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Los Panero: la familia disfuncional más famosa del cine español

  • La familia del poeta Leopoldo Panero protagonizó hace cinco décadas El desencanto, película fundamental del cine español
  • La desintegración familiar que muestra fue vista por muchos como la metáfora perfecta de la decadencia del régimen franquista durante la Transición
Una fotografía familiar muestra a los Panero: Leopoldo, Felicidad, Leopoldo María, Juan Luis y Michi. Cada uno presenta una vestimenta distinta, con detalles como trajes, vestidos, cárdigans y camisas.
El poeta Leopoldo Panero, su esposa Felicidad Blanc y sus hijos Juan Luis, Leopoldo María y Michi EFE
MONICA PEREZ / ARCHIVO SONORO RNE

En una semana como esta, en la que muchas familias celebran con cariño el Día del Padre, dedicamos nuestras Joyas del archivo sonoro a una de las más —tristemente— célebres del cine español, la formada por el poeta Leopoldo Panero, su esposa Felicidad Blanc y sus hijos Juan Luis, Leopoldo María y Michi, la familia Panero.

El desencanto, de Jaime Chávarri

Felicidad y sus tres hijos protagonizaron en 1976 El desencanto, película que podía situarse en el género documental y en la que los cuatro desnudan ante la cámara sus relaciones familiares, en un crudo y doloroso exorcismo al que ningún espectador puede ser ajeno.

Cuando se cumplen 50 años de su estreno, El desencanto es aún tan fundamental en nuestro cine que este año el Festival de Cine de Málaga la ha elegido Película de Oro y le ha entregado a su director, Jaime Chávarri, la Biznaga Honorífica del Festival el pasado lunes día 9 de marzo.

El poeta Leopoldo Panero, nacido en 1909 en Astorga, forma parte de la llamada Generación del 36. Figura poliédrica, pasó de ser detenido al inicio de la Guerra Civil por "rojo" (salvó la vida de milagro) a ser considerado uno de los "poetas del Régimen". Además de escribir, formó parte activa del aparato cultural franquista: fue agregado cultural, primero, y director después del Instituto Español en Londres; formó parte del Instituto de Cultura Hispánica; organizó misiones culturales y bienales de arte, fue censor… Falleció tempranamente en 1962, a los 53 años.

De puertas para afuera, Panero era el padre y esposo perfectos. Pero la realidad familiar íntima era muy distinta: casado con Felicidad Blanc -"señorita bien" madrileña, elegante, culta y voraz lectora- solo tras su muerte y, sobre todo, tras el estreno de El desencanto, se conoció la historia de un matrimonio infeliz, con una esposa anulada hasta el punto de ser invisible a los ojos de sus propios hijos y de un padre nada ejemplar, continuamente ausente, violento y que consumía demasiado alcohol. Esta familia disfuncional, marcada por las apariencias como buena familia burguesa, se convirtió, al airear sus miserias, en la metáfora perfecta de la decadencia del régimen franquista durante la Transición.

Tras el estreno de El desencanto, en la que los tres hijos de Panero cargan contra él pero también contra la madre, Felicidad, esta publica su autobiografía Espejo de sombras donde trata de redimir su figura, de justificarse a sí misma. Poco después de la salida del libro, en 1977, es entrevistada por Lalo Azcona en el programa A cuerpo limpio: vuelve a reconocer su infelicidad en su matrimonio con un marido que nunca tuvo interés por conocerla y afirma no creer en la familia, sino en las afinidades. Menciona a sus hijos con una cierta frialdad: dice que, para ella, tras la muerte de Panero, su familia "fue un conglomerado que ya no tuvo estructura".

Felicidad Blanc y Michi Panero en Radio Nacional

Felicidad Blanc también nos habla en la entrevista de su actividad laboral: confiesa que, contra todo pronóstico, disfruta del trabajo. A pesar de no haber sido educada para ello, tras el fallecimiento de su esposo no tuvo otra opción que ponerse a trabajar. Bien relacionada y con una gran red de contactos, se ganó la vida, por ejemplo, en la recepción de visitantes del Ministerio de Información y Turismo o en el área de protocolo del Palacio de Exposiciones y Congresos de Madrid.

Gracias a su amplia cultura y aprovechando su magnífica agenda de contactos (había convivido con toda la intelectualidad española de las últimas décadas) realizó para Radio Nacional a principios de los 80 dos series de programas: Las palabras de las cosas (en la que se "colaba" en las casas de personajes de la política, la cultura o la empresa para, a través de los objetos que las poblaban, trazar su periplo vital) y Trece en uno: retratos de una generación, una serie de entrevistas a intelectuales relacionados con la Generación del 27 en la que le acompañaba en la locución y el guion su hijo Michi Panero.

Por los micrófonos de Trece en uno desfilaron desde Dámaso Alonso o Vicente Aleixandre a Rafael Alberti, quienes contaron, en primera persona, sus vivencias como en una charla entre amigos.

Todos, tanto Felicidad como sus hijos, han muerto. El último en hacerlo fue Leopoldo María, en 2014, tras pasar los últimos años de su vida en un centro psiquiátrico en Canarias. Para la posteridad quedan las obras escritas por todos ellos, El desencanto y Después de tantos años, película de Ricardo Franco rodada 20 años después, con la madre ya fallecida, en la que se profundiza en los estragos que el tiempo ha causado en sus tres protagonista.