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Un equipo de científicos descubre un nuevo tipo de objeto cósmico

  • Han descubierto un astro muy brillante que emite brillos en la parte alta del espectro
  • Se ha encontrado gracias a un fotómetro de alta velocidad
  • Se cree que está dentro de la vía láctea

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Un equipo de científicos, entre los que se incluye una investigadora de la Universitat Politcnica de Catalunya (UPC) y del Instituto de Estudios Espaciales de Catalunya, ha descubierto, gracias a un nuevo fotómetro de alta velocidad, una nueva categoría desconocida de objeto astronómico.

Según el estudio, podría tratarse de un imán con brillos en la parte visible del espectro, en lugar de los flashes de rayos X y gamma característicos de estos objetos astronómicos. La investigación se publica en la revista científica 'Nature'.

La noche del 10 de junio de 2007, Alexander Stefanescu y su equipo estaban de guardia junto al instrumento Optima, un fotómetro montado en el telescopio de 1,3 metros del observatorio de Skinakas, en la isla de Creta. El aviso del descubrimiento del nuevo objeto fue recibido directamente desde el satélite Swift de la NASA, que advertía de una breve explosión de altas energías en el cielo.

Los investigadores interrumpieron las observaciones programadas aquella noche, se reorientó el telescopio y comenzaron a observar la zona del cielo donde se había localizado la erupción de rayos gamma, sólo 421 segundos después de ser detectado por el satélite Swift.

Fenómeno que se mantiene en el tiempo

Tras verlo, los científicos comprobaron que no se trataba de una explosión de rayos gamma normal, que son brillantes inicialmente y se van apagando progresivamente en horas o días, sino que eran flashes súbitos y brillantes. La actividad de la nueva fuente estelar no había disminuido la noche siguiente, sino que se había incrementado, sin llegar a apagarse del todo durante varias noches.

Examinando la radiación emitida durante la explosión de rayos X, encontraron que una parte habían sido absorbidos por el hidrógeno que los fotones atraviesan en su camino hacia la Tierra. Después de obtener mapas del gas presente en la dirección de la fuente, quedó claro que el nuevo objeto se encontraba muy probablemente en nuestra propia galaxia.

Gracias al Optima, se pudo establecer que el tamaño del nuevo astro tiene que ser más pequeño que una décima parte de la medida del Sol, pero, paralelamente, un centenar de veces más brillante. Suponiendo que la emisión fuese de origen térmico, como en el caso del Sol, serían necesarias unas temperaturas extremadamente altas, por lo que, según los científicos, el fenómeno "está generado por un proceso no térmico".

La observación de flashes cortos y brillantes durante diversos días recordó a los investigadores la emisión no térmica de las explosiones en altas energías de los llamados repetidos de rayos gamma, por lo que creen que pueden ser de la misma naturaleza.