Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

Pues eso, que vivimos en la época del postureo, del vivir para figurar, del yo que ya no se reconoce en la mirada del amigo, esa persona que te devuelve verdad, límite, cuidado y contraste. Resulta que el postureo, cuenta nuestro filósofos especializado en ética y moral, David Pastor Vico, en su sección "Ágora 3.0", ha roto esa dinámica desplazando la mirada hacia las masas anónimas que nunca podrán sostenerte.

Cuando la vida se diseña para ser vista, deja de ser vivida. La persona se transforma en un producto y el postureo se convierte en un parche, asegura Vico, "un intento desesperado de convencer al mundo —y a uno mismo— de un valor que no se siente internamente"

Pero, "ojo cuidao", si todo el mundo representa una versión falseada de sí mismo, nadie sabe realmente quién es el otro. Y sin verdad, habíamos convenido con Vico, no hay confianza. Y sin confianza, no hay comunidad. Sin comunidad, no hay ciudad. Así que llegamos al punto en que el postureo no es que sea un vicio individual, es que es una amenaza estructural. El postureo pervierte el reconocimiento en el otro, alimenta el espectáculo social y limita el diálogo. ¿Qué hacemos? Se lo preguntas a un aristotélico: es la amistad la que te devuelve la proporción en un mundo de imposturas.

Carlos Javier González Serrano charla con Jesús Moreno Sanz, quien conoció en la intimidad a María Zambrano, sobre el pensamiento de la célebre filósofa de Vélez-Málaga. La figura y la palabra de María Zambrano siguen dejando una honda huella en quienes intentan pensar sin renunciar al temblor del mundo, en quienes comprendemos que la filosofía también puede ser una forma de delirio desde las entrañas. Un pensar que abre espacios para que, en el instante más inesperado, nos encontremos a las puertas del claro del bosque. Ante una nueva aurora.

¿Cómo puede una sociedad no levantarse ante lo denunciable? Un ciudadano crítico exige, pregunta, fiscaliza. Un ciudadano anestesiado consume, asiente, se deja llevar. Así de rotundo comienza Vico su sección "Ágora 3.0". Cuenta que las democracias maduras degeneran cuando el espacio público deja de ser un foro y se convierte en un teatro. La gente deja de pensar para empezar a mirar. Si el debate pierde complejidad, la ciudadanía pierde músculo crítico. Tengamos en cuenta, señala nuestro colaborador, que la maquinaria digital no busca informar, sino retener. Y un cerebro saturado no discierne, reacciona por impulsos emocionales. Aquí llega ese Vico que adoramos: "sin un “nosotros” que sostenga -señala el filósofo sevillano- el individuo busca refugio en distracciones rápidas en vez de participación activa". Y entonces se produce la anestesia por abandono. Luego está la cultura de la inmediatez: no hay tiempo para pensar, algo que lleva tiempo denunciando el filósofo José Carlos Ruiz. Llegados a este punto, no olvidemos las narrativas de comodidad: el mito del “todo está controlado”.

¿Qué tienen en común las comunidades despiertas? Que persiguen algo juntas, que se alejan del vacío que adormece. Otro elemento: el individuo cansado, sostiene Vico, prefiere delegar. Es el hombre masa de Ortega, el de la fatiga existencial. Una sociedad despierta, conviene recordarlo, exige pensar, vincularse y asumir responsabilidad; sin eso, la anestesia siempre gana. "Nos duermen -señala Vico- cuando dejamos de cuidarnos como comunidad y de hacernos preguntas incómodas"

Diógenes de Sínope representa, quizá, el primer ejemplo de movimiento contracultural que desafió al poder al instalarse en los márgenes de la sociedad para criticarla. Apodado «el Perro», este filósofo único y rompedor vivía en una tinaja y buscaba a un verdadero hombre con una linterna. Definido por algunos como «un Sócrates enloquecido», Diógenes "el Cínico" marcó una huella indeleble en la historia del pensamiento alternativo y sigue siendo hoy, asegura David Hernández de la Fuente en "Retorno a Mileto", una de las figuras más reclamadas en nuestro mundo actual: desde las revueltas estudiantiles de los sesenta hasta movimientos como Anonymous o el 15-M. Diógenes utiliza la paradoja o del humor para delatar las contradicciones y las injusticias de su sociedad. Una especie de filosofía punk, descarada, anárquica y rompedora que pretende cantarle siempre las verdades a la sociedad de forma alocada e irreverente.

