Llegar a las viviendas afectadas por las lluvias en la parte baja de Zahara de la Sierra, en Cádiz, sigue siendo complicado tras las inundaciones provocadas por el desbordamiento del arroyo Bocaleones. El alcalde y su equipo han visitado a los vecinos damnificados, entre ellos Joaquín y Ángeles, que residen desde hace décadas en una finca con más de 200 años de antigüedad.
La riada les sorprendió fuera de casa y apenas pudieron regresar para rescatar a los animales. Días después, la Unidad Militar de Emergencias (UME) accedió a la zona para retirar escombros una vez descendió el nivel del agua. Las lluvias también provocaron cortes en carreteras y caminos, dejando a varios vecinos aislados.
Joaquín ha perdido su plantación de pistachos, un cultivo al que dedicó siete años de trabajo y una inversión anual de entre 4.000 y 5.000 euros, justo cuando iba a comenzar la producción. Los residentes aseguran que, además de las intensas precipitaciones, la acumulación de restos en el cauce agravó la crecida. Ahora afrontan cuantiosos daños y asumen con resignación que su finca no volverá a ser la misma.
FOTOGRAFÍA: J. GUERRERO / AFP