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Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Meta, ha defendido este miércoles las prácticas de verificación de edad de Instagram, durante su testimonio en un juicio histórico sobre adicción a las redes sociales en una corte de Los Ángeles, en el que ha advertido que algunos usuarios mienten sobre su edad.

El ejecutivo tecnológico ha declarado por primera vez ante un jurado por una acusación contra Meta, la empresa matriz de Instagram, y Google, de Alphabet, propietaria de YouTube, de diseñar productos que deliberadamente crean adicciones, como las del cigarrillo, y causan daño a los usuarios.

Foto: REUTERS/Mike Blake

Las centrales obreras de Argentina han convocado para este jueves una huelga general en protesta contra el proyecto de reforma laboral, impulsado por el Gobierno del ultraderechista Javier Milei y que debatirá el pleno de la Cámara de Diputados.

La Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera del país, y la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) son protagonistas de la convocatoria de esta medida de fuerza de 24 horas, que comienza esta madrugada. Se trata de la cuarta huelga general desde que Milei asumió la presidencia argentina, en diciembre de 2023.

El paro afectará a todo tipo de actividades, incluido el transporte de pasajeros. Según han informado fuentes oficiales, la Secretaría de Trabajo conminó a los gremios de trabajadores de trenes y ómnibus "a abstenerse de llevar adelante toda medida de acción directa que tuvieran previsto implementar". El Gobierno advirtió a esos gremios que la adopción de cualquier medida de fuerza "configuraría un incumplimiento de la conciliación laboral obligatoria oportunamente dispuesta y actualmente en vigencia" para esos sindicatos.

El eje de la protesta es la reforma laboral que impulsa el Ejecutivo mediante un polémico proyecto de ley que ya recibió el visto bueno del Senado el pasado 12 de febrero, cuando se desató una batalla campal entre policías y manifestantes en las inmediaciones del Congreso.

Foto: Juan Mabromata / AFP

Ganaron el Óscar el año pasado con A la sombra del ciprés, un corto minimalista sin diálogos, palabras que los iraníes Hossein Molayemi y Shirin Sohani no escatiman en su faceta de activistas. "No podíamos quedarnos callados", nos cuentan desde Los Ángeles. Enumeran los miles de muertos, amputados y detenidos, muchos condenados a muerte, que han dejado las últimas protestas. Ante la falta de respuesta, piden la ayuda de Estados Unidos. Para liderar la transición, confían en Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último sha. Un camino en el creen que no hay que negociar con el régimen. Su misión, insiten es alzar la voz por todos los que están silenciados en Irán.

Foto: TVE

Entre ráfagas de un viento racheado, violento, Shai Carmeli-Pollak, nos cita frente al mar, en Israel. Es el mar al que quiso llegar el protagonista de su película: un niño palestino, de Cisjordania.

La suya es una historia sencilla que retrata, sin pretensiones, la falta de libertades, incluida la de movimientos.

Un sistema retorcido, resume el cineasta israelí, de discriminación, de un apartheid que el Gobierno hebreo no quiere enseñar. Mejor película del año para la Academia de Cine de Israel. Para el ministro de Cultura, un insulto al Ejército y al Estado, merecedor de un recorte de ayudas al cine todavía por concretar. Pero con un efecto inmediato: la autocensura. Los cineastas, dice, se lo pensarán dos veces antes impulsar proyectos críticos, porque se exponen a ataques y problemas de financiación.

Y luego están esas películas que son casi imposibles de ver en Israel. Hace unas semanas la policía interrumpió la proyección de una de ellas, Palestina 1936, en un centro cultural, esgrimiendo razones de orden público. No puede verse en Jerusalén, sí algunos cines de la Cisjordania ocupada, lejos de los ojos de población israelí.

Foto: TVE.

La cooperación entre la Unión Europea y México crece. Un total de cinco proyectos están siendo ya implementados en el país norteamericano con el objetivo de perseguir la desigualdad y la violencia contra las mujeres, ya que diez mexicanas son asesinadas al día. Para conocer de primera mano estos datos alarmantes y lo que suponen estos proyectos, entrevistamos a Natalia Barreto, asesora de cooperación de la Unión Europea en México.

Además, en nuestro repaso a la actualidad, hablamos sobre la nueva destitución presidencial en Perú y sobre un nuevo ataque estadounidense a supuestas narcolanchas en el Pacífico y el Caribe. También nos centramos en Cuba, que continúa sumida en una crisis humanitaria y energética sin precedentes.

Detrás de las imágenes que marcaron una época —aquel histórico apretón de manos entre Washington y Teherán y la firma del acuerdo nuclear de 2015— se encuentra la figura de Robert Malley. El que fuera uno de los principales negociadores de aquel pacto analiza este martes, desde su actual residencia en la Universidad de Yale, las luces y sombras de una diplomacia que parece haberse quedado en pausa. Malley recuerda con nitidez la prioridad absoluta de la administración Obama: frenar el programa nuclear iraní durante el mayor tiempo posible. Las expectativas iniciales y la realidad de la mesa de negociación obligaron a un complejo ejercicio de equilibrio. Además, el exasesor de Obama cree que habrá choque militar. [Foto: EFE/ Yuval Molina Obedman]

Esta semana Steve Witkoff y Jared Kurshner tienen la agenda completa: ayer se reunieron con funcionarios rusos, ucranianos e iraníes en Ginebra y mañana, ya en Washington, asistirán a una reunión de la Junta de Paz para Gaza. Su currículum diplomático tiene una línea principal: la confianza del presidente Donald Trump. Witkoff, promotor inmobiliario, es amigo del presidente y Kushner es familia: es el marido de su hija Ivanka.

Comenzaron a rellenar el apartado de la experiencia en su historial con el alto el fuego en Gaza del pasado octubre. Un logro económico para ellos que tienen intereses multimillonarios en la región, pero un acuerdo político frágil y estancado. La Junta de Paz pretende avanzar en la transición política y en la reconstrucción de Gaza vista como un negocio, sector que sí dominan.

A pesar de las prisas de Trump por seguir pacificando el mundo, sus mediadores no han conseguido cerrar más tratos. Prometió acabar con la guerra de Ucrania en 24 horas, pero la próxima semana llegará a su cuarto año. Witkoff y Kushner se han dado de bruces con las líneas rojas de Putin y Zelensky. Y en el último frente abierto, el de Irán, parece estar más cerca un ataque de Estados Unidos que un acuerdo pacífico. Pero Trump confía en ellos para lograr uno de sus objetivos: el Nobel de la Paz. Lograrlo le pondría, por fin, al mismo nivel que al expresidente Obama.

Imagen: EFE/EPA/ALEXANDER KAZAKOV/SPUTNIK/KREMLIN POOL.