¿Por qué nos interesa tanto el mayor representante del cinismo? Dice nuestro colaborador que, frente a la mayoría políticamente correcta de las redes sociales y la política del pensamiento único, necesitamos aún el «buen» cinismo. "El cínico clásico -detalla David- se sirve del asombro ante una acción humorística o escandalosa convenientemente formulada con intención crítica y filosófica".

El cinismo propone un retorno a una vida sencilla de acuerdo con la naturaleza («kata physin») frente a la moral cívica tradicional; es una filosofía práctica y ascética. El comportamiento escandaloso tiene que ver con la necesidad de despertar a la sociedad dormida, aunque si todos fuéramos como ellos la sociedad, presume De la Fuente, no funcionaría porque los cínicos vivirán al margen de las normas sociales. Nos quedamos con que ayudan a la toma de conciencia ética y desarrollan estrategias para evidenciar las vergüenzas de la sociedad. Les gustaba escandalizar a la sociedad y meterse con los que se daban ínfulas de cultos, burlándose especialmente de las demás escuelas filosóficas.

Efectivamente, en Ágora encontramos filosofía en cualquier peli. Daniel Tubau nos hace felices trayendo a su sección "Sképsis, atrévete a dudar" al mítico héroe bonachón que todos adoramos. En compañía de Superman, hablamos con Tubau del diálogo entre culturas y ponemos en nuestra balanza escéptica lo siguiente: en un platillo, el relativismo cultural y, en el otro, la existencia de valores universales. Recordemos que el término superhéroe tiene un origen filosófico, al menos en el nombre, pues procede del superhombre de Friedrich Nietzsche, del que todo el mundo hablaba entonces, quien pensaba que en el futuro llegaría el superhombre, el Übermensch en alemán, alguien que se sitúa por encima del bien y del mal.

A Superman su padre le da indicaciones claras: no interfieras en los problemas de la Tierra. Los relativistas culturales piensan algo semejante: no es legítimo interferir en otra cultura. En 1962 un filósofo de la Ciencia, llamado Thomas S. Kuhn, le dio un nuevo sentido a la palabra paradigma. ¿Cómo podemos poner a prueba nuestros supuestos conocimientos acerca de la realidad, la ética o cualquier otro asunto? Tubau aprovecha, como buen filósofo, para barrer para casa. Cree que todos deberíamos estudiar al menos un poco de esta rama de la filosofía, porque nos enseña cómo pensamos e incluso cómo deberíamos pensar. Y cómo lo hace la ciencia, porque hay que recordar aquello que decía el físico cuántico Richard Feynman: la ciencia es eso que hemos inventado los seres humanos para dejar de engañarnos a nosotros mismos.

Sobre el relativismo cultural, Tubau asegura que es un movimiento todavía muy potente según el cual cada cultura tiene su propio paradigma. No podemos juzgar las otras culturas y por lo tanto debemos respetarlas, mantenernos al margen y no interferir, como decía el padre de Superman.

El otro platillo de la balanza es el de quienes piensan que hay valores universales, que ciertos asuntos están por encima de los valores. Hay que pensar que en los años veinte o treinta del siglo XX ese "American Way of Life" se identificaba con el New Deal del presidente Roosevelt, que es la etapa de Estados Unidos que más cerca ha estado de poder llamarse socialismo o socialdemocracia, según apunta Tubau. A favor de esa intervención estaría pensar que existen valores que están por encima de cualquier cultura, como los derechos del ser humano, los derechos de las mujeres, los homosexuales, cualquier minoría explotada. En definitiva, cualquier persona que sufra injusticia. Aunque la intervención también puede ser abusiva. ¿En qué lado de la balanza te posicionas tú?

Cuando nos sentamos frente a una pantalla, sabemos que lo que vemos es ficción. El cine nos entretiene, cuenta María Gómez en "Diálogos internos", pero también cada historia funciona como un espejo. Porque una historia de ficción abre conversaciones que difícilmente se generan de otra manera. "De repente, sin proponértelo, estás reflexionando sobre la vida, sobre la moral, sobre la sociedad… temas que quizá nunca saldrían en una cena normal o en una charla cotidiana", detalla nuestra colaboradora.

