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Polémica en Reino Unido por las críticas del Papa al Proyecto de Ley de Igualdad del Gobierno

  • Las organizaciones religiosas no podrían rechazar contratar a homosexuales
  • Las críticas han indignado al colectivo homosexual y a los laicistas

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El Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
El Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

"El Papa debería ceñirse a la aplicación de la normativa sobre igualdad europea en el Vaticano en lugar de inmiscuirse en la legislación británica", ha declarado el diputado británico, Stephen Hughes.

La polémica ha surgido tras las críticas del el Papa Benedicto XVI al Proyecto de Ley de Igualdad del Gobierno laborista,  que consolida y trata de ampliar lo logrado en los últimos 40 años en esa materia al prohibir a empresas, instituciones o agencias del tipo que sean discriminar a un empleado por su orientación sexual, y que las iglesias y las organizaciones religiosas no están por ahora sujetas a esa prohibición, exención que el Papa ha animado a sus obispos a defender.

En una reunión de los socialistas del Parlamento Europeo y de los Demócratas en Roma, Hughes ha criticado la preocupación del Papa Benedicto XVI sobre la Ley de igualdad que limitaría a los grupos religiosos a actuar conforme a su fe.

"Como católico, me siento consternado por la actitud del Papa. Los líderes religiosos deberían tratar de erradicar la desigualdad, no perpetuarla", ha afirmado Hughes.

El Papa, que anunció la primera visita papal a Gran Bretaña desde 1982 para septiembre, ha instado a los obispos de Inglaterra y Gales a elaborar un argumento convincente en contra de la legislación que podría obligar a las iglesias a contratar a homosexuales y transexuales, aunque no se ha referido explícitamente al Proyecto de Ley británico.

Según Benedicto XVI, "el efecto de algunas leyes diseñadas para  alcanzar" la igualdad ha sido "la imposición de injustas limitaciones a la libertad de comunidades religiosas, impidiéndoles actuar de acuerdo con sus creencias". En algunos casos, ha añadido, "se viola incluso la ley natural sobre la que se basa la igualdad de todos los  seres humanos".

Los laicistas y el colectivo homosexual, indignados

Los laicistas británicos y el colectivo homosexual son los que más indignados se han sentido con las declaraciones del Papa.

Jonathan Finney, portavoz del grupo de defensa de los derechos de los homosexuales para asuntos parlamentarios, ha declarado a la cadena BBC que "no se puede denegar el acceso a unos servicios o a un trabajo a las personas sólo por su condición de homosexuales".

Según comenta este martes el diario The Times, el ataque del Papa puede influir en las próximas elecciones generales británicas, previstas para el 6 de mayo, y anticipa lo que figurará en el próximo manifiesto de los propios obispos ingleses.

Según el rotativo, el enfrentamiento con los laboristas puede subir de tono si, como algunos sugieren en Roma, el Papa eleva este año al arzobispo Nichols al colegio cardenalicio, a quien se considera muy alineado con el conservadurismo del actual Pontífice.

Organizaciones como la Sociedad Laica Nacional de Gran Bretaña ha anunciado que protestará por la futura visita del Papa a Reino Unido debido a las críticas que Benedicto XVI ha realizado contra el Proyecto de Ley de Igualdad. 

Según la NSS, en las manifestaciones contra el Papa participarán  asociaciones de homosexuales, víctimas de abusos a manos de  religiosos, feministas, organizaciones de planificación familiar y  grupos favorables al aborto, entre otros, que se unirán a partir de la próxima semana en la Coalición de Protesta contra el Papa.

El presidente de la NSS, Terry Sanderson, ha recordado que los contribuyentes británicos "van a tener que pagar una factura de unos  20 millones de libras (casi 23 millones de euros) por la visita del  Papa".