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Moratinos visita Gibraltar en un encuentro histórico

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Vista general del peñón de Gibraltar
Vista general del peñón de Gibraltar

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, abrirá este martes una nueva página en la historia de las relaciones entre España y Gibraltar con la primera visita oficial de un miembro del Gobierno a la colonia, a la que el PP se opone frontalmente por ir en contra de los intereses de España.

Moratinos ha cruzado en coche la Verja para participar en la reunión ministerial del Foro de Diálogo junto con su colega británico, David Miliband, y el ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana. El foro se creó en 2004 y ha celebrado otras dos reuniones en Córdoba (2006) y Londres (2008) pero sin hablar nunca de soberanía en estos cinco años.

El encuentro de este martes tiene como objetivo concertar nuevas medidas de cooperación en beneficio de la población de la zona, sin entrar en la discusión de la soberanía de la colonia, cedida a los británicos por el Tratado de Utrecht (1713), ni en la de las aguas que la rodean.

Una vez dejada a un lado esta cuestión, las tres partes anunciarán acuerdos en materia de cooperación marítima y medioambiental, de lucha contra el crimen organizado y de visados, que se unen a otros ya alcanzados desde la creación del Foro de Diálogo en 2004, como el uso compartido del aeropuerto.

La intención es evitar que el litigio marítimo entorpezca la colaboración ante catástrofes protagonizadas por buques con vertidos como el 'New Flame' en 2007 o el 'Fedra' en 2008.

La histórica visita viene marcada por el rechazo expresado por el PP, que la considera un "terrible error" por sentar el "peligroso" precedente de tratar a Gibraltar como si fuese un país soberano, según su secretaria general, María Dolores de Cospedal.

Como ya hiciera el secretario de Política Autonómica y Local, Javier Arenas, este fin de semana, De Cospedal ha vuelto a exigir a Moratinos que cancele su visita hasta que no cesen "los constantes y gravísimos incidentes que se están produciendo desde Gibraltar contra los intereses de España".

El PP también ha reclamado a Moratinos que en la reunión que mantendrá con su colega británico en Jérez (Cádiz) horas después de su estancia en el Peñón, reanude las negociaciones sobre la soberanía, interrumpidas en 2002, cuando se estuvo a punto de lograr un acuerdo para compartir el dominio del territorio.

El PSOE, a través de su secretaria de Organización, Leire Pajín, ha calificado estas críticas de "claramente irresponsables" y ha recriminado al PP que sea "incapaz" de respetar ningún asunto de Estado.

Pajín ha dejado claro que en la visita de Moratinos "no está en cuestión ninguna soberanía" y que la meta del viaje es "mejorar la vida" de los vecinos de Gibraltar y defender los intereses de los trabajadores que diariamente cruzan la frontera.

El PP hará visible su protesta en la misma verja fronteriza, donde sus alcaldes de la comarca esperarán a Moratinos después de que éste concluya su reunión con los representantes institucionales del Campo de Gibraltar en el municipio de Los Barrios.

El ministro irá en avión desde Madrid a Jérez, desde donde se desplazará en coche a la Mancomunidad y a continuación, a Gibraltar. De esta manera, evitará aterrizar en el aeropuerto del Peñón, situado en el istmo, la franja que lo une con la península y que, según España, está ocupado ilegalmente por el Reino Unido, puesto que su cesión no se estipuló hace 300 años.

Agenda oficial

Moratinos llegará en coche a la colonia sobre las 14.00 horas después de haber volado hasta Jerez y de mantener una reunión en la Mancomunidad del Campo de Gibraltar con los representantes institucionales para interesarse por los problemas de la comarca vecina al Peñón.

La visita del ministro es un hito en los 300 años de disputa con el Reino Unido por el dominio del territorio, cedido por el Tratado de Utrecht (1713), y de sus aguas territoriales.

Moratinos estará en la colonia apenas cinco horas, en las que tendrá un almuerzo y una reunión de trabajo con Miliband y Caruana rematados con una rueda de prensa para informar de los acuerdos.

Algunos partidos locales tampoco ven con buenos ojos el viaje de Moratinos, al interpretarla como una derrota de Caruana por no discutir el problema de las aguas, y han animado a la población a darle la bienvenida con banderas británicas.

La visita del ministro de Exteriores tiene lugar 55 años después de que España retirara su delegación diplomática en Gibraltar con motivo de la estancia de la Reina Isabel II en la colonia para conmemorar el 250 aniversario de la ocupación de la plaza.

Desde entonces, la única presencia de un miembro del Gobierno fue en diciembre de 2006, cuando el entonces secretario de Estado de Asuntos Exteriores Bernardino León inauguró la primera conexión aérea entre Madrid y Gibraltar.

Disputa por la soberanía

Reino Unido y Gibraltar vienen reclamando como propias hasta tres millas de las aguas que rodean el Peñón, mientras que España no les reconoce más que las del interior del puerto, ya que por el Tratado de Utrecht de 1713 sólo cedió a la Corona británica la ciudad y el castillo de Gibraltar, junto con su puerto, defensas y fortalezas, pero no así el istmo, ni las aguas territoriales o el espacio aéreo.

El Gobierno de Caruana llegó a exigir como condición para que la visita de Moratinos pudiera realizarse que España renunciara a esa zona acuática en disputa, aceptando que cualquier convenio de cooperación que sellen las tres partes se enmarque en el statu quo anterior a la decisión española.

Al final, y a pesar de la actitud del Gobierno de Gibraltar, que llegó a pedir la colaboración ciudadana para alertar de la presencia "ilegal" de la Guardia Civil en aguas que reclama como propias, los tres Gobiernos -con Reino Unido- han decidido seguir adelante con la cooperación tras días intensos de negociación, aunque nadie ha confirmado si el acuerdo sobre cooperación marítima saldrá adelante.

Al margen de este convenio, los tres Gobiernos negociaban la posibilidad de que el Gobierno español firme con Gibraltar un acuerdo para el intercambio de información fiscal similar a los que el Peñón ya ha sellado con Estados Unidos e Irlanda con el objetivo de salir de la lista gris de paraísos fiscales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.