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Los ganaderos cántabros calculan que la sequía encarece en 250€ la alimentación de cada vaca

  • La falta de lluvias obliga a adelantar la bajada del ganado de los puertos
  • Junio y julio han sido los meses más calurosos de Cantabria desde que hay registros
Estragos de la sequía en el campo
Blanca Fernández (Redacción Cantabria)

La sequía está poniendo contra las cuerdas a los ganaderos de Cantabria. La falta de lluvias ha secado los pastos y está dejando sin agua algunos manantiales. Sergio Fernández, Delegado de la AEMET en Cantabria nos describe la situación, "estamos por debajo de la media hidrológica de este año con meses como junio y julio muy secos en los que hemos estando entre 3 y 4 grados por encima de lo habitual". Esto ha obligado a adelantar la bajada del ganado desde los puertos lo que supone recurrir antes de tiempo a las reservas de alimento para el invierno.

En condiciones normales, el ganado permanece en los pastos de montaña durante el verano. Este año, sin embargo, los animales han tenido que regresar antes a las zonas bajas porque en los puertos apenas queda alimento y los manantiales comienzan a secarse. "El ganado se suele subir en mayo y mantenerlo hasta septiembre u octubre. Este año ya llevan mes y medio en los prados de abajo", explica la ganadera Lucía Martínez.

El adelanto del calendario supone también un coste añadido para las explotaciones. "Por cada vaca 250€" relata el ganadero José Antonio Fernández. Los ganaderos tienen que utilizar antes de tiempo la comida almacenada para el invierno y comprar más forraje para mantener alimentados a los animales. Aunque la situación abajo también empeora ya que no hay la misma hierba que otros año "no hay nada ni pasto ni nada", dice apenado José Antonio.

Más gasto y menos alimento para el ganado

La sequía afecta a la producción de forraje. Una preocupación que se suma a la plantación de maíz, esencial para la explotaciones de leche. La falta de agua y las altas temperaturas reducen la cosecha y obliga a los ganaderos a comprar alimento fuera de la región, en un momento en el que su precio está aumentando entorno a un 50% y precio de la carne baja cada vez más. Luis Pérez Portilla, secretario general de UGAM-COAG en Cantabria nos explica que los lugares de Castilla donde los ganaderos cántabros solían ir a comprar forraje, ahora también acuden ganaderos portugueses, franceses y los afectados por los incendios de Andalucía y Castilla La Mancha, lo que hace que se encarezcan los precios semana tras semana.

Los estragos de la sequía en la ganadería

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Consecuencias en los propios animales

El estrés térmico puede provocar también problemas respiratorios o falta de fertilidad en los animales, lo que añade incertidumbre a la próxima campaña reproductora. "Si no los alimentamos bien es un año perdido, vamos a perder un año" afirma Emilio Macho, ganadero. La preocupación del sector es que las consecuencias de la sequía no terminen cuando llegue la lluvia ya que los efectos pueden alargarse durante todo el siguiente ciclo ganadero.

El Gobierno de Cantabria estudia medidas

Los ganaderos reclaman medidas ante una situación que ya afecta a las explotaciones. El Gobierno autonómico ha encargado un análisis para cuantificar los daños y estudiar posibles medidas de apoyo al sector al trasladarle la problemática al Ministerio de Ganadería. Pero nos afirma Luis Pérez Portilla que también tienen el compromiso del Gobierno de Cantabria que de no recibir respuestas por parte del Ministerio será el propio Gobierno regional el que adelante los fondos de dichas ayudas.

"Vamos a ver como se quitan vacas para pagar facturas"

Ahora la preocupación pasa por alimentar al ganado hasta la próxima primavera con la esperanza de que esta sea mejor. Lo que nos afirman que si la situación no mejora los ganaderos se plantean reducir el número de ganado para poder hacer frente a las facturas de las estabulaciones. Y además los ganaderos ponen el foco en el freno que supone esto para el avance del relevo generacional.

Y las previsiones meteorológicas no despejan por ahora la incertidumbre del campo. La AEMET, por el momento, no prevé precipitaciones suficientes en agosto como para que se puedan recuperar el déficit acumulado.