La ficción tiene ese poder: te lleva a lugares de tu mente a los que, por ti mismo, tal vez no llegarías. Por tanto, es una herramienta para buscar sentido a cosas que pasan en la realidad. "Lo primero que se me viene a la mente -cuenta María- es Platón y el "Mito de la Caverna", un espacio para cuestionar la realidad: un escenario ficticio que funciona como metáfora.

Las películas infantiles funcionan como una especie de guía de valores que nos moldea. Los clásicos de Disney son un ejemplo. Las pelis para adolescentes, otro. Con María nos preguntamos si el cine es un reflejo de la realidad o si crea la realidad. Concluimos que la ficción es espejo pero al mismo tiempo es motor: nos refleja y nos va educando. "Una buena película no te dice de forma directa lo que tienes que pensar, no es un sermón", asevera Gómez. "Lo interesante es cuando la historia está abierta". Esto lo podemos relacionar con el diálogo de Sócrates: en lugar de dar respuestas directas, te lanza preguntas.

Recurrir a la ficción puede ser una forma de buscar seguridad, de sentir que hay algo que puedes controlar. Por eso, la ficción no solo entretiene: funciona como una herramienta de autorregulación emocional. El cine no es solo entretenimiento, y a veces no te da todo mascado, te obliga a pensar. Esa es la verdadera magia de la ficción: mostrarnos la realidad de manera que podamos comprendernos mejor a nosotros mismos.

Si te gusta el cine, escucha el pódcast completo porque María nos ofrece propuestas de pelis que te harán pensar.

Máriam Martínez-Bascuñán es profesora de Ciencia Política de la UAM y autora del libro 'El fin del mundo común', donde tal y como hizo Hannah Arendt, una mujer que gastó gran parte de su vida explicando el auge de los totalitarismos a partir de la propaganda de masas, Bascuñán cuestiona la definición de 'posverdad' y el papel de nuestra opinión en democracia. "Una mentira puede crear una grieta en el tejido de lo fáctico, pero lo que estamos presenciando en la actualidad es la creación de realidades alternativas y en esa creación encajan perfectamente las mentiras con la realidad", afirma la autora.

"Es necesario que al final los hechos no se sostengan con un mero fact-checking, sino que seamos los propios ciudadanos los que sostengamos los hechos a partir de las opiniones que emitimos y eso es una forma de cuidado del mundo", añade la profesora sobre la cuestión de la realidad que construimos en base a nuestras opiniones. "A partir de la pandemia hay una crisis de esa autoridad científica, ya no basta con decir que lo dice la ciencia y ya no se puede convencer a la gente de que, como lo dice un científico, es lo que hay que hacer. Y yo tengo la sensación de que a veces los políticos han utilizado este argumento cómodo para evitar que haya un debate [...] La democracia es el régimen de la opinión y una verdad oficial destruye esa pluralidad de las opiniones", concluye Bascuñán.

En las voces de las místicas -en ocasiones quebradas, pero siempre desbordantes- resuena una profunda comprensión de lo humano, porque señalan una extraña certeza de que el sentido no se conquista por comercio o acumulación, sino por entera atención, entrega y apertura. Carlos Javier González Serrano conversa con Begoña Méndez, filóloga y lingüista, profesora de instituto y autora del libro "Místicas", sobre esa evocadora disposición. ¿Cómo la mística trasciende los límites habituales de nuestra sensibilidad y abre hueco a inéditas posibilidades?

Somos animales sociales a pesar de aislarnos cada vez más en las redes sociales. Vico llega en plan Conan dando hachazos filosóficos tan de calado como siempre. Esta vez nos da la primera en la frente. En su "Ágora 3.0", el filósofo sevillano más metalero del multiverso explica cómo nos pasamos la vida buscando la aceptación del grupo y el sentido de pertenencia. Habla de validación social en un mundo hiperconectado y lo difícil, por no decir imposible, que es mantenerse al margen hoy día de todo lo digital.

Tanto la presión social como la imitación llevan a los más jóvenes a copiar e imitar retos absurdos que les ponen en riesgo. No olvidemos que su cerebro está en construcción. Y hasta los veinticinco años se pueden subestimar los riesgos. Especialmente, si has jugado poco, si nos has experimentado tus propios límites.

Hecho el dibujo de la situación, Vico propone opciones que podríamos resumir así: más amigos, más calle, más pensamiento crítico y mucho menos TikTok. No hay más. Ese enganche a la adrenalina también lo ha señalado un filósofo muy escuchado hoy día, el coreano Byung-Chul Han.

