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El equipo femenino de relevos 4x400 confiesa su reacción al ver el diamante en su medalla del Mundial | La Revuelta

Las Golden Bubbles, el equipo español femenino de relevos 4x400, vuelven a La Revuelta
Las Golden Bubbles, el equipo español femenino de relevos 4x400, vuelven a La Revuelta Sandra Casado
CARLOS VILLANUEVA (La Revuelta)

Exactamente un año después, se cumplió la promesa: las Golden Bubbles, el equipo femenino español de relevos 4x400, volvían a La Revuelta con su segunda medalla consecutiva en un Mundial de Relevos, esta vez la de plata, cosechada en Gaborone, Botsuana. Una presea que, pese a haber perdido un puesto respecto a la del campeonato de Guanzhou 2025, podría tener un valor económico mucho mayor, ya que llevan incrustado un diamante que hizo que nuestras atletas se planteasen la posibilidad de sacarle beneficio. “Nada más cruzar la meta nos dijeron que cada diamante valía 55.000 dólares”, recordaban, a lo que reaccionaron pensando: “¡No puede ser, la vendo ya! Pero luego era mentira”. Y, si en su visita de hace un año enseñaron a David Broncano a pasar el testigo en plena carrera, en esta ocasión el presentador ha aprendido la técnica de la salida con tacos incluidos.

Lo mejor de Botsuana para las Golden Bubbles

Del hotel a la pista y de la pista al hotel. Esa es la rutina de unas atletas de élite en una competición como el Campeonato del Mundo de Relevos. Sin embargo, aunque no han podido disfrutar del país, el equipo femenino español del relevo 4x400 destacaba en La Revuelta la pasión demostrada por el público de Botsuana: “El mejor ambiente que hemos vivido nunca. Siempre bailando y súper animados”, comentaban en La Revuelta. Allí revalidaron la medalla de oro del Mundial 2025 con una de plata, demostrando que “tenemos un equipazo, no es casualidad”. Solo superadas en esta edición por el equipo noruego, encabezadas por la atleta Henriette Jæger, que “impone, da la sensación de que está cada vez más fuerte”.

Velocistas contra maratonianos

Una de las grandes dificultades de los 400 metros es que se trata de la prueba más larga de velocidad, la última que se puede correr a sprint: “Salir a tope y acabar lo mejor que puedas”, explicaban las atletas. Por eso, para ellas, pese a formar parte de la élite en su disciplina, resulta imposible plantearse ritmos tan altos como el que llevó en la Maratón de Londres el etíope Yomif Kejelcha, que terminó la carrera en menos de dos horas, pese a quedar segundo: “No le aguantamos ni 800 metros al ritmo que va”, reconocían entre risas, añadiendo que “el fondo y la velocidad son dos deportes distintos, es lo bonito del atletismo”.

La Revuelta | Golden Bubbles: "A Yomif Kejelcha no le aguantamos ni 800 metros"