenta.

3.-Cuando estos parametros objetivos señalan que se debe rebajar el peso, lo mejor será acudir a un especialista. El médico de cabecera o un dietista-nutricionista dará los consejos necesarios para reducir el peso.

4.- Se debe llevar una dieta saludable, que es aquella basada en alimentos de origen vegetal. Una definición que se recuerda con facilidad es la que hace Basulto. Este miembro de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas señala que "la dieta saludable es aquella formada por alimentos que no necesitan anunciarse en televisión para saber que son saludables".

Además, para que una dieta sea equilibrada debe contener carbohidratos, proteínas y lípidos. "La proporciones recomendables son entre un 50 y 55% de hidratos de carbono, un 15% de proteínas y entre el 30 y 35% de grasa", señala Ana Belén Crujeiras, doctora del departamento de Endocrinología celular y molecular del Hospital Clínico de Santiago de Compostela.

5.-Comer poco, a menudo y sin saltarse ninguna comida. "Si nos tiramos mucho tiempo sin comer, luego el cuerpo nos pedirá comidas más calóricas como un helado. Por eso es preferible comer poca cantidad, con más frecuencia. Hay que hacer cinco comidas al día", seguran desde la Asociación Española de Nutrición.

6.-Reducir un 25% cada ración. "Quitar una cuarta parte del plato afecta muy poco al apetito y mucho al control de peso, porque estamos dejando de ingerir unas calorías y el cuerpo se queda con la sensación de habler comido bien", explica Salvador.

7.-Apuntar todo lo que comemos durante el día. "Si anotamos en un cuadreno lo que vamos comiendo seremos conscientes de lo que hemos ingerido y así es más fácil parar si vemos que hemos tomado una ingesta elevada de alimentos", recomienda Basulto.

8.-Ejercicio físico. Adelgazar no es sólo perder peso, es perder el exceso de grasa y para ello, nade mejor que el ejercicio. Todos los especialistas coinciden al señalar que no hay dieta buena sin ejercicio. Un aumento, por pequeño que sea del ejercicio físico que hacemos habitualmente, nos asegura el éxito en el objetivo de bajar de peso, si lo mantenemos en el tiempo.

Un dato, aumentar solamente un 2'8% el uso de la escalera, conlleva una disminución de 300 gramos al año.

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