La mujer en la radio: un papel esencial en una carrera llena de obstáculos
- La radio en España ha estado muy vinculada siempre con la mujer: como profesional pionera del medio y como oyente objetivo, debido a su confinamiento en la casa
- Las profesionales de la radio han sufrido la misma desigualdad que sufría cualquier otra mujer solo por el hecho de serlo
- Las oyentes han sido el objetivo durante décadas de programas elaborados especialmente para ellas en los que se han perpetuado los roles de género tradicionales
La primera voz que salió al aire en la radio española fue la de una mujer, María Sabaté. Desde el nacimiento de la radiodifusión en nuestro país, las mujeres han tenido presencia delante y también detrás de los micrófonos, una presencia de la que no han disfrutado en otros ámbitos profesionales pero que se ha invisibilizado o no se ha puesto en valor tanto como debería.
Lo roles de género, la desigualdad de oportunidades y los techos de cristal que han sufrido las mujeres en cualquier esfera social los han padecido también en las empresas de radiodifusión. En el caso de Radio Nacional, nacida en 1937, hubo que esperar hasta el año 2000 para que se nombrase la primera directora, María Jesús Chao.
Pero vamos a situarnos más atrás, en 1981: en plena Transición política y social, los prestigiosos Premios Ondas de Radio premian a dos mujeres: Encarna Sánchez -por su programa Encarna de noche emitido entonces en Radio Miramar- y Mercedes Milá, que dirigía y presentaba en Radio Madrid el programa Queremos saber, tras haberse iniciado en el medio en Radio Nacional de España en Barcelona con Luis del Olmo.
La mujer en la radio: un debate en 1981
En diciembre de ese año, ambas son invitadas a participar en el debate organizado por el Instituto de RTVE llamado La mujer en la radio. A pesar de los intentos del moderador, el periodista de RNE Fernando Rodríguez Madero, de llevar el debate por ciertos derroteros (las interpela insistentemente para que hablen de la discriminación sufrida y se sitúen en el papel de víctimas) ambas, dos auténticos "monstruos", como las califica Madero, elevan la conversación a una reflexión más amplia sobre la posición de la mujer en la sociedad. Reivindican el reconocimiento a las mujeres por su profesionalidad, sin estereotipos que condicionen su trabajo y abogan, firmemente, por una sociedad en la que el éxito femenino sea consecuencia natural del mérito y la capacidad y no noticia ni anomalía.
Encarna Sánchez EFE
Eso no es óbice para que las dos recuerden episodios del sexismo sufrido: Encarna cuenta cómo en sus inicios su función se limitaba a dar los números de los sorteos entre comentarios del locutor tipo "qué guapa, qué mona, qué etérea. ¡Sonríe, nena!". También, cómo, ante las equivocaciones de una compañera con la que leía un texto, un director se dirigió a ellas increpándolas: "¿Qué pasa, no servís para nada? Vosotras donde teníais que estar es en una casa de putas". Parece que el buen señor no sabía con quién se jugaba los cuartos: la reacción de Encarna Sánchez estuvo a la altura de la fama que después se forjó. Desde luego, nadie le regaló nada.
Mercedes Milá EFE
Mención aparte merecen las intervenciones de las mujeres que presencian el debate: además de aportar interesantes comentarios y opiniones nacidas de su propia experiencia en el sector radiofónico, una de ellas llega a interpelar al moderador por querer convertir el debate en, palabras textuales, "una obra de teatro, divirtiéndose a costa del sexo femenino".
Pedro Ruiz "ataca" a la locutora Marisa Marco
Si en el documento sonoro anterior Encarna Sánchez y Mercedes Milá se enfrentaron a las preguntas de Rodríguez Madero, casi una década antes, en 1972, la locutora y actriz Marisa Marco hizo lo mismo con las que le formuló el polifacético Pedro Ruiz, entonces en la plantilla de Radio Nacional en Barcelona. Llega a preguntarle si las mujeres locutoras son vagas y las responsabiliza de alguna forma de su situación (le cuestiona que no salgan más "encarnas sánchez" por falta de gancho), en un cuestionario entre incisivo y acusatorio. Pedro Ruiz termina pidiéndole "perdón por el ataque" mientras ella le dedica sus elogios al final de la entrevista.
Marisa Marco se hizo poco después muy popular por poner voz al personaje de Heidi en la primera versión de dibujos animados emitida por TVE.
Dos documentos sonoros que son solo una muestra de la consideración a la que enfrentaba la mujer en la radio, que no era más que el reflejo de la que se le tenía en la sociedad.
Joyas del Archivo Sonoro