De temperamento irritable, melancólico y antisocial ya desde niño, enemigo acérrimo de Hegel, el filósofo más popular de la época, Arthur Shopenhauer perderá muy pronto toda fe en Dios ante lo que consideraba como un horrible espectáculo de miseria y males del mundo. Enric F. Gel, en "Pensemos fuerte", consigue dibujarnos en apenas unos minutos el perfil biográfico de este gran representante del pesimismo existencial que iba para médico y comerciante. Su pensamiento tiene claras influencias del hinduismo y el budismo, entendiendo que toda causa del dolor es el deseo.

Aseguraba Shopenhauer, cuya obra entera -presume Gel- tal vez sólo haya leído Nietzsche por su extrema dificultad, que el mundo exterior no es más que una mera ilusión o representación. En su pensamiento, la vida, en su esencia íntima, es dolor. Y la raíz de todo el mal es, precisamente, la voluntad. No te preocupes si no lo pillas del todo, que Enric nos lo aclara perfectamente para que podamos adentrarnos en las tribulaciones de un hombre que creía que vivíamos en el peor de los mundos posibles. Si eres pesimista, no te enamores tan pronto de tío Arthur. Porque al final va a resultar que él precisamente no controló sus deseos tal y como nos aconsejaba al resto.

Si hablamos de hedonismo hoy día inmediatamente pensamos en esa persona superficial sin escrúpulos que se da al vino y a los placeres de la carne. Es la mala fama que ha acompañado a los seguidores de Epicuro de Samos a lo largo de la historia. Y nada de eso. David Hernández de la Fuente nos lleva en su "Retorno a Mileto" hasta el jardín de este clásico apasionante para hacerle justicia, tal y como, pensamos, merece. Epicuro, en su carta a Meneceo, magníficamente traducida por Jorge Cano -cuenta De la Fuente- habla sobre la felicidad a nuestro alcance y la necesidad de entender lo absurdo de nuestros miedos.

Fascinado por Demócrito, Epicuro deja la literatura para comprarse una hermosa casa con un jardín, desde donde comienza a sentar las bases de su círculo filosófico, profundamente basado en la idea de amistad y libertad. Adelantado a su tiempo, feminista, espiritual, apuesta por una vida sencilla y retirada lejos de la política en la que están inmersos los estoicos.

Admitámoslo: es el perdedor de la historia. Un perfil que vale la pena descubrir. Un hombre que quiso liberarnos de nuestros miedos. Por eso propuso su antídoto contra ellos: el "tetrafármaco". Humano y filantrópico, habitando una sabia compensación entre los placeres y los dolores, Epicuro de Samos no puede caernos mejor. Descúbrelo escuchando el pódcast completo.

La vida de Edith Stein, filósofa y santa carmelita, discípula de Husserl en sus años de estudio, se vio truncada por la violencia y la barbarie de los nazis. Carlos Javier González Serrano dialoga con Irene Chikiar Bauer, escritora y biógrafa de Edith Stein, sobre la potencia filosófica y espiritual de esta pensadora central del siglo XX que llegó a ser santa. Una existencia luminosa y a la vez desgarrada, tejida entre razón y fe, entre la filosofía y una honda experiencia de lo místico, atravesada por su interés en la empatía.

En este programa nos encanta filosofar, con los ojos bien abiertos, tratando de aprender herramientas que nos ayuden a educar para la paz, a conocernos mejor, a observar nuestro entorno y a nosotros mismos con una mirada autónoma y reflexiva y por eso, nos gusta tanto invitar a filósofos como Javier Gomá para tratar de explicar cómo la filosofía interpreta el mundo, nuestra existencia, para hablar de temas como la felicidad, la ejemplaridad, la dignidad o la vida, en definitiva. Charlamos con él de todo esto y de otras muchas degustaciones que podemos leer en su nuevo libro 'Fuera de carta' editado por Galaxia Gutenberg.

¿Para qué sirve leer?¿Te hace mejor persona leer más? María Gómez comienza su sección "Diálogos internos" partiendo de la polémica generada por una conocida creadora de contenido sobre la lectura. Aunque la psicóloga social reconoce que, efectivamente, leer no te hace mejor persona, sí cuenta cómo se ha demostrado que la lectura tiene muchísimos beneficios más que demostrados; no es vano se la considera el deporte de la mente. Gómez recuerda cómo la cultura y el arte siempre han estado relacionados con la reivindicación y cómo la cultura moldea nuestra mente.

