Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

Esta familia llega a Dog House con muchas ganas y alguna que otra duda. El pequeño Jesús lleva años deseando tener un perrito que le acompañe en sus aventuras. “Él no entendía que no era el momento correcto. Ahora sí”, dice su padre. Y continúa: “Quiero ver que se comprometen”. ¿Surgirá el match entre la familia y un perrito del albergue?

El staff del albergue ha apostado por presentar a Llavín a esta familia. El perrito es un podenco con mucha alegría en el cuerpo que necesita una familia con niños que jueguen con él. “Lo abandonaron porque no sabía cazar”, explica Carolyna.

Y, aunque parecía que el amor había surgido entre la familia y el pequeño Llavín, han terminado tomando una decisión: “Después de todas estas semanas, desgraciadamente, hemos tenido que dejar a Llavín”.

Tras la pérdida de su madre y su padre, Karen llega a Dog House en busca de un poquito de felicidad. Es Inglesa y actualmente vive en Marbella junto a otro perrito y pasa sus tardes bailando sevillanas al lado de sus amigas. “¿Quién nos iba a decir que una inglesa nos iba a enseñar a nosotras, que somos andaluzas, a bailar Sevillanas?”, dice Toñi, amiga de Karen. Entre baile y baile, Karen siente también pasión por los animales, ¿encontrará un perro al que dar amor y compañía?

El staff ha decidido que Xander puede ser un buen compañero para Karen. El animal fue el perro de asistencia de un deportista paralímpico. Sin embargo, los viajes y la inestabilidad de su vida, hicieron que el deportista tuviera que darlo en adopción. “Busca estabilidad y responsabilidad”, dice Chenoa. Y lo cierto es que, aunque al principio no haya habido un flechazo, el roce hace el cariño, y parece que Karen y Xander se han convertido en buenos amigos.

Esta familia llega de Zaragoza en busca de un compañero de vida para los dos pequeños de la casa. Y Alba, la más joven de los cuatro tiene un par de sorpresas para su querida Chenoa. Le ha hecho un dibujo y le ha cantado una conocidísima canción: “Cuando tú vas”. ¿Le sonará de algo esta canción a Chenoa?

Aitor es más introvertido que su hermana, pero es un gran hermano mayor. Mientras que Alba disfruta cantando y bailando su canción favorita, “Diva” de Melody, el hobbie de Aitor es pasar tiempo con su abuelo en el campo. Aunque con pasatiempos y personalidades totalmente distintas, tienen un deseo común: adoptar un perrito.

Lo que parecía que iba a ser un encuentro tranquilo entre la familia y un pequeño peludo, terminó con la huída de la pequeña Bella. La perrita se escapó del jardín y el equipo del albergue tuvo que salir en su búsqueda. “La puerta estaba abierta, parece que estaba fastidiada”, dice Alba.

Por suerte, una vez que la perrita fue capturada y volvió al jardín, la familia y Bella hicieron buenas migas. Ahora, viven en Zaragoza y salen a pasear cada día, de forma que los dos pequeños de la casa invierten la mayoría de su tiempo en la perrita, en vez de estar pegados a las pantallas.

  • Día clave para luchar contra el incendio que se encuentra activo y que afecta a la zona norte de la provincia de Toledo
  • El humo empeora la calidad del aire y hay lugares en los que se invita a extremar las precauciones. Todo en un día en el que empiezan a subir las temperaturas

Eso que suena ¿qué es? ¿Música brasileña? Las dos personas más alegres que vais a ver nunca, llegan al albergue. Sus nombres son Grace Kelly y Eliana, y vienen de Brasil. 

Pletóricas y felices, madre e hija nos cuentan su historia y qué las ha traído hasta Dog House. “Me gustaría encontrar un perrito que pase tiempo conmigo”, explica la pequeña de la familia. Y su madre, continúa: “Sería una compañía para ella porque yo paso mucho tiempo fuera de casa trabajando y ella se queda sola”. ¿Encontrará el staff un perrito que quiera convertirse en el mejor amigo de Grace Kelly?

Como se suele decir, a veces, menos es más. Y en el jardín, la sobredosis de amor de Grace Kelly y Eliana terminaron por agobiar al pequeño Platón. Hugo, miembro del staff, tuvo que intervenir para indicarles cómo se debe tratar a un perrito en una primera impresión. “Hemos aprendido que no hay que darle amor hasta el punto de agobiarle. Él se tiene que sentir bien”, dicen madre e hija. Finalmente, ha surgido el amor entre ellos tres, y, por fin, Platón podrá vivir una vida llena de alegría.

Los jóvenes Darío y Néstor, llegan al albergue acompañados de su madre Gloria. Darío padece de una diabetes que le ha cambiado la vida. “Nuestra expectativa era que encontrásemos un perro de alerta médica o que potencialmente fuese entrenable porque Dario tiene diabetes tipo 1”, explica Gloria. Y continúa: “Queremos que su vida sea lo más normal posible”. 

Sin embargo, y a pesar de que ambos son conscientes de que sería una gran ayuda para Darío, los dos hermanos tienen otra prioridad: que sea un perro amoroso con el que poder compartir sus vidas. Y, por suerte el staff ha encontrado un perrete que quizá encaje con esta familia. 

El primer encuentro entre Zuma y la familia ha sido frío y ha dejado a Darío un poco desconcertado. Sin embargo, el joven no ha cesado en su intento de acercarse a la perrita. Y, finalmente, parece que se han hecho amigos. “Yo creo que va a jugar mucho conmigo y que vamos a poner la casa patas arriba”, termina Darío.

Esta familia de tres llega al albergue en busca del quinto miembro de la familia. Pero, ¿y el cuarto? Aunque ya no está con ellos, este lugar lo ocupará siempre su perrito Toby, que falleció hace unos años y al que aún no han olvidado. “Yo no le quiero reemplazar, solo quiero tener un compañerito más”, dice la pequeña Valeria.

La joven Valeria es divertida, escribe poesía con su madre y ha dedicado al programa un emotivo poema. Sin embargo, hay algo que nos ha parecido aún más tierno y es su vocación profesional: “No me gusta estudiar”, explica la joven. “Yo quiero ser gofrera”, termina. Por su parte, Sergio, su padre, tiene algo claro: “El amor es lo único que sobra en esta familia”. ¿Conseguirán encontrar un perrito con el que compartir todo este cariño?

A pesar de la ilusión de la familia, hemos vivido momentos de gran tensión en el jardín. Patrick se ha mostrado atemorizado y le ha costado mucho encontrar apoyo en Valeria. Sin embargo, aunque parecía que las cosas no iban del todo bien en el jardín, de pronto, todo ha cambiado: Patrick se ha acercado a Valeria y parece que entre ellos ha surgido el amor. “Creo que hemos hecho match”, sentenciaba Valeria. Y su padre, añadía: “Apareció atropellado y en muy malas condiciones, así que nuestro objetivo es ayudarle a superarlo en familia”.

A veces, en Dog House ocurren cosas tan reales y dolorosas como la vida misma. La llegada de César, un hombre de 80 años que acaba de perder a su mujer, conmociona al staff del albergue. 

El hombre viene acompañado de su perrito Curro y tiene una petición especial para Dog House. “Curro ha sido muy feliz con nosotros y nos ha hecho a nosotros muy felices”, dice. “Sin embargo, tengo problemas en los pulmones, soy diabético y me encuentro muy flojito. No tengo fuerzas para seguir atendiéndole”. Y concluye: “Vengo buscando una familia que pueda hacer a Curro vivir tan feliz como hemos intentado hacerlo nosotros”. 

Por suerte, el staff de Dog House ha sabido hacer frente a esta situación, ofreciendo al pequeño Curro una casa de acogida, hasta poder encontrarle una familia a la altura de las circunstancias. 

Antonia, Azahara y Jesús llegan al programa con una filosofía de vida muy clara: “Los perros vienen a este mundo a ayudar a las personas”, reflexionan. Y nosotros deberíamos darles a ellos lo mismo que ellos nos ofrecen: amor. Por eso, están dispuestos a adoptar a un perrito mayor al que dar mucho cariño. 

Aunque el primer contacto entre Curro y su posible nueva familia ha mantenido en tensión al staff, a la familia y a los espectadores, poco a poco Curro ha ido acercándose a ellos. Y por suerte, tras unos tensos minutos, parece que el perrito podrá vivir unos últimos años de amor junto a su nueva familia.

Cristina y su mujer Vanesa llegan a la recepción de Dog House acompañadas de su pequeño hijo Derek, que, por cierto, le ha robado el corazón a nuestra querida Chenoa. “Nuestra historia de amor comenzó en el colegio”, cuenta Cristina. “Yo si pudiera decirme algo a mi misma sería que saliese antes del armario”, continúa. 

Unidas por una bonita historia de amor que, primero las unió a ellas y después trajo consigo al pequeño Derek, las jóvenes tienen ganas de seguir ampliando la familia. Ahora, buscan un perrete que les acompañe en sus aventuras. 

Los primeros minutos en el jardín han sido tensos, pero Dereck nos ha dado una lección a todos: con paciencia, calma y mucho amor se puede conquistar el corazón de cualquier perrete.

Incluso el de la pequeña Nora, que fue rescatada de un criadero ilegal y que llegó al albergue con una sorpresa: estaba embarazada. “No solo iba a haber que curar sus heridas físicas, sino también las emocionales”, dice Cristina, justo antes de comenzar una nueva aventura: la de compartir su vida junto a la pequeña Nora.

En esta ocasión, Chenoa recibe a Albert, Miriam y su perrito Stalin. Qué nombre más raro para un perro, ¿no? Pues ya averiguaremos el por qué de este nombre tan peculiar. “Los beagles tienen ansiedad por separación y queremos una perrita que haga compañía a Stalin”, explica la pareja. 

Miriam tiene una profesión de lo más llamativa: es funeraria y tanatopractora, y Albert es electricista. No les importa adoptar un perro mayor y vienen con ganas de enamorarse de un perrete que aporte tranquilidad a su pequeño terremoto. “Qué gusto ver a gente joven que apuesta por adoptar un perro mayor”, comenta el staff. Y se ponen manos a la obra para encontrar un animal que pueda unirse a esta familia ¿Quién será el afortunado que encuentre una segunda oportunidad?

El staff ha presentado a Faustina, una perrita mayor, a su posible nueva familia. Y ha conseguido amansar hasta al terremoto Stalin.“Aquí han conectado. Veremos a ver en casa, pero tengo la corazonada de que todo va a salir bien”, dice Albert. “Su vida ha empezado ahora, a nuestro lado”, dice Miriam. Y, a pesar de que los primeros días de convivencia en casa fueron duros, ahora Stalin y Faustina se han convertido en mejores amigos.

Hoy, y desde hace 22 años, se celebra el Día Mundial del Perro. En una época en la que las mascotas ya son parte de nuestras familias, incluirlos en nuestros planes de verano y cuidarlos como se merecen, cada vez, presenta más opciones. Por eso, nos hemos acercado hasta la playa de Los Molinucos, en Santander, donde los perros pueden disfrutar de la arena durante todo el año.