En los últimos meses de guerra, Netanyahu sufre la presión de los familiares de los rehenes y de los soldados, pero también de los judíos ultraortodoxos. La mayoría de los religiosos del país reniega del servicio militar, a pesar de que el Supremo acabó hace un año con las exenciones.
La protesta ha transcurrido junto a la oficina de reclutamiento de Jerusalén, donde han empezado a convocar a filas a los ultraortodoxos. Los rabinos insisten en que los estudiantes de la Torá son una especie de retaguardia espiritual.