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Así “hackean” tu cerebro las apps (y por qué los jóvenes son más vulnerables)

Así “hackean” tu cerebro las apps (y por qué los jóvenes son más vulnerables)
El uso del móvil se ha generalizado en todas las edades, impulsado por aplicaciones diseñadas para captar la atención RTVE

Las aplicaciones móviles que utilizan a diario millones de personas están diseñadas para captar la atención y generar hábitos de uso continuo mediante mecanismos que activan el sistema de recompensa del cerebro. El documental Dopamina: hackear el cerebro, emitido en La Noche Temática, explica cómo estas herramientas digitales influyen en el comportamiento de cualquier usuario, aunque con un impacto especialmente relevante en niños y adolescentes.

El programa detalla que funciones habituales como los “me gusta”, las notificaciones o el desplazamiento infinito no son neutras. El psicólogo Björn Lindström afirma: “Cuantos más me gusta reciben, más activos. Y viceversa” . Este patrón reproduce principios del conductismo: las recompensas refuerzan la repetición de una conducta y aumentan la frecuencia de uso.

Los me gusta son recompensas que cortocircuitan el cerebro

Estas señales digitales activan zonas del cerebro vinculadas al sistema de recompensa, el mismo que interviene en actividades esenciales o placenteras. El neurocientífico Leonhard Schilbach señala que la interacción social —también en entornos digitales— genera una respuesta cerebral que impulsa a repetir esa conducta.

Estímulos imprevisibles que enganchan

Uno de los elementos clave es el uso de recompensas variables. Las aplicaciones no ofrecen siempre el mismo resultado, sino estímulos impredecibles: un vídeo interesante, un mensaje relevante o una reacción positiva. Según el psicólogo Laurent Madelain: “Variar la naturaleza de la consecuencia y no dar sistemáticamente una consecuencia repetitiva mantendrá el comportamiento durante más tiempo” .

Este mecanismo favorece que el uso del móvil deje de ser una decisión consciente y se convierta en un hábito automático. Muchas personas desbloquean el dispositivo sin un objetivo concreto, respondiendo a estímulos del entorno más que a una necesidad real.

Ilustración del sistema de recompensa del cerebro

El sistema de recompensa cerebral se activa con estímulos como los “me gusta” o las notificaciones RTVE

Dopamina: anticipar la recompensa

En el centro de este proceso está la dopamina, un neurotransmisor clave en el sistema de recompensa. Aunque se suele asociar al placer, el documental matiza su función. El neurocientífico Mathias Pessiglione explica: “No está vinculada al placer, sino a la recompensa” .

Esto implica que el cerebro se activa ante la expectativa de recibir algo positivo, lo que impulsa a revisar constantemente el móvil. No es tanto el contenido lo que engancha, sino la posibilidad de que ocurra algo interesante.

Mujer usando el móvil rodeada de iconos de recompensas digitales

Las aplicaciones combinan recompensas e impactos visuales para mantener la atención del usuario RTVE

Un impacto general con mayor riesgo en jóvenes

Aunque estos mecanismos afectan a usuarios de todas las edades, los expertos advierten de que su impacto puede ser mayor en menores y adolescentes. Las investigaciones recogidas en el documental apuntan a que un uso intensivo está relacionado con una menor capacidad de control cognitivo y una mayor impulsividad .

Además, las redes sociales fomentan la comparación constante, lo que puede influir en la autoestima. Este efecto es especialmente significativo en jóvenes, más expuestos a dinámicas de validación social.

Niñas usando el móvil mientras caminan por la calle

Los menores son más vulnerables a estos mecanismos por el desarrollo de su cerebro RTVE

Un debate aún abierto

El documental subraya que, pese a la creciente evidencia, la adicción al móvil no cuenta todavía con un diagnóstico clínico oficial. Sin embargo, algunos usuarios presentan patrones similares a otras adicciones, como la dificultad para dejar de usar el dispositivo o la necesidad de aumentar el tiempo de consumo.

En este contexto, los expertos apuntan tanto a la responsabilidad individual como al diseño de las propias plataformas. Comprender cómo funcionan estos mecanismos es el primer paso para recuperar el control sobre una tecnología que forma parte de la vida cotidiana.