El gobierno vasco ha empezado a entregar a familiares de víctimas de atentados de ETA no resueltos los llamados "cuadernos de la memoria". Son dosieres personalizados en los que se recopila toda la información policial y judicial que se ha encontrado de cada uno de ellos. Informe Semanal ha hablado con tres familiares de víctimas para las que aún no ha llegado la justicia y que reclaman su derecho a conocer la verdad. Una de ellas es Marimar Negro. ETA asesinó a su padre, Alberto, en 1978 con la explosión de una bomba colocada en un reactor de la central nuclear de Lemóniz. "Ha sido la primera vez que el Gobierno vasco se ha dirigido a mi padre y a todas las víctimas que estábamos allí como personas asesinadas por una banda terrorista y que su lenguaje no ha tenido ningún tipo de ambigüedad", nos cuenta e insiste en que quiere saber quién fue el asesino.
El número de atentados de ETA no esclarecidos era en 2011 de 324. De ellos se han reabierto 150, según estimaciones de la abogada de la Asociación de Víctimas del Terrorismo Carmen Ladrón de Guevara, que lleva 16 años revisando sumarios. Asegura que "muchas veces se identifica reabrir un caso con resolverlo" y que no es necesariamente así, pero que lo que se consigue es ganar tiempo para intentar hacer justicia. "En algunos casos la importancia de esa reapertura está en que la actuación procesal puede interrumpir la prescripción y que nos hace ganar un margen amplio", afirma.
Florencio Domínguez, director del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, menciona entre las causas que dificultaron las investigaciones la falta de colaboración de algunos países y también el miedo de los testigos que presenciaron algunos de esos crímenes. Se añade además la carencia de medios de investigación no disponibles hasta épocas muy recientes. "Había pruebas periciales no desarrolladas como el ADN y había mucho material que no se recogía porque no se sabía que había que recoger o que directamente se perdió", afirma el fiscal Marcelo Azcárraga, que coordina la unidad de delitos no resueltos de terrorismo, creada en 2018 en la Audiencia Nacional.
El gobierno vasco ha empezado a entregar a familiares de víctimas de atentados de ETA no resueltos los llamados cuadernos de la memoria. Son dosieres personalizados en los que se recopila toda la información policial y judicial que se ha encontrado de cada uno de ellos. El setenta por ciento de los más de trescientos asesinatos sin autor material conocido se concentra entre 1978 y 1987. Las Fuerzas de seguridad fueron el principal objetivo.
ETA asesinó a más de 350 agentes de la Guardia Civil y Policía Nacional en unos atentados que además dejaron otras 700 personas heridas. El Gobierno vasco reconoce ahora en un informe que su sufrimiento fue injusto e ignorado por gran parte de la sociedad.
"No pretendemos un reconocimiento especial, simplemente pedimos que nos reconozcan igual que a los demás", dice el presidente de la Asociación Fuerzas seguridad del Estado Víctimas del Terrorismo, Paco Zaragoza.
Ahora el Gobierno vasco prepara un nuevo estudio sobre el sufrimiento causado por ETA a los funcionarios de prisiones.
Manifestaciones hoy en casi 200 localidades del País Vasco y Navarra de la plataforma ciudadana Sare que apoya a los presos de ETA. Piden un cambio en la política pentienciaria.
FOTO: Participantes en la marcha convocada en Bilbao por la plataforma Sare en apoyo a los presos de ETA. EFE/Miguel Toña.
Manifestaciones esta tarde en las tres capitales vascas, en Pamplona, Bayona y unos 200 municipios vascos a favor de los presos de ETA. Las ha convocado Sare, la red de apoyo a los presos de la banda terrorista. Esta es una de ellas, la de Bilbao. Entre las principales reivindicaciones: el acercamiento de todos los presos de ETA, la concesión de permisos penitenciarios y la libertad condicional.
FOTO: Un momento de la manifestación convocada en Bilbao por la red ciudadana de apoyo a los presos de ETA, Sare. EFE/Miguel Toña
Andoni Ortuzar, presidente del PNV, ha afirmado que el fin de los ogni etorri o bienvenidas de los presos de ETA era “pura necesidad”. Para él, ha sido un paso que la izquierda abertzale tenía que dar acorde al cambio “de agujas políticas” que está sufriendo: “Le chirriaba la credibilidad”. Además, ha celebrado que las víctimas son tengan que sufrir “lo que sufrían hasta ahora cada vez que había una bienvenida”.
El líder vasco ha defendido que hay que esforzarse para “la convivencia”. Uno de los pasos sería el acercamiento de los presos. Según Ortuzar, el alejamiento de los reclusos es "lo atípico" en un sistema que ve cómo de cara a la reinserción "es relevante" el factor de la cercanía “al entorno natural”. Aunque entiende que en el pasado se dispersara a los presos para evitar que hablaran entre ellos o que más gente entrara en ese “foco social”, la “excepcionalidad" de ETA ya no existe desde hace 10 años.
Por otro lado, ha hablado de su relación con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Ha reclamado más margen de negociación del Gobierno -del que ha dicho que está “ensimismado”- con sus socios. "La sensación que podemos tener en los partidos que apoyamos al Gobierno (...) es que se nos pide a nosotros más responsabilidad y orden del que vemos que tienen ellos entre sí".
También ha señalado que en los Presupuestos autonómicos que aprobaron este miércoles –con el apoyo del PSOE y de Eh Bildu- se han sacado medidas que ya estaban previstas en sus negociaciones para la investidura de Sánchez en 2019. “Nosotros ya pusimos entonces lo que teníamos que hacer, lo que pasa que el Gobierno es un poco lento de cumplimiento en sus acuerdos”, ha añadido.