No es un hábito cualquiera, señala, y no somos los humanos los únicos que hacemos arte. Sin embargo, sí somos los humanos los únicos que vamos más lejos que los animales y no elevamos el arte a su función práctica. Y, aunque sostiene nuestra colaboradora, la sociedad nos dice desde pequeños que el arte es inútil, que no es productivo, María lo equipara con la filosofía y concluye que lo que parece inútil es precisamente lo que más nos sirve.

Con Rosalía, todo se hace viral. Y eso, a veces es bien. Es lo que ha ocurrido con la filósofa francesa Simone Weil, de la que vuelve a hablarse porque la artista española, antes de publicar su último disco, "Lux", subió a su Instagram una fotografía de la portada del libro de Weil ‘La gravedad y la gracia’ y porque incluyó en ese disco, Lux, esta cita de la filósofa: "El amor no es consuelo, es luz". Precisamente esta reflexión condensa toda la teoría filosófica de esta pensadora francesa del siglo XX adelantada a su tiempo, comprometida y con una biografía alucinante. Una mujer muy mística y espiritual, algunos la han llamado "santa laica", y -al mismo tiempo, una filósofa muy implicada en su realidad. Consciente de su tiempo histórico fue crítica con los totalitarismos, obrera, anarquista, se implicó en la lucha sindical, combatió en la guerra civil española y a la que su preocupación por el sufrimiento humano y las injusticias la llevó a la muerte.

No publicó obra en vida. Conocemos su pensamiento por la recopilación póstuma de algunas de las reflexiones que anotó en sus cuadernos y que se publicaron en el citado libro "La gravedad y la gracia". Para Weil, existen dos fuerzas que reinan en el universo: la luz y la gravedad. Nos cuenta Enric F. Gel en "Pensemos fuerte" que, según el pensamiento de Weil, no es posible forzar la aparición de la luz, pero sí predisponerse a ella por medio de aceptar el vacío, y que el que busca llenarse de la luz, ha de “vaciarse del mundo" logrando el desapego total.

Otro personaje público que ha hecho visible a Simone Weil es el filósofo bestseller del momento, Byung Chul Han, premio Princesa de Asturias, que ha publicado ‘Sobre Dios. Pensar con Simone Weil’.

Uno puede ser perdonado, perdonarse a uno mismo o ambas cosas. Pero no hay segunda oportunidad sin un aprendizaje, de lo contrario muy posiblemente volveríamos a errar. Así comienza esta semana su sección "Ágora 3.0" David Pastor Vico. Comienza aludiendo a la filosofía de Hannah Arendt en su obra "La condición humana", donde explora el perdón como un acto fundamental para la vida en comunidad, una acción que libera tanto al ofensor como al ofendido de las consecuencias irreversibles de un acto pasado, permitiendo nuevas posibilidades de relación. Para Arent, el perdón es esencial para la acción humana, ya que los errores son inevitables y el perdón ofrece una forma de renovación.

El filósofo y antropólogo francés Paul Ricoeur, en "La memoria, la historia, el olvido" reflexiona sobre el perdón como un proceso que media entre la memoria y el olvido. Ricoeur contempla el perdón como un acto de reconciliación que no borra el pasado, sino que permite a las personas avanzar, otorgando segundas oportunidades al transformar la relación con la falta cometida.

En la vida en comunidad, concluye Vico, el perdón es un mecanismo para evitar que los conflictos destruyan la cohesión social.

Lecturas recomendadas:

"La memoria, la historia, el olvido". Paul Ricoeur

"La condición humana". Hannah Arendt

Carlos Javier González Serrano conversa con Oriol Alonso Cano, profesor en la UOC y escritor, sobre la potencia filosófica, antropológica y psicológica del cine de David Cronenberg, polifacético e inquietante creador: sobre la infección como metáfora de lo real, sobre la mutación como forma narrativa existencial y sobre la posibilidad de pensar qué significa hoy tener cuerpo y narrar y existir desde él. Cronenberg ha tenido el atrevimiento de filmar el mayor miedo contemporáneo: dejar de ser uno mismo.

