Agoncillo, en La Rioja, cuenta con una de las bases aéreas más destacadas de España y Europa. Dos potentes simuladores han permitido, en los últimos años, formar a medio centenar de pilotos para completar su especialización.
En Estados Unidos preocupa el impacto que podría tener la implantación de la red móvil 5G en la seguridad aérea, cuando se despliega cerca de un aeropuerto. Varias aerolíneas han alertado de peligrosas interferencias y han optado por cancelar y reprogramar operaciones. Las autoridades aeronáuticas y las compañías de telecomunicaciones buscan una solución, para garantizar que no se generen riesgos a la seguridad aérea. Han pedido que se establezca un radio de seguridad de dos millas entorno a los aeropuertos donde se suprima la señal del 5G, aunque las compañías de telefonía aseguran que esas interferencias no se dan.
En el caso de España, de momento, no existe ese problema. Según la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, en nuestro país el 5G utiliza las bandas de 3,4 a 3,8 gigaherzios, por lo que hay una distancia de 400 megaherzios, mientras que en Estados Unidos esa diferencia es menor, de 200 megaherzios.
La pandemia tiene efectos también en el espacio aéreo. La demanda de vuelos ha caído drásticamente desde la irrupción de la variante ómicron, por lo que algunas compañías europeas han decidido operar vuelos con aviones vacíos para no perder los llamados slots, es decir, los derechos que permiten despegar y aterrizar aviones en los aeropuertos.
Esta decisión ha sido tomada por el grupo alemán Lufthansa, que basándose en los más de 30.000 vuelos cancelados recientemente busca mantener sus rutas aéreas. Así, realizará miles de vuelos que califican como innecesarios a lo largo del próximo trimestre, cumpliendo así con el mínimo del 50% de operaciones que la normativa europea exige llevar a cabo para poder mantener las rutas aéreas programadas.
Por otro lado, en España, Iberia asegura que no ha tenido que recurrir a esta práctica, aunque continúa haciendo un seguimiento a la evolución de la pandemia.
El Gobierno español planteó hace meses seguir los pasos de Francia y prohibir las rutas en avión que tengan una alternativa en tren de menos de dos horas y media, para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Esto afectaría a las conexiones de Madrid con Valencia, Alicante y Sevilla. Una medida que de momento está congelada y que según cálculos de las aerolíneas apenas reduciría su huella de carbono un 0,9%.
El transporte genera el 27 % de gases de efecto invernadero, pero la cuota del tren es apenas de 5 décimas. Por eso el ferrocarril se sitúa en el centro de la estrategia de la movilidad sostenible. Bruselas quiere multiplicar por dos el volumen de pasajeros de tren en 2030 y el de mercancías para 2050. La aviación es responsable del 3 % de emisiones de CO2. La descarbonización del sector está en marcha, pero es compleja. Ahora se trabaja en combustibles ecológicos fabricados con residuos de plásticos, aceites usados, podas agrícolas. La tecnología está, pero el precio no acompaña. El transporte público ha sufrido un gran retroceso en 2020. Antes de la pandemia, un 54 % de ciudadanos usaba el transporte público para desplazarse. Ese porcentaje ahora ha disminuido 7 puntos. Respecto a la utilización de coches, una encuesta realizada por la consultora Accenture destaca que el 64 % de los conductores estarían dispuestos a pagar más por un coche sostenible.
El portavoz del Colegio Oficial de Pilotos, Carlos García Royo, explica el peligro que supone la entrada de ceniza volcánica en los motores de un avión y los planificación diaria que llevan a cabo los pilotos antes de sobrevolar el espacio aéreo afectado por el volcán de Cumbre Vieja.
La aviación ha sido uno de los sectores más afectados por la pandemia en términos económicos. Ahora se enfrenta a una lenta recuperación con el reto de la sostenibilidad por delante. El objetivo es llegar a emisiones neutras de carbono en 2050. La innovación y la colaboración de agentes privados y públicos será clave para que en el plazo de 20 o 30 años, contemos con una aviación civil en sintonía con el medio ambiente. Un reportaje de Blanca Pascual
Desde 2001 viajar en avión era algo habitual para muchos ciudadanos del mundo. Los precios habían bajado a la mitad y los vuelos se habían duplicado. En 2019 la industia aérea aportaba el 4% del PIB mundial y generaba casi 90 millones de empleos. Con la llegada del coronavirus, todo cambió. Un reportaje de Yolanda Rodríguez.