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Los vecinos buscan a Jofran y su familia. Con los móviles grabando sin cesar, ayudando a los rescatistas, logran encontrarlos. Jofran y su hijo Luciano, de 4 años, están juntos. Muy cerca de ellos está Oriana, la madre.

El abuelo dio la voz de alarma, el edificio de ocho pisos en el que vivían se vino abajo. Ellos residían en el primero. "El techo cuando se desplomó cayó sobre su cabeza, pero logró tirarse al suelo rápidamente abrazando a Luciano, protegiéndole, y un mueble que estaba allí soportó el peso del techo".

Había espacio para respirar. Estuvieron 26 horas bajo los escombros. Tardaron 10 horas en rescatarlos. Consiguieron sobrevivir.

El pequeño Luciano fue el primero en salir. Sus padres conseguían ver la luz minutos más tarde y entre lágrimas agradecían que no los hubiesen abandonado.

Entre aplausos reciben a los rescatistas de México. La ayuda internacional se hace más visible sobre el terreno. Junto a perros adiestrados, buscan vida bajo los escombros.

Más de una veintena de países han enviado equipos a Venezuela. Con potentes contingentes americanos como Estados Unidos, Colombia o El Salvador. Y un despliegue europeo en el que participan Francia, Italia o España.

Su esfuerzo ya da frutos. Militares de la UME han logrado sacar con vida a una mujer sepultada. Un estallido de emoción, en medio del desastre.

Esfuerzos nacionales e internacionales que el Gobierno venezolano trata de coordinar en medio del caos. Entre la angustia y la esperanza, las familias siguen removiendo las ruinas confiando en que el próximo rescate les devuelva a uno de los suyos.

Foto: Matias Delacroix/AP Photo — Una rescatista mexicana con un perro de búsqueda en La Guaira

Sierras, radiales, martillos o tiendas de campaña. Es parte de lo que llevan en las maletas los rescatistas españoles voluntarios que salen hacia Venezuela. Están especializados en terremotos. También llevan sensores y perros para detectar sonidos bajo los escombros.

La cifra de desaparecidos sigue aumentando. Según los últimos datos hay 133 españoles que no han sido localizados, entre ellos cuatro vecinos de Marín.

En España también muchos venezolanos siguen sin noticias de sus familiares.

Foto: Ángeles Visdómine/EFE — Un grupo de voluntarios recogen ayuda para Venezuela en Toledo

Casi un millar de pacientes han atendido los sanitarios que trabajan en un hospital de campaña en La Guaira, la zona cero de la catástrofe: "Las cifras de personas que manejamos son muy grandes".

El Gobierno ha restringido el acceso a ese estado para facilitar las labores de emergencia. Hay miles de desaparecidos y los medios de comunicación se han convertido en una herramienta más para buscarlos y llegar a ellos.

En La Guaira se ha restablecido el 60% del suministro eléctrico, pero sigue reinando el caos. Algunos han saqueado tiendas y supermercados ante la escasez de alimentos y productos básicos.

En Caracas, los voluntarios organizan la ayuda que va llegando y atienden a los cientos de desplazados. "Van a ser días largos", dice una voluntaria. Son conscientes de que esto es solo el comienzo.

Foto: Federico PARRA/AFP — Catia La Mar, La Guaira

La destrucción de los terremotos sobrecoge a vista de pájaro, pero pie a tierra es desoladora. Han pasado casi 48 horas y en el estado de La Guaira, la zona más afectada, crece la desesperación. Muchos vecinos acampan en la calle o junto a los edificios en los que vivían, hoy convertidos en ruinas.

Las comunicaciones fallan y mientras muchos buscan con angustia a sus familiares otros confirman sus peores presagios. Podría haber hasta 50.000 desaparecidos.

La zona cero se ha convertido también en una región sin ley. Con las fuerzas del orden sobrepasadas, los saqueos se multiplican. Ante esta situación, el Gobierno ha militarizado el estado de La Guaira. Los primeros militares ya han comenzado a llegar con alimentos y agua, mientras cientos de voluntarios se organizan para tratar de ayudar como puedan.

Foto: Juan Pablo Arraez/AP Photo — Catia la Mar tras los terremotos

Las primeras horas tras la tragedia son cruciales. "Las 72 horas cada vez se están acercando más. Digamos que es un barrera que establecemos porque a partir de esa franja las posibilidades de supervivencia descienden drásticamente", ha señalado el bombero César Sánchez, de Bomberos Unidos Sin Fronteras Huelva.

Es la ventana de supervivencia más probable, pero no la única posible. Después de ese margen, los equipos de rescate continúan trabajando sobre el terreno. La supervivencia bajo los escombros depende de muchos factores.

"El problema es que no tienes acceso a comida y agua. Estás en una situación de atrapamientos, no puedes moverte, a veces con frío, a veces con mucho calor", ha dicho Annika Coll, jefa del Ericam (Emergencia y Respuesta Inmediata de la Comunidad de Madrid).

Existen casos reales que arrojan esperanza. En el terremoto de Turquía de 2023 aparecieron supervivientes hasta siete días después.

Ante la falta de medios, muchos ciudadanos se vuelcan en la búsqueda. Pero los expertos alertan que hasta los rescatistas más expertos van acompañados de especialistas en estructuras. Su trabajo es crucial para comprobar si es seguro o no acceder a los edificios.

Foto: Ronald Peña R/EFE — Personas realizan labores de búsqueda y remoción de escombros en Catia La Mar

En la historia de Venezuela ya figuran otros grandes terremotos. En 1900, uno de 7,6 acabó con la vida de 21 personas y dejó 50 heridos.

Aunque el más letal ocurrió en 1929, en la ciudad de Cumaná. Fallecieron unas 1.600 personas.

En 1967, y también en Caracas, el pánico volvió a apoderarse de sus habitantes. Aquel sismo causó 283 muertos y 2.000 heridos. Sus vecinos permanecieron en la calle toda la noche ante el temor de nuevos movimientos. 

En 1997, un terremoto de magnitud 6,9 sacudió la costa venezolana, afectando sobre todo a Cariaco y Cumaná. Más de 60 casas resultaron destruidas en Cariaco. Perdieron la vida 73 personas, muchos de ellos niños, porque se derrumbaron dos colegios. 

FOTO: EFE / Ronald Peña

Moisés Belloch, presidente de la ONG IAE Rescue (Intervención, Ayuda y Emergencias) en el Informativo 24 Horas de RNE explica cómo será el despliegue de rescate que realizarán en Venezuela. "Nos ha sido imposible desplazarnos a la zona a las pocas horas por cancelaciones de vuelo, cierre de aeropuertos [...] Iremos en un dispositivo fletado por el Gobierno que aunque sea tarde es el último recurso". "Nuestra prioridad es que se nos asigne una zona de trabajo y automáticamente ponernos a trabajar para intentar localizar a las víctimas con vida", afirma.

Belloch asegura que "la localización es fundamental". "En los trabajos de rescate se debe evitar la maquinaria pesada porque es un riesgo muy alto que pueden tener las víctimas [...] En estas situaciones donde no hay medios especializados las víctimas aumentan porque pasan accidentes trabajando intentando rescatar", analiza.

Sobre el número de víctimas real, Belloch afirma que la contabilización "será lenta". "Los muertos se contabilizan con el cuerpo recuperado y viendo las capacidades del país tienen muchísimas limitaciones por lo que llevará bastante tiempo", concluye.