Cuando te lías mucho en un guion y no sabes cómo resolverlo, siempre puedes acudir a un dios sobrenatural final que te lo resuelva todo. Es el recurso conocido como deus ex machina, un truco final tan facilón como cuestionado. De esto han hablado los filósofos. Y aquí coinciden los grandes de la "banda los tres". Sócrates, Platón y Aristóteles se pronunciaron claramente al respecto: no estaban de acuerdo en usarlo en sus obras. Y aquí viene la gran pillada a Platón, cuyo legado a influencia en sus coetáneos y contemporáneos está fuera de toda duda. Sin embargo, aquí se columpió un pelín y le hemos pillado hasta cinco deus ex machina en su obra. Lo cuenta Daniel Tubau en su sección "Sképsis, atrévete a dudar".

Platón no ha sido el único filósofo un tanto tramposillo y evasivo. Descartes o Heidegger también recurrieron a este polémico giro final de los acontecimientos. Nietzsche, que no pasaba una, también pilló a Platón. Por eso dedicó un capítulo en "El crepúsculo de los ídolos" a este asunto. Lo llamó "Cómo el mundo verdadero acabó convirtiéndose en una fábula", y en él acusa a Platón de disolver el mundo real para crear uno imaginario.

Es la premisa que trae Tubau hoy: "Voy a defender una idea un poco provocadora, que consiste en decir que Charlie Kaufman (el premiado guionista) es el Platón del cine, o mejor dicho, que Platón es el Charlie Kaufman de la filosofía" ¿Conseguirá demostrarla?

Vamos con una idea muy loca que nos encanta. Un dilema moral en el que vamos a implicar a tres personajes públicos de Estados Unidos: Trump, Musk y Zuckerberg. Supongamos que Donald Trump quiere que Mark Zuckerberg le vote en unas supuestas nuevas elecciones, y entonces le pide a Elon Musk que le implante un microchip de Neuralink a Mark con el fin de que, si no termina de decidirse, el chip le obligue a hacerlo. Ese chip ha monitoreado todo el tiempo su decisión política. Así nos explica Enric F. Gel en su sección "Pensemos fuerte" la corriente filosófica denominada compatibilismo. Pero, ¿qué es esto?

Unos filósofos creen en el libre albredío más absoluto. Otros, los deterministas, creen que sólo hay un futuro posible, que nuestro destino está escrito en las estrellas. Y luego están unos terceros que se situarían en una posición mixta, los que hacen compatibles ambas opciones. Exacto, los compatibilistas. Es el caso de Harry Frankfurt, quien ya en 1969 aseguró que, para ser moralmente responsable de algo que hago, yo tendría que haber podido actuar diferente. Hoy analizamos qué ocurre en el caso de una persona que no tiene alternativas abiertas para decidir. Te volará la cabeza.

En "Un cuarto propio" Paz Pérez Encinas nos sitúa en el siglo XIX para hablar de Harriet Taylor y Stuart Mill, dos filósofos que lucharon juntos por el derecho a la educación de la mujer y la igualdad jurídica. Taylor, una intelectual feminista y socialista en plena época victoriana, y Mill, más conocido por su vertiente política, abordan en su obra conjunta "El sometimiento de la mujer" lo que denominan la servidumbre legal de las mujeres. Casarse, sostienen, es entregarse a un amo, que también va a ser amo de sus posesiones. El problema, aseguran, es que a a la mujer se le ha dado una educación deficiente.

Ambos recogerán en Inglaterra la esencia de los movimientos sufragistas de Estados Unidos iniciando así la segunda ola de feminismo que queda concretada en "La Declaración Seneca Falls" de 1848. Harriet Taylor criticará claramente que el sufragio universal se llame así, cuando la mitad de la especie humana -argumenta la pensadora- permanece excluida.

Se nos habla desde todas partes de cuidados sin saber muy bien a qué nos referimos cuando hablamos de ellos. Por eso, debemos indagar cuándo y cómo el cuidado dejó de ser promesa común y desde lo común para transformarse en mero protocolo. Carlos Javier González Serrano charla con Mercedes López Mateo investigadora en la Universidad Autónoma de Madrid y autora de un volumen que lleva por título Arqueología de los cuidados, obre esa necesaria genealogía del cuidado; de cómo la historia, la política y los políticos han modelado nuestras formas de atender y ser atendidos, y cómo, en ocasiones, han sido transformados en mercancía ideológica.