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Steve Jobs en septiembre del 2008.REUTERS/Robert Galbraith
RTVE.ES/EFE - SAN FRANCISCO (EE.UU.) A través de la red se propagan demasiado a menudo
bulos y noticias falsas. Muchas no pasan de la mera anécdota, como la supuesta paternidad de José María Aznar del hijo que espera la ministra francesa de Justicia, pero otras muchas, sobre todo si reciben el respaldo de un medio de comunicación con credibilidad,
pueden provocar que una empresa se desplome en bolsa. Es el caso del
falso ataque cardiaco sufrido por Steve Jobs, consejero delegado de Apple.
Las noticias falsas sobre este supuesto infarto, que se propagaron por internet y provocaron pánico en el sector y el desplome de las acciones de la firma, han abierto en EE.UU. un
debate sobre los riesgos del "periodismo ciudadano", explica Efe.
La "noticia" la había recogido en su página web la cadena de televisión
CNN a través de
"iReporter" -un sitio de internet de su propiedad en el que los usuarios contribuyen con sus artículos- y la tuvo que retirar inmediatamente cuando Apple confirmó que su jefe, que padece un cáncer de páncreas, seguía vivo.
No es la primera vez, sin embargo, que Apple subre los vaivenes bursátiles por noticias falsas. El
bulo de que el lanzamiento del Iphone se iba a retrasar provocó también un desplome de las acciones de la empresa.
El desplome de United Airlines
Una de las empresas recientemente afectadas por la falta de rigor en la información que a veces circula por internet es United Airlines. El pasado 8 de septiembre
sus acciones perdieron el 99% de su valor. Un portal de internet había
publicado por error una noticia de hace cuatro años, cuando la compañía pasaba por apuros económicos.
Hay otros casos, aunque no tan recientes, como el desplome de la empresa de fibra óptica Emulex en agosto de 2000 que perdió el 62% de su cotización por una nota de prensa falsa distribuida por internet.
España tampoco se libra España tampoco se libra de las falsas noticias que recorren la Red, un fenómeno que no es para nada nuevo. La primera vez que la
Comisión Nacional del Mercado de Valores puso en conocimiento del Ministerio Fiscal un
posible caso de manipulación del precio de las acciones de una empresa utilizando internet para difundir una noticia falsa fue en el verano de 2002.
En ese caso, una persona anónima consiguió a través de un chat de internet que las acciones de
Puleva Biotech subieran. Desde la empresa, negaron que la persona física que investigaba la Fiscalía Anticorrupción tuviera relación con la firma.
Hace mucho menos, el pasado mes de marzo de 2008, era la autoridad bursátil de Londres la que comenzó a investigar los
rumores difundidos sobre la quiebra de Halifax Bank of Scotland (HBOS). Aunque éste podría ser un caso de 'Trash and cash', es decir, de 'Habla mal y cobra'. Consiste en difundir un rumor falso sobre problemas de liquidez para que las acciones bajen, luego comprar y enriquecerse con la subida cuando la firma afectada desmiente el bulo.
Reflexión sobre la información en la Red Todos estos casos deberían servir para abrir un debate sobre la veracidad y el rigor de las informaciones difundidas en la red a través de los medios tradiciones o de los foros y blogs. De hecho, tal y como
informó El País, el pasado 30 de septiembre, el Parlamento Europeo ha abierto un debate sobre la necesidad de poner límites a las bitácoras.
El falso infarto de Steve Jobs no ha caído en saco roto y ha abierto en EE.UU. el debate sobre los riesgos del llamado periodismo ciudadano o democrático, que convierte a
cualquier persona con acceso a internet y algo que contar, en periodista potencial. Según explica Efe, cada vez hay más medios de comunicación "tradiciones" que recurren a la participación ciudadana para mantener su audiencia presionados por la competencia de blogs y publicaciones independientes en la red.
Casi todas las ediciones online de los grandes periódicos europeos y estadounidenses cuentan con secciones donde los lectores pueden contar sus experiencias de primera mano o difundir aquello que creen que es noticia.
Periodismo ciudadanos, en medio del huracán En EEUU, algunas de las grandes cadenas de televisión echaron mano de las
redes sociales en internet para cubrir la llegada de los
últimos grandes huracanes, ofreciendo testimonios de los afectados en
zonas a las que ningún reportero pudo llegar. CNN, por ejemplo, incluyó numerosos comentarios e información compartida por miembros de
Facebook,
MySpace y el servicio de mini-blogs
Twitter, para cubrir la
llegada del huracán Gustav a Luisiana el mes pasado.
KPLC, miembro de la cadena
NBC, recibió durante la llegada del
huracán Ike semanas después más de 2.500 mensajes y vídeos de afectados que los usuarios enviaron a través de sus teléfonos móviles usando una herramienta llamada Cell Journalist.
Por otro lado, la cadena de televisión CNB, firmó recientemente un acuerdo con la red social
Linkedin para difundir contenidos generados por los 27 millones de usuarios de este sitio en internet especializado en contactos profesionales.
Sentido del escepticismo frente a los bulos Para Dan Gillmor, director del Centro Knight para Medios Digitales de la Universidad de Arizona, el periodismo ciudadano
cumple "un papel importante en el ecosistema de los medios de comunicación",
pero añade que hace falta "ser cuidadoso". "No es posible impedir" que los ciudadanos participen en los medios de comunicación, ha explicado Gillmor a Efe. "Lo que es
necesario es que la audiencia desarrolle un mayor sentido del escepticismo" y que asuman que "nada es cierto hasta que se ha probado".
En el caso del falso ataque de Steve Jobs, este experto cree que hay que repartir la responsabilidad entre CNN, los otros medios de comunicación que difundieron la noticia e, incluso, los inversores que sucumbieron al pánico sin esperar la confirmación de Apple.
"CNN no especifica con claridad el contenido de iReport", opina Gillmor, que cree que
el renombre de la cadena de televisión puede confundir a muchos lectores sobre lo publicado en la página.
Efectivamente, iReport recibe al internauta con el lema "Sin edición. Sin filtro. Noticias" y aunque el logo de CNN aparece a menudo, hay que buscar concienzudamente para descubrir que la cadena "no garantiza contenido ni la cobertura informativa" de la página.