'Memorias de una geisha', la bella película de Rob Marshall que levantó ampollas en Japón y China
- Steven Spielberg quería hacerla como secuela de Salvar al soldado Ryan
- Enlace para ver 'Memorias de una geisha', ya en RTVE Play
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El libro Memorias de una Geisha, de Arthur Golden, se publicó en 1997 y cuando DreamWorks quiso llevarla al cine Steven Spierlberg se postuló para dirigirla ya que quería convertirla en una secuela de Salvar al soldado Ryan. Su socio le quitó la idea, recordándole todo lo que te tenía entre manos, y ofrecieron el proyecto a Rob Marshall, aunque Spielberg no se desligó y se encargó de la producción.
Marshall, que comenzó su carrera en el cine como coreógrafo, estaba en la cima del éxito tras el estreno de Chicago, el musical con Catherine Zeta-Jones y Renée Zellweger. La película había ganado siete premios Oscar, entre ellos el de Mejor Película y Mejor actriz de reparto. Marshall es un esteta, un artista que crea momentos de fuerte carga estética y dramatismo, un talento que puso en marcha para ambientar esta historia japonesa.
La polémica de Iwasaki
El libro, y luego la película, cuentan la historia de Mineko Iwasaki, una geisha que echa manos de recuerdos para hacer un repaso a su vida y, a la vez, dar a conocer al mundo el desconocido y cerrado mundo de las geishas. La novela no gustó en japón y se dice que Iwasaki recibió amenazas de muerte porque en el libro se desvelaba su nombre y se rompía con el voto casi sagrado: la confidencialidad. Ella demandó al escritor, por incumplimiento de contrato y difamación, y se vengó escribiendo su propio libro, titulado Geisha de Gion, con el que intentó aplacar la ira desatada.
Zang Ziyi RTVE
La polémica de las actrices chinas
La idea original de la película era rodarla en Japón con actrices niponas, pero Hollywood es Hollywood y sabían que así no se ganaba dinero. Se dice que hicieron pruebas a algunas actrices japonesas, pero parece que tenían claro que las protagonistas estarían interpretadas por actrices chinas: Youki Kudoh y Eriko Tamura hicieron las pruebas para el papel de Sayuri, pero se lo quedó Zhang Ziyi . Los directores de casting se habían prendado del talento de Youki Kudoh y le ofrecieron el papel de Calabaza.
Antes se había hablado con Gong Li y Michelle Yeoh, las dos actrices más conocidas en Hollywood: Gong Li había arrasado con Adiós a mi concubina, de Chen Kaige, y Michelle Yeoh era muy conocida por Tigre y Dragón, que ganó el Oscar a Mejor película de habla no inglesa (ganó en cuatro categorías de las diez en la que competía, entre ellas a Mejor película). Zang Ziyi también tiene un papel en la película.
Ken Watabane, un actor japonés
Steven Spielberg conoció a Ken Watanabe durante la promoción en Estados Unidos de El último samurái, protagonizada junto a Tom Cruise. "Vino hacía mí y me ofreció el papel de Presidente y pensé: "¡Oh, Dios! ¡Todas las mujeres lo adoran! ¡Dios mío! ¡No puedo hacer eso!". Pero luego conocí a Rob y hablé con él sobre la historia, las costumbres y la cultura, y no lo pensé más. Fue un rodaje complicado, con actores hablando en inglés, chino y japonés. La película es preciosa, la melodía está escrita en inglés, pero las notas musicales son japonés. Es como una ópera japonesa, con preciosos trajes, música maravillosa y bailes espectaculares", dijo evitando las polémicas.
Rob Marshall dirige a Zang Ziyi y Ken Watanabe RTVE
Aprender inglés y a ser una geisha
Zhang Ziyi, Gong Li y Michelle Yeoh tuvieron poco tiempo para prepararse y afrontar el reto. Tuvieron que tomar clases intensivas de inglés y compaginarlo con los cursos impartidos por expertas en cultura japonesa y en el arte de las geishas. Aprendieron su historia, pero también música, danza y muy especialmente la ceremonia del té. Zhang Ziyi y Michelle Yeoh llegaron a decir que "las seis semanas de campamento de entrenamiento para geishas habían sido una tortura.
El tiempo jugó en su contra y el nivel de inglés no era el que Spielberg y Marshall querían. El resultado no fue peor de lo esperado y el equipo de edición tuvo que trabajar duro en la mesa de sonido para 'arreglar' algunos diálogos.
Pero hubo más cosas que enfurecieron a los japoneses, y es que ni siquiera rodaron en el país en el transcurre la historia, algo determinante para ellos. Pero Marshall no veía sentido a rodar en el kioto de 2004, muy diferente al de 1929. Habían pasado 75 años y el país se había modernizando, cambiando de aspecto de una forma casi radical. "Es demasiado moderno", dijo Marshall. Así, las colinas de Kioto que vemos en la cinta son en realidad las de California. Allí, en un enorme rancho de Thousand Oaks se construyó el enorme set de rodaje, que contaba con auténticas calles empedradas, puentes, un río, edificios de época y objetos antiguos que recreaban el periodo descrito en la novela (de los 20 a los 30 del siglo XX).
Zang Ziyi RTVE
Los enfados de Japón y China
En Japón volvieron a estallar, ya que sintieron que era una grave ofensa que actrices chinas interpretaran personajes japoneses, sobre a geishas. Se tildó a Hollywood de xenofobia e incultura: "No todos los asiáticos somos iguales", dijeron. Pero las protestas no se querían escuchar en el otro continente. Pero en China tampoco gustó y, curiosamente, se unieron a las protestas de los japoneses. Entre otras cosas, se dijo que era "una afrenta cultural", "una falta de respeto", "una humillación". Al principio se prohibió la exhibición de la película en algunas zonas de China, pero el veto llegó a ser por todo el país. "El que actrices chinas interpreten a geishas japonesas, mujeres que ejercían la prostitución, puede generar sentimientos antijaponeses y revivir aspectos de la guerra", dijeron.
"No es un documental, es ficción"
En defensa de la película tras el controvertido casting, Zhang Ziyi declaró: "Un director solo está interesado en elegir a alguien que considere apropiado para un papel. Por ejemplo, mi personaje tenía que pasar de los 15 a los 35 años; tenía que saber bailar y actuar, así que necesitaba a alguien que pudiera hacer todo eso. También creo que, independientemente de si alguien es japonés, chino o coreano, todos habríamos tenido que aprender lo que es ser una geisha, porque casi nadie hoy en día sabe lo que eso significa, ni siquiera los actores japoneses de la película. Memorias de una geisha no pretendía ser un documental.
"Recuerdo haber visto en el periódico chino un artículo que decía que solo habíamos dedicado seis semanas a aprenderlo todo y que eso no era respetuoso con la cultura. Es como decir que si interpretas a un atracador, tienes que robar a un cierto número de personas. En mi opinión, de lo que se trata todo este asunto son los intensos problemas históricos entre China y Japón.
La danza de Sayuri RTVE
La fascinante danza de Sayuri
Uno de los momentos mágicos de la película, con el sello Marshall, es la la danza que interpreta Sayuri. Es un momento importante para ella porque escenifica el paso de aprendiz a geisha. La actuación, muy dramática, combina distintos aspectos artísticos que están al servicio de la historia: la de una mujer que sospecha que su marido le es infiel. Ella espera fuera de casa, bajo la nieve, para sorprenderlo cuando se despida de su amante. Pero una ventisca azota la ciudad y ella perece por la dureza del tiempo. Ziyi Zhang, experta bailarina, aprendió fácilmente la coreografía, pero le costó mucho ejecutarla por las sandalias de plataforma, que eran demasiado altas para ella.
Banda sonora y vestuario
John Williams había aceptado hacer la banda sonora de Harry Potter y el cáliz de fuego, pero lo dejó para entregarse a la película de Marshall, sabiendo que el éxito sería mayor, y diferente: la película sonaba a Oscar y no tuvo mal oído. Collen Atwood había ganado el Oscar a Mejor vestuario por Chicago y Marshall quiso que aceptara el reto de Memorias de una geisha. Lo hizo y se entregó. Su equipo confeccionó 250 kimonos a mano y, sabiendo los gustos del director, dejó de lado la fidelidad para apostar por la fantasía: los diseños que vemos son más atrevidos, con patrones, estampados y colores mucho más llamativos que los de los kimonos tradicionales.
Zang Ziyi, Michelle Yeoh y Gong Li RTVE
Tres geishas, tres peinados
Spielberg y Marshall temían que el público norteamericano se liara con las actrices y se optó porque cada una de ellas llevara un peinado diferente. Cada personaje tenía sus propios rasgos: "Calabaza está un poco exagerada con muchos adornos para indicar la desesperación de su personaje por triunfar. Hatsumomo lleva el cabello suelto, salvaje, pero cuando lo lleva recogido tiene mechones colgando para indicar su desprecio por la tradición y su moral relajada. Mameha lleva el pelo peinado hacia un lado con moños sencillos o generalmente suelto sobre un hombro para darle una apariencia simple y elegante. Y Sayuri lleva un estilo sencillo, ya sea un moño, una trenza o suelto, pero siempre pensado en resaltar su belleza natural", decía el equipo de caracterización. Tampoco gustó en Japón el maquillaje de las protagonistas, para el que se tomaron algunas licencias, porque decían que era demasiado moderno y poco "respetuoso" con la tradición.
El equipo artístico decidió que cada una de las geishas protagonistas tuviera "algo especial" y se optó por vincular a cada una de ellas con un elemento de la naturaleza: Sayuri representa el agua, Mameha es el viento, Calabaza representa a la madera (la tierra) y Hatsumomo es el fuego.
Pero las imágenes de la película tuvieron un gran impacto en muchos países, sobre todo en la que salía Sayuri. Tanto fue así que se llegó a fabricar la muñeca Barbie Maiko Geisha, una colección limitada que la empresa lanzó en su línea Gold Label.
Y el Oscar fue para Crash
La película recibió seis nominaciones al Oscar y ganó en tres categorías, todas técnicas: Dirección de arte, fotografía y diseño de vestuario. Fue un año de premios muy repartidos, ya que la misma cantidad de estatuillas se llevaron Brokeback Montain y Crash.
El cine de RTVE Play
La película llega a RTVE Play en una semana marcada por el cine clásico y de tema religioso. Junto a La túnica sagrada, Los diez mandamientos, Ben-Hur y Exodus: dioses y reyes entran películas como El último mohicano, Las cosas sencillas, Appaloosa, Los puentes de Madison (también con Meryl Streep), Norberta y Primera plana.