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Nuevo capítulo en el escándalo de espionaje del software Pegasus, de origen israelí. Según medios franceses, los teléfonos del presidente Emmanuel Macron, y de parte de su Ejecutivo, habrían sido vigilados gracias a este programa. Detrás de esta práctica podrían estar los servicios de inteligencia de Marruecos. Paco Forjas, corresponsal en París, nos cuenta los detalles. 

Uno de los periodistas presuntamente espiados con el software israelí Pegasus es el español Ignacio Cembrero, especialista en el Magreb. En una entrevista en el Canal 24 Horas, Cembrero ha asegurado sentirse “preocupado y desprotegido” tras conocer la noticia y ha señalado directamente a Marruecos, “un estado autoritario que sí está interesado en seguir nuestras actividades profesionales”.

El periodista ha reconocido que no tuvo constancia de ser espiado en ningún momento y que, hasta el momento, nadie se ha puesto en contacto con él. “Es una de las razones por las que me siento desprotegido”, ha aseverado.

Un programa de software israelí pensado para evitar atentados y localizar a criminales, denominado Pegasus, se ha utilizado para espiar a 50.000 personas en varios países. Entre ellos, está el del periodista español Ignacio Cembrero. Según ha desvelado una investigación periodística internacional, se habrían pinchado los teléfonos de políticos, empresarios, periodistas y activistas. Foto: Getty Images

Un programa de software israelí diseñado para perseguir a criminales y terroristas fue usado para infiltrar teléfonos móviles que pertenecían a reporteros, activistas de derechos humanos, directores de empresas y dos mujeres cercanas al periodista saudí Jamal Khashoggi, en el consulado de su país en Estambul en octubre de 2018. Esa es una de las principales conclusiones de una investigación publicada este domingo y que llevaron a cabo The Washington Post junto a otros 16 medios de comunicación. Amnistía Internacional y Forbidden Stories tuvieron acceso a una lista de más de 50.000 números de teléfono y los compartieron con los medios de comunicación, que los usaron para su investigación.  El programa en el centro de la polémica es un "spyware" o software espía llamado Pegasus creado por la firma tecnológica israelí NSO Group, que vende ese programa hasta a 60 agencias militares, de inteligencia o de seguridad en 40 países de todo el mundo.

Foto: Una mujer usa su teléfono móvil enfrente de la sede del grupo israelí NSO, en Herzliya, cerca de Tel Aviv. Jack Guez/ AFP.

Se cumplen dos meses de la última escalada bélica en Gaza. Fueron 11 días en los que los intensos bombardeos israelíes mataron a 253 gazatíes y los cohetes de las milicias palestinas a 13 israelíes. Han pasado dos meses y la destrucción es visible en barrios enteros de la Franja, donde 1.500 viviendas quedaron completamente destruidas. Una de ellas es la de Olfat Masawabi que recuerda cómo salió corriendo junto a su hijo tras el aviso de que iban a ser bombardeados. “Vimos cómo la destruían. Vimos cómo mi pasado y mi futuro eran destruidos ante nuestros ojos”, asegura a RTVE.

Foto: Los trabajadores limpian los escombros restantes de la Torre Hanadi, un edificio que fue arrasado en un ataque israelí durante el conflicto de mayo (MOHAMMED ABED/AFP)

El nuevo gobierno de coalición israelí no ha conseguido prorrogar la ley de reunificación, que impedía el reencuentro de familias formadas por palestinos e israelíes. Es una ley polémica que siempre defendió el exprimer ministro, Benjamin Netanyahu, y que ahora ha tumbado con su voto en contra. La ley, tachada de racista por defensores de derechos humanos e incluso por algunos partidos israelíes, llevaba desde 2003 impidiendo la reunificación de familias formadas por palestinos e israelíes o por palestinos casados con otros palestinos que tienen la ciudadanía o la residencia israelí. El nuevo gobierno israelí pretendía extenderla seis meses para poderla reformar, atendiendo las demandas de varios partidos de izquierdas y árabes que integran el ejecutivo. Sin embargo, el Likud de Netanyahu -que la defendió durante años por motivos de seguridad- junto a la extrema derecha y otros partidos árabes la han tumbado.

Foto: AFP / JAAFAR ASHTIYEH

El nuevo primer ministro de Israel, Naftali Bennett, fue un colono. Pero ahora, al frente de un Ejecutivo muy diverso, tiene que hacer muchos equilibros. Ha negociado con los colonos de Eviatar que se vayan, pero no se desmantelarán sus casas y el Ejército se quedará vigilando el territorio. Por su parte, los palestinos denuncian que ellos no han pintado nada en este acuerdo, pactado solo entre el Gobierno israelí y los colonos. Por eso aseguran que continuarán las protestas. La ONU considera ilegales los asentamientos judíos en Cisjordania pero en los últimos años su número se ha multiplicado. De hecho, ya hay un colono judío por cada seis habitantes palestinos.

Foto: Dos colonos israelíes del asentamiento de Eviatar (Emmanuel DUNAND/AFP)

Hoy se ha producido el histórico viaje del ministro de Exteriores de Israel, Yair Lapid, a la Embajada de Israel en Emiratos Árabes Unido tras convertirse en el primer ministro en realizar un viaje de este tipo desde que ambos países normalizaran sus relaciones diplomáticas en 2020. Hoy el ministro de Exteriores de Italia, Luigi Di Maio, ha anunciado que este verano tiene previsto viajar a Israel y Palestina junto a su homóloga española, Arancha González Laya, para relanzar el papel de la Unión Europea dentro del estancado proceso de paz entre israelíes y palestinos. Mientras el nuevo gobierno israelí se acomoda y define su política con respecto a Palestina, ¿cómo están las cosas al otro lado del muro? ¿cuál es el apoyo actual con el que cuenta la Autoridad Nacional Palestina casi tres décadas después de los acuerdos de Oslo?

Con los corresponsales de radio Nacional en Oriente Próximo, Cristina Sánchez; en Estados Unidos, Fran Sevilla; en Bruselas, María Carou; y en Italia, Jordi Barcia.

La Tierra de los Templos, en la Cisjordania ocupada por Israel y junto al valle del Jordán, es un lugar sagrado para los cristianos: que fue bautizado Jesús. En 1967, tras la guerra de los Siete Días, Israel lo sembró de minas. 4.000 minas antipersonas, antitanques y otros artefactos explosivos que impedían la visita a las iglesias ortodoxas, franciscanas o etíopes.
Las tareas de desminado han durado años, en una zona que antes de la pandemoia era visitada por cientos de miles de peregrinos cristianos, y que ahora podrán acercarse a los templos.

Foto: TVE