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Fue un viaje formativo que, desde el siglo XVII y sobre todo durante el XVIII, realizaron muchos jóvenes aristócratas y eruditos europeos para completar su educación. Italia era el destino principal: Roma, Nápoles, Venecia o Florencia ofrecían acceso directo a la Antigüedad clásica, al Renacimiento y a la vida cultural de la época. No era un simple viaje de placer; se trataba de un aprendizaje integral que combinaba historia del arte, arqueología, lenguas, sociabilidad diplomática y contacto con colecciones, artistas y academias.

Pilar Díez del Corral, profesora de Historia del Arte (UNED).

Locos por los clásicos

Ovidio. Amores 2

Ovidio no quiere héroes, no quiere guerras, no quiere hazañas imposibles. Podría cantar a Aquiles o a Ulises… pero los despide sin miramientos. Él elige otra batalla: la del amor.

Y no es un amor ideal ni perfecto. Es un amor carnal, apasionado y divertido. De carne, de deseo, de celos, de estrategias y de contradicciones. Porque en estos Amores el enamorado no es un soñador… es casi un estratega: negocia con los guardianes, les suplica y se desespera.

Y entre juegos y provocaciones, aparecen los celos, la reconciliación, el deseo que se intensifica… y de pronto, el giro: el miedo. Cuando Corina pone en riesgo su vida, el poeta deja de jugar y suplica por la salud de su amada.

Pero Ovidio no se detiene ahí. Convierte cualquier cosa en poesía: un anillo que toca el cuerpo de la amada o un viaje que separa a los amantes. Y entonces da la clave: amar es combatir, es luchar por lo que uno ama. Militat omnis amans. Todo amante es un soldado. Pero no uno heroico, sino uno vulnerable y contradictorio.

Sus versos atraviesan siglos y lenguas para llegar hasta nosotros vivos de pasión.

Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de Amores II de Ovidio está formada por “Crying Laughing Loving Lying”, “Cannock Chase” y “My Song”, de Labi Siffre.

En la imagen: “Beso en la cama”. Toulouse Lautrec (1892)

 

Fede Cardelús y la historiadora María José Rubiorescatan la figura de Catalina de Bustamante, considerada la primera maestra de América. La Corona española desarrolló políticas para educar y evangelizar a la población indígena, siguiendo los modelos de la cultura clásica y cristiana europea.

Uno de los faraones más famosos del antiguo Egipto, Ramsés II, se divinizó en vida. Y no contento con eso, llegó a representarse adorándose a sí mismo. Pero que fuera un dios es… verdaderamente falso. O eso creemos.

Tal día como hoy, un 15 de abril pero de 1966 nacía en Zaragoza Pedro Andreu.

Músico, bateria de Héroes del Silencio, una de las bandas más influyentes del rock en español.

Desde sus inicios en los años 80, su forma de tocar ayudó a definir clásicos como Entre dos tierras o Maldito duende, canciones que marcaron a toda una generación y llevaron a la banda a escenarios internacionales.

Después de doce años en los que vendieron más de seis millones de discos en más de treinta y siete países, y en los que ofrecieron más de mil conciertos, la banda se separó en 1996.

Tras la separación del grupo, Andreu continuó vinculado a la música, participando en nuevos proyectos y manteniendo viva la esencia del rock que lo vio crecer.

Hoy celebramos el 60 cumpleaños de un músico, que desde la parte de atrás del escenario, dejó una huella imborrable en la historia del rock en español.

Óscar Redondo, Radio 5, todo noticias.

Hay iglesias que, para entenderlas mejor, hay que detenerse en detalles como la orientación, por dónde entra la luz en determinados momentos, por qué unos símbolos u otros. Son iglesias que invitan a mirar dos veces y despacio. Iglesias con mensajes que no se detectan a simple vista, lo visible y lo oculto, lo práctico y lo simbólico. Las iglesias y sus misterios "ocultos" en España.

Tal día como hoy, 14 de abril, pero de hace 900 años nacía en Córdoba una de las personalidades claves en la historia del conocimiento: Abu Al Walid Muhammad Ibn Rusd, pero el mundo le recuerda como Averroes. Cultivó diversos ámbitos del conocimiento, como la medicina, el derecho y la filosofía. En todo caso fue un adelantado a su tiempo, defendiendo derechos de la mujer, aprovechó los avances de los árabes orientales, seguidores de la medicina hipocrático-galénica, ya buscaba la objetividad huyendo del sectarismo y creía en el mestizaje como instrumento de cultura y de civilización. Analizaremos todas estas facetas sobre su figura y las actividades que se dedican en este Año Averroes con el profesor Israel Muñoz, vicerrector de Estudiantes y Cultura de la Universidad de Córdoba, experto en cultura clásica; y con Juan Pedro Monferrer, atedrático de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Córdoba y comisario de la exposición ‘Averroes y la Córdoba de su tiempo’, colaboración de la Universidad con la Diputación, el Ayuntamiento de Córdoba, la Casa Árabe, el Museo Arqueológico de Córdoba y la Cátedra de Estudios Árabes.

Según la tradición, Alejandro Magno se enfrentó al nudo gordiano –con fama de ser inextricable– de un modo un tanto peculiar: cortándolo. Conquistó Asia, como estaba destinado a quien lo deshiciera, pero le duró muy poco.

A mediados del siglo XIX, en el contexto del oídio, se creó en Francia la Alicante Bouschet, cruce de Garnacha y Petit Bouschet, para aportar color y estructura a vinos debilitados.

Su nombre no indicaba origen, sino prestigio: en Europa, la Garnacha se conocía como “Alicante” por la fama de los vinos levantinos.

Introducida en España tras la filoxera, se difundió como Garnacha Tintorera y acabó consolidándose en zonas como Almansa, a escasos kilómetros de la tierra que, de forma equívoca, le dio nombre.

Entre los siglos XII y XIV aparecieron en Europa algunas comunidades femeninas difíciles de clasificar. Vivían y trabajaban juntas, cuidaban enfermos, oraban y escribían, y todo ello en medio de las ciudades. Además, se atrevieron a expresar su experiencia espiritual y personal con una intensidad poco común: hablaron de Dios en el lenguaje del amor y la intimidad. Carlos Javier González Serrano conversa con Prado Pérez de Madrid, médica, música y especialista en las beguinas,  sobre aquellas mujeres que, en la actualidad, nos obligan a preguntarnos qué significa realmente la espiritualidad.

Peggy Guggenheim nació en Nueva York en 1898, heredera de una gran fortuna, pero la riqueza no la volvió obediente. La muerte de su padre en el hundimiento del Titanic, cuando era adolescente, la dejó marcada por una mezcla de desamparo y libertad. En 1921 se instaló en Europa y se metió de lleno en la bohemia de París, entre escritores, escultores y pintores. Se casó con Laurence Vail, tuvo dos hijos y conoció a Marcel Duchamp, que afinó su ojo para el arte moderno. En 1938 abrió en Londres su primera galería y, cuando Europa se precipitó hacia la guerra, tomó una decisión feroz: comprar obra moderna a toda velocidad para salvarla. Reunió en pocos años una colección extraordinaria. En 1942 abrió en Nueva York una galería decisiva, donde apoyó a artistas jóvenes y lanzó la carrera de Jackson Pollock. También organizó en 1943 una muestra dedicada solo a mujeres artistas. Después de la guerra se instaló en Venecia, convirtió su palacio en casa y museo y dejó allí una de las colecciones más importantes del siglo XX. Murió en 1979. Su vida fue excesiva, escandalosa y brillante, pero sobre todo fue útil: cambió la historia del arte

El arte de equivocarse

Veneno en la Piel

En este nuevo episodio de El Arte de equivocarse exploramos cómo, cuándo y por qué el tatuaje pasó de significar muchas cosas… a no significar absolutamente nada.

Retomamos el capítulo sobre los marxistas en la civilización española de la mano de Mario Espinoza Pino. En esta ocasión, visitaremos el mundo americano para conocer ese marxismo hoy, al parecer, en retirada.

Locos por los clásicos

 El arco. Odisea 21

El canto XXI de la Odisea es el del arco, pero sobre todo es el del instante en que todo está a punto de estallar. Penélope saca el arco de Ulises y, sin saberlo, pone en marcha la trampa final. Lo que parece una prueba para elegir marido es en realidad el principio del castigo: tensar el arco de Ulises y hacer pasar una flecha por el ojo de las doce hachas. Nadie puede. Ni Telémaco, que está ya a punto de ser hombre, ni los pretendientes, cuya fanfarronería queda en evidencia.

Y ahí está la genialidad de Homero: todo el mundo siente que la venganza está a un paso, pero él la retrasa un poco más. Ulises, todavía disfrazado de mendigo, organiza en silencio la encerrona con Eumeo y Filetio, comprueba quién sigue siendo fiel y espera su momento. Cuando por fin le ponen el arco en las manos, no hay esfuerzo ni épica ruidosa: lo tensa con una facilidad insultante, como un músico que afina su instrumento, dice Homero. Dispara, atraviesa los ojos de las doce hachas y ya no queda ninguna duda: Ulises ha vuelto.

Este canto es el culmen del suspense. Homero alarga el instante de forma magistral. Solo el verdadero dueño de la casa puede tensarlo. Y cuando por fin todo está listo, Homero corta la escena justo ahí, en el segundo anterior a la matanza. Ni Hitchcock lo habría hecho mejor.

Contamos con la colaboración del helenista y traductor Juan Manuel Macías. Y como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora del canto XXI de la Odisea está formada por “Experience”, de Ludovico Einaudi; “The Dark Knight” y “Interstellar”, de Hans Zimmer.

En la imagen la escena de Ulises con el arco de la película “El retorno de Ulises” de Uberto Pasolini con Ralph Fiennes como Ulises