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'Destino Antártida', la serie documental de RTVE Play que pone el foco en el turismo masivo del continente

'Destino Antártida', una serie documental sobre el continente.
'Destino Antártida', una serie documental sobre el continente. RTVE Play
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El mundo mira con recelo el crucero de lujo que ha desatado todas las alarmas. El brote de hantavirus detectado en el buque MV Hondius hace que muchos revivan la irrupción del coronavirus seis años atrás. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado que el virus desencadenante de al menos tres fallecidos y varios contagios contiene la cepa Andes, una de las más letales, capaz de alcanzar el 50%. El barco comenzó su travesía en Argentina y las cerca de 150 personas que viajaban a bordo pudieron visitar algunos enclaves de la Antártida.

Es precisamente allí donde se grabó el último capítulo de Destino Antártida, una serie original documental de RTVE Play sobre la importancia del continente y el futuro de nuestro planeta. Los episodios están conducidos por el youtuber Lethal Crysis (Rubén Díez) que charla, entre otros, con Amós de Gil Martínez, investigador de Geodesia por la Universidad de Cádiz. El veterano científico ha visitado la Antártida en 18 campañas, convirtiéndose en la persona con mayor conocimiento de la zona. "Ya soy mayor de edad antárticamente hablando", bromea.

La base española en la que trabaja y en la que se ubica el documental se sitúa en la isla Decepción. Es, además, uno de los puntos más frecuentados por los turistas. "La mayor parte del turismo está en las Islas Shetland y la península antártica", explica De Gil Martínez. El principal motivo es que es la zona más cercana a América del Sur, de donde parten muchos de los barcos de recreo, como el Hondius. "Casi todos los busques turísticos, la gran mayoría, salen de Ushuaia [Argentina] o de Punta Arenas [Chile] en su caso, y entonces esta es la ruta normal", detalla.

Entre 2023 y 2024, cuando se grabó la serie, se hablaba de que alrededor de 140.000 turistas visitaban la Antártida anualmente, una cifra nunca vista. "Es un tema que preocupa mucho", sostiene el experto geodésico. "No cabe duda de que hay que regularlo. También, bajo mi punto de vista, no se trata de prohibirlo, ¿pero hasta dónde se puede regular?", se pregunta.

Un continente dedicado a la ciencia

Cada vez más personas se lanzan a surcar territorios inhóspitos. En el caso del buque holandés, cerca de 150 personas de más de 20 nacionalidades practicaron buceo, kayak o senderismo en zonas poco accesibles. La travesía tampoco era apta para todos los bolsillos: los billetes por montar en un barco de estas características ascienden hasta los 20.000 euros.

No obstante, o al menos aún no, el dinero no lo puede comprar todo. "Hay unas zonas antárticas especialmente protegidas a las que solo se puede acceder con un permiso especial", explica Amós de Gil Martínez. "Nosotros, por ejemplo, tenemos permisos para algunas de ellas, pero no para todas".

El investigador de la Universidad de Cádiz aclara que estas áreas son llamadas "santuario", puntos con especies vegetales que solo viven en esa zona y que requieren de un mayor cuidado. Lo que se ha conseguido con el tiempo, aclara De Gil Martínez, es que los países hayan dejado a un lado las reclamaciones territoriales y que la Antártida sea "un continente exclusivamente dedicado a la ciencia".

La Antártida, un enclave con especial protección vírica

Además del turismo, otro factor a estudiar en la región es el vírico. En 2016, por ejemplo, empezaron a aparecer las primeras garrapatas, "vectores de muchas enfermedades", en palabras de Virginia Morandini, científica del Museo Nacional de Ciencias Naturales. "Probablemente el aumento de garrapatas también pueda estar asociado a un aumento de temperaturas por el cambio climático", sostiene.

Para algunos científicos se trata de una campaña antártica un tanto rara. En los últimos años se está teniendo especial cuidado con las enfermedades transmitidas por animales para que no afecten a los proyectos en marcha. Una con especial seguimiento es la gripe aviar altamente patogénica, que a finales de 2022 se extendió desde Estados Unidos y se preveía que podía llegar a la Antártida.

Es por ello que la presencia de virólogos se ha intensificado. "Tenemos experiencia en laboratorios de alta seguridad y manejo de virus de alta patogenicidad. Es la razón por la que hemos venido, para asegurarnos de que no hay transmisión y que la base es segura", cuenta Antonio Alcamí, virólogo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa.

Con cuatro campañas antárticas a su espalda, sus trabajos se centran ahora en virus antiguos, retenidos en el hielo miles de años. El investigador es optimista: "Yo creo que los virus ambientales no van a generar ningún problema de salud. Yo estaría vigilante. Tenemos las tecnologías para secuenciar todo esto e identificar los virus que puede haber en este suelo helado que se está descongelando ahora mismo", declara.