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Desde Dos Hermanas, llegan dos hermanas: Elena y Victoria, que aterrizan en Dog House acompañadas de su madre, María. “Mis hijas son lo más importante de mi vida. Nacieron con ciertas dificultades”, explica.

Elena siempre ha tenido tendencia a la depresión ya que de pequeña sufrió bullying. “Ella es muy fuerte desde que nació. Va a llegar a donde quiera. La podrán hundir muchas veces, pero resurgirá con más fuerza”, cuenta María de su hija.

La familia adoptó una teckel que se llama Aria hace tiempo. La perrita tiene miedo a los machos y a los perros grandes. Por ello, el equipo del albergue tendrá que encontrar un perrete que encaje con las necesidades de Aria. ¿Lo conseguirán?

Sergio y Thais llegan a Dog House después de haber tenido una importante reunión con sus gatos. Ella es muy de campo y él es de ciudad. Ella es vegetariana y él no. Ella trabaja en un restaurante de comida saludable y él, de comida rápida.

Las diferencias entre ellos no son un problema, pero confían en que el nuevo perrito no tenga diferencias con sus gatos. ¿Encontrará el equipo de Dog House un perrito para esta familia?

Saúl y Fran aterrizan en Dog House para adoptar un perrito. Y son muy fans de Chenoa, que les espera a las puertas del albergue. “Ella siempre nos pareció una mujer avanzada a su época”, explican. Y continúan: “Somos chenoistas desde siempre”. Así que han venido al lugar adecuado. 

Vienen acompañados de Milo, un perrito que acogieron y al que les gustaría darle un hermanito perruno. “Necesitamos un perro que le de vida a Milo”, se lamentan. Es un perro demasiado tranquilo y echan en falta que juegue o se divierta con otros perros. ¿El objetivo? Encontrar un perrete que saque el lado más divertido de Milo.

Laura y Sandra son madre e hija y vienen de Ponferrada, aunque nacieron en Colombia. Ambas se dedican al cuidado de personas mayores. “Las personas de mi edad en Colombia ya no trabajan porque a partir de cierta edad ya no hay trabajo”, explica Sandra. 

Laura hace años tenía mucho miedo a los perros. Sin embargo, gracias al perrito de su ex pareja, empezó a sentir el flechazo con los peludos y a perder ese temor. “Hace años me daban pánico los perros, después de convivir con la perrita de mi ex pareja les perdí el miedo. Y ahora voy a echar de menos a su perrita para toda la vida”, narra.

Laura y Sandra están muy unidas. “Es la mejor mamá del mundo”, dice la joven de su madre. Y juntas, se enfrentan a un nuevo reto: conocer a un perrito al que dar un hogar. ¿Encajarán con el perrito que llegue al jardín?

Mari es una mujer risueña que se siente un poco sola. “Tengo tantas ganas de adoptar que creo que lo voy a hacer bien”, confiesa. Después de separarse de su ex pareja, Mari busca volver a encontrar el amor. Esta vez, en un perrito. “La soledad es uno de los grandes males de nuestro tiempo, y los perritos nos ayudan con sus efectos, como el aislamiento social y la depresión”, dice Chenoa. 

Mari desea que el perrito sea compatible con su gato y que no sea demasiado joven. Por su parte, el staff del albergue se ha puesto manos a la obra para encontrar un perro compatible con esta dulce mujer.

“Soy Julieta, tengo ocho años y me gustan los perros y los dragones”, explica la pequeña de esta familia formada por tres mujeres. Rosa María, Rosa y Julieta llegan a Dog House con el deseo de adoptar un perrito. “Julieta está muy ilusionada. Mi madre ya ha superado su duelo y está preparada para adoptar”, comenta Rosa.

Rosa cuida de su madre desde que hace años tuvo un derrame cerebral que le inmovilizó el lado izquierdo del cuerpo. Ahora, la mujer tiene una nueva ilusión: adoptar a un perrete. “Le voy a dar al perrito el mismo amor que le doy a mi nieta”, comenta con emoción la abuela de Julieta. ¿Encontrará el staff un perrito para esta familia?

Cristina es policía y ha decidido adoptar porque se encuentra en un buen momento vital y con ganas de compartir todo su amor. 

Sin embargo, y a pesar de su ternura al hablar de los peludos, dice no tener miedo a nada. “He visto cadáveres y no me generan ninguna sorpresa”, explica. Desde que era pequeña era fan de Agatha Christie y su sueño es terminar trabajando en la policía científica. ¿Encontrarán un perrito que enamore a la valenciana?

Lena y Fran son madre e hijo, y se quieren por encima de todo. Fran es entrenador personal y Lena disfruta mucho cocinando, de hecho ha preparado unas chuches naturales para perros. 

“Tuvimos que sacrificar a nuestra perrita y lo pasamos muy mal”, explica Lena. Por ello, ahora se embarcan en la aventura de adoptar un nuevo perrito. ”Siempre he pensado que los perritos de adopción son muy agradecidos”, termina. ¿Conseguirá Lena gustar al perrito, a pesar de sus nervios?

¿Quién es toda esta gente que ha llegado al albergue? La familia Arrabal aterriza en Dog House con el deseo de encontrar un perrito al que “dar mucho cariño y hacer feliz”, dice Carmen, la pequeña de la familia.

Vienen cantando ‘La chica Ye-ye’ con su abuela, que es una de las personas más divertidas y cariñosas que han pasado por el albergue. Además, es una abuela de lo más moderna: “Yo no me he querido tatuar en la vida, pero fijate si son mis nietos importantes para mí que he querido tatuármelos”, explica. ¿Encontrarán el perro que desean?

Judith aterriza en Dog House junto a su hermana Tania y su madre Loli. “Mi hermana tiene una discapacidad psíquica”, explica Judith. Y continúa: “Le cuesta más relacionarse con personas, que con los animales”, cuenta. “Es muy tímida y para ella los animales son terapéuticos”, concluye.

Además, hace algo más de un mes falleció su perrita Nuca. Por ello, desean encontrar un perrito compatible con perros y gatos, y que sea joven, ya que Judith no se encuentra preparada para sufrir otra pérdida a corto plazo. ¿Encontrarán un perrito que encaje con Judith? ¿Le gustará a Tania?

Soraya y Pablo llegan con ganas de crear un nuevo proyecto de vida. “Estamos en una nueva etapa de nuestras vidas. Nos acabamos de independizar y hemos dicho ¿por qué no?”, le cuentan a Chenoa.

Y, por si esto fuese poco, muestran el Power Point que le han hecho a sus familias para darles la sorpresa de que viene un tercer miembro de la familia en camino: un perrete. “A nosotros nos encanta hacer Power Points”, concluyen. 

Sin embargo, esta pareja tan amorosa tiene miedo de una cosa, y es que Pablo es alérgico a los gatos y, en ocasiones, a algunos perros. “Prefiero morirme por el amor de un perrete o un gato que de cualquier otra cosa”, decía el joven con ironía. ¿Encontrará el staff un perrito tan cariñoso como esta familia y cuyo pelo no dé alergia a Pablo?

Mar y Cruz llegan al albergue de Dog House. Y Chenoa, desde lejos, saluda a la pareja y les da la bienvenida. Lo que les trae por el albergue es que siempre han tenido clara una cosa: “La mejor manera de tener una mascota es adoptar”, comentan. 

Fueron amigas durante diez años, y en el año 2007, Mar le robó un beso a Cruz. Desde entonces, no solo son amigas, sino también pareja. Ahora, desean sumar un miembro a la familia. “Buscamos un perrito pequeño porque ya nos estamos haciendo mayores”, explican. “Queremos volver a jugar, volver a ser niñas”, concluyen. ¿Encontrarán un perrito que encaje con sus vidas?