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Tres ex rehenes estadounidenses de las FARC detallan su "difícil relación" con Ingrid Betancourt

El libro se titula 'Memorias de un cautiverio: Sobrevivir 1.964 d

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Tres rehenes estadounidenses de las FARC durante más de cinco años han publicado, ocho meses después de su liberación, un libro en el que describen sus tensas relaciones con su compañera de detención Ingrid Betancourt.

Los compañeros de secuestro de Betancourt definen su comportamiento como lleno de "egoísmo, orgullo y arrogancia".

En el libro Memorias de un cautiverio: Sobrevivir 1.967 días en la selva colombiana, publicado por Harper Collins, Marc Gonsalvez, Tom Howes y Keith Stansell relatan sus años de supervivencia y su liberación por el ejército colombiano el pasado 2 de julio.

En 457 páginas, las memorias describen las tensiones entre los secuestradores y los rehenes, las horas pasadas en los campamentos de las FARC y la espectacular operación de rescate en helicóptero en julio de 2008.

Una mujer de carácter

Ingrid Betancourt aparece como una mujer capaz de imponer su voluntad no sólo a sus compañeros de cautiverio sino también a sus carceleros.

Los norteamericanos aseguran que su primer contacto con ella fue "glacial" y que no se mostró "muy diplomática" según Gonsalvez. Añade que cuando llegaron Betancourt le dijo a un guerrillero "Ponédlos por ahí" y que "no estaba haciendo una petición, estaba dando una orden".

Los autores aseguran que las cosas se complicaron cuando Betancourt envió mensajes a un jefe guerrillero diciendo que eran "agentes de la CIA" y que quería que "los trasladaran de campamento" por esa razón.

Otro momento de tensión sobrevino cuando los captores les confiscaron las radios pero la candidata a la presidencia colombiana consiguió esconder la suya. Los rehenes estadounidenses esperaban que les diera noticias "de sus familias" pero ella no les facilitó "ninguna información".

En otros pasajes del libro, los antiguos prisioneros recuerdan a una persona dotada de una gran sensibilidad. Los norteamericanos han admitido que quizás Ingrid "no era como pensabamos, sino una persona mucho más complicada y multidimensional".

Betancourt ha rechazado hacer comentarios sobre la publicación